LIBROS CON PAGINA PROPIA

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autorretrato inédito en libro

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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13/10/15

Tintin es un gran lector



Tintín no es solo un gran promotor de la lectura, gracias a los millones de ejemplares de sus 23 aventuras y media (la vigésimocuarta, "Tintin y el arte alfa" quedó inconclusa), publicados en numerosas lenguas; es también un gran lector.

Si no lo vemos más frecuentemente leer por puro placer es porque de su vida solo vemos conocemos las aventuras, la acción trepidante. Pero su amplia biblioteca no puede contener solo los libros informativos que le vemos consultar en los inicios de una u otra aventura.


En El secreto del Unicornio, Tintín escandalizado por el maltrato que han sufrido sus libros
a manos de los individuos que buscan el mensaje oculto en la maqueta del velero

Esa imagen que tanto me gusta, ratifica la influencia de Hergé en mi obra
al colocarla en exergo de mi libro de ensayos
No voy a extenderme aquí sobre la influencia de las Aventuras de Tintín en mi propia obra, sobre todo cuando, todavía adolescente, comencé a escribir. Solo diré que una de mis serie de novelitas tenía por protagonista a un tal Trentín, acompañado de un capitán Bishop, de un científico cuyo nombre he olvidado, y de un perrito llamado Siré, como una marca de galletitas que mucho me gustaban. No conservé ninguna de esas novelitas, escritas entre 13 y 15 años, pero recuerdo una titulada algo así como "La pirámide misteriosa", inspirada por "Los cigarros del faraón", una "Aventura en el Matto Grosso" y una "Buscando la Luna" influida por "Objetivo: la Luna" y "Aterrizaje en la Luna".

este dibujo debió hallarse en la última página de mi libro "Sopa de letras"
y está visiblemente inspirado por un famoso autorretrato de Hergé
 


Si nunca hemos visto a Tintín leer historietas, al menos en una de sus aventuras lo encontramos en presencia de uno de sus lectores más entusiastas: el cheik Patrash Pacha quien en pleno desierto de Arabia no se pierde ninguno de los álbumes. Tintín sabe, por consiguiente, que sus aventuras son contadas por un cierto Hergè.

En su interesante libro El mundo de Hergé, Benoît Peeters destaca la situación paradójica a que conduce la actualización de esta viñeta en sus tres versiones (1934, 1955 y ediciones posteriores). Si en las dos primeras versiones lo que tiene en las manos el sirviente del cheik es una aventura "vivida" por Tintín antes de venir a Arabia Tintín en América y Tintín en el Congo) en la última se trata del álbum recién publicado: Objetivo la Luna... que narra una aventura, muy posterior en la cronología del personaje.    


En busca de información sobre el fetiche que lo llevará por primera vez a América del Sur, Tintín abre un libro a cuyas páginas también se asoma brevemente el lector.

La Oreja Rota, versión original
 Como todo buen lector, un momento ideal es antes de irse a dormir


La Oreja Rota, versión original en blanco y negro



Como todo el mundo, Tintín lee telegramas y cartas

El loto azul, versión original en blanco y negro

Tintín aprovecha el vuelo que lo lleva a Syldavia para leer un folleto turístico.
Como en otros casos, el lector tendrá acceso directo a lo que lee Tintín, pero en este caso Hergé ofrece el folleto turístico en versión integral, y se divierte imitando los diversos estilos gráficos incluidos en el documento (fotos, ilustración "de época"). 
              

El Cetro de Ottokar

Resulta paradójico que Tintín, un reportero, se entere de algo que le interesa por un diario que llega a su mesa del desayuno. Lo cierto es que nadie vio jamás a Tintín en la redacción del "Petit XXème", diario donde se supone trabaja. Pero que lea el diario es más que natural.



 Es sobre todo en los primeros libros de la serie (los que Hergé escribió y dibujó antes de 1950, donde la letra impresa es la principal fuente de información. La telegrafía, la radio, la televisión...

En 1989, recién instalado en Río de Janeiro, leo un Tintín que me acaban de traer de Francia unos amigos

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la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).