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| Tras ocho años en el catálogo de Alfaguara Infantil y Juvenil esta novela detectivesca entra en el mimado catálogo del sello Loqueleo, de Santillana Infantil y Juvenil, Madrid www.loqueleo.com/es |
¡Vacaciones en una reserva ecológica! ¿Qué mejor programa para el verano que un lago transparente, excursiones a un bosque poblado por plantas y animales raros, y hasta con restos de una civilización perdida? Sin embargo, Robin se muestra muy misterioso y algo inquieto. ¿Qué es lo que oculta? ¿Qué ha descubierto?
La novela ocurre en Cuba porque el autor es cubano, pero igual podría aber ocurrido en España o en cualquier otro país del planeta. Lo que no quiere decir que el paisaje sea un mero marco exótico. Joel Franz Rosell es un escritor demasiado comprometido con la literatura para servirse de trucos fáciles, pero como ha vivido en numerosos países en los últimos 20 años, su obra refleja y pertenece a muchos espacios geográficos y culturales al mismo tiempo. Quizás sea el último mensaje de su libro: todos los problemas del planeta nos afectan, todo cuanto hagamos de bien o de mal, afectan a personas cercanas o lejanas. Todos somos responsables y todos podemos actuar en la preservación del medio ambiente.
Alfaguara ha editado muy bien esta novela, con simpáticas ilustraciones de Tessa González quien, haciendo un guiño a la temática ecológica, ha reciclado diversos materiales en sus dibujos-colages.
Extracto de la Guía publicada por Alfaguara
http://www.alfaguarainfantilyjuvenil.com/index.php?s=libro&id=782
Exploradores en el lago es un libro de aventuras, narrado en tercera persona, que describe
las vacaciones de una pandilla en un campamento de verano, situado en Cuba. El principal
interés de los protagonistas es pasárselo bien, por supuesto, pero pronto se transformarán
en exploradores y vivirán una peligrosa aventura.
Aunque se trata de una novela coral, el joven Robin es el protagonista principal, un chico que
se siente desarraigado porque acaba de mudarse de ciudad. Participar en un campamento
de verano en principio no tiene mucho aliciente para él porque piensa que se va a sentir muy
solo. Además, en el campamento están prohibidos los animales y eso significa desprenderse
de su querida cotorra. Sin embargo, las cosas no son como parecen. Y, así, la historia
muestra la evolución del personaje: de la soledad y el desarraigo a la alegría de vivir en
grupo, de compartir experiencias y sentirse vivo entre los amigos.
El libro incide también en la necesidad de ser muy respetuoso con la naturaleza. Sólo
respetando flora y fauna lograremos sentirnos a gusto con nosotros mismos y conservar el
equilibrio ecológico vital para la subsistencia de las especies. Además, será muy
interesante para los lectores españoles la aproximación a una realidad geográfica que no
es la suya. Esa «inmersión» en un parque natural cubano les proporciona el conocimiento
de plantas, animales y hábitats absolutamente diversos a los nuestros.
Argumento
Antes del verano, Robin y su familia se trasladan a la ciudad y el chico teme no conocer
a nadie en el campamento Itaboyael, al que le mandan a pasar las vacaciones. Además,
allí están prohibidos los animales domésticos, así que ni siquiera puede llevarse a Walkman,
su cotorra. Al niño no se le ocurre otra cosa que meter al ave en la mochila y, ya en el
campamento, esconder la jaula en un árbol de los alrededores. Pero pronto la pandilla de
Héctor, Nito, Dina y Yauri comienza a sospechar de ese niño pelirrojo, Robin, que siempre
se queda aparte y parece hablar solo, y deciden que es un experto en ventriloquía. Un día
le siguen cuando va a visitar a Walkman y, al descubrir la existencia de la cotorra, optan por
ayudar a Robin e integrarle en su pandilla. Los cinco chicos, que se denominan a sí mismos
«Los Exploradores Incógnitos», juran «proteger la naturaleza, esclarecer misterios y luchar
contra la maldad». Y el juramento les viene que ni pintado cuando les llega la noticia de que
los directivos del parque están intranquilos porque en la reserva han aparecido huellas de
traficantes que, por medio de trampas, atrapan pájaros para comerciar con ellos. A partir
de ese momento se dedican a investigar los hechos y por el rastro de los malhechores llegan
a la conclusión de que uno de ellos tiene los pies grandes y una mano herida. Eso les lleva
a creer erróneamente que se trata de Barbazul, el subdirector de la escuela, que se ha hecho
daño en un dedo. Pero finalmente descubrirán que los traficantes son una pareja de
pescadores y la policía halla escondidos en su velero más de medio centenar de pájaros,
incluido el propio Walkman
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| tapa del manuscrito de 1977 |
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| contratapa del manuscrito de 1977 |
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| portadilla del manuscrito presentado en 1977 |
En 2004, cuando comencé a escribir Exploradores en el Lago, decidí redir homenaje a Dora Alonso por el impulso que supo dar a mi carrera, cuando yo acababa apenas de cumplir 23 años, y por la amistad que nos unió hasta su muerte en 2000.
Es así que la directora del colegio comparte nombre con la escritora (Doralina Pérez Corcho era su nombre oficial) y que el personaje del ecologista, Guille, está inspirado en el protagonista de la primera novela juvenil publicada por Dora Alonso: Aventuras de Guille: en busva de la gaviota negra (Editora Juvenil. La Habana, 1966) y que yo leyera, con fruición, a los diez años, en la versión por entregas incluida en el suplemento infantil "Muñequitos" del diario Revolución.
El tráfico de especies protegidas es uno de los mayores problemas mundiales de la protección del medio ambiente y una de las mayores actividades de comercio ilícito





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