LIBROS CON PAGINA PROPIA

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autorretrato inédito en libro

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

6/3/22

UN CUENTO DE GUERRA


Este cuento de guerra no habla de la agresión rusa a Ucrania, pero habla de una guerra provocada por el delirio de grandeza de un gobernante sin escrúpulos, capaz de mentir y poner en riesgo a su propio pueblo con tal de satisfacer su megalomanía.

Los aventureros de la cometa
Editorial Panamericana
Bogotá, 2020
ilustraciones de Jaime Troncoso
https://www.panamericana.com.co/los-aventureros-de-la-cometa-589294/p


LOS AVENTUREROS DE LA COMETA es mi más reciente libro latinoamericano... pero no es tan reciente si miramos bien. La primera versión de este libro apareció en 1996 con el título de "Las aventuras de Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes" en la editorial El Arca (Barcelona) o "Las aventuras de Rosa de los Vientos y Juan de los Palotes" en la editorial Capiro (Santa Clara, Cuba). Dos años después se publicó en francés y bastante más tarde en Argentina.


La Biblioteca Internacional de la Juventud (con sede en Munich, Alemania) escogió esta novela fantástica como uno de los mejores libros infantiles publicados en el mundo. Varios críticos de diversos países también lo han elogiado y, personalmente, lo creo uno de mis mejores libros.




He aquí un fragmento del capítulo-cuento número seis, que comienza con una extraña carta del soberano de los protagonistas:







      

 

PAIS REINO PUEBLO                   

Día cuarto del quinto mes del sexto año.

 

 

Sres. Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes.

Almirantes del Aire, Condes de la Cometa, Marqueses del Barrilete, Duques del 

 Volantín y futuros Príncipes del Papalote.    

En algún lugar del cielo                        

Distantes súbditos:

Bien podéis imaginar que solo una grave circunstancia puede hacer a un REY olvidar un agravio (aún carezco de un campo de golf digno de mi regia persona), pero por encima de los sentimientos y orgullos del MONARCA están los intereses de su ESTADO (hasta el punto de que, incluso si tuviera dónde, faltaríanme ánimos y tiempo para recrearme con los placeres del juego).

Vayamos, sin más dilación, a los hechos: ¡NUESTRO AMADO REINO CORRE MORTAL PELIGRO! Mi CORONADA CABEZA sufre preocupación y desasosiego, y lo comparte con sus súbditos, ante la actitud amenazante del Gran Imperio Ote.

En nombre de vuestro amor a la TIERRA NATAL y ejerciendo mi autoridad como SOBERANO, os convoco.

No tardéis.  LA PATRIA os necesita.

 

Don Cacho Quinto

REY POR LA GRACIA DE DIOS Y DEL PUEBLO     

 

 

–¿Peligro mortal!

–¡El Gran Imperio Ote?

Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes quedaron tan impresionados por la carta que descuidaron el pilotaje y la cometa fue atrapada por un remolino.

Todo el que ha empinado cometas, barriletes, papalotes o volantines sabe lo complicado que resulta sacarlos de un mal viento. Imagínate entonces lo que sucede cuando uno está en la cometa caída en desgracia.

Ante la gravedad de la situación, Perico tuvo que saltar por  la borda y, colgando en el vacío, luchó con los frenillos. Rosa, por su parte, redujo el peso de la cometa tirando muebles y cacerolas, y después se empeñó en destrenzar la cola. La frágil embarcación aérea dejó de volar en círculos y de dar peligrosas zambullidas en el aire, pero todavía tuvieron que faenar un buen rato antes de ponerla sobre una brisa segura.

–¿Qué rumbo llevamos? –preguntó Perico en cuanto pudo trepar a bordo.

–El rumbo del País Reino Pueblo, naturalmente.

Entonces pudieron releer la chiringa real, pero no sacaron nada en limpio. El rey no adelantaba el menor detalle sobre la repentina amenaza del Gran Imperio Ote.

La última vez que los imperiotanos habían invadido a su minúsculo vecino fue durante el reinado del belicoso emperador Macro Altonio el Malversador (el mismo que, sin ser poeta, había escrito el larguísimo Himno Imperial, cuyo verso más conocido es aquel que dice: "Imperio tan Extenso, ¡oh, Brújula del Universo!"). Pero de eso hacía veinte años y desde entonces las dos naciones habían mantenido relaciones normales. Lo cierto es que a los imperiotanos les gustaba tanto tragar territorios ajenos como saborear las miniaturas de chocolate que eran una exclusividad del País Reino Pueblo. Y  como el gigantismo con que se hacía todo en el Gran Imperio Ote, resultó funesto para la producción de miniaturas de chocolate, a los tres meses de ocupación, ambos países firmaron el Tratado de Quitaypón, que garantizaba la independencia del País Reino Pueblo y devolvió el trono a la dinastía Pulgar y al rey Cacho Tercero–Cuarto.

 

La casa voladora surcaba hacía dos semanas el cielo del Gran Imperio Ote. Asomados por la borda, Perico en las mañanas y Rosa por las tardes, pasaron todo ese tiempo tratando de descubrir algún indicio de preparativos bélicos, pero nada detectaron.

Caía la tarde de un jueves claro, cuando avistaron en el horizonte una masa multicolor que flotaba a respetable altura: ¡era el Barrio Aéreo del País Reino Pueblo! El lugar que con su trabajo en la Real Fábrica de Arquitecturas Volantes, habían fundado Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes.

–Siento un bulto aquí, en el fondo de la garganta –dijo ella.

–Yo también, pero lo mío es en el comienzo del estómago.

–Es como una alegría asustada.

–Eso –concluyó él–: unas ganas de reír y llorar al mismo tiempo.

Era la emoción del regreso al terruño.

Cuando estuvieron más cerca comprobaron que el Barrio Aéreo había crecido mucho. Eran tantos los cometas, papalotes, barriletes y volantines que las cuerdas que los ataban al suelo formaban una barrera impenetrable y la sombra que proyectaban era espesa como nubes de tormenta.

Rosa y Perico se miraron. Todavía no habían descubierto en qué consistía la amenaza del Gran Imperio Ote, pero tuvieron la certeza de que problemas no faltaban en el País Reino Pueblo.

 

 


 II. La ciudad abandonada

 

Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes fueron recibidos con una fiesta de pompa y alegría desaforadas. El colorido, de por sí chillón, de los cometas, barriletes, papalotes y volantines había sido reforzado con lentejuelas y pegatinas; serpentinas con los colores del reino tendían ligeros puentes entre las diversas "obras de arquitectura volante" y verdaderas trombas de confeti caían sobre los recién llegados. Hasta algunos fuegos artificiales (lanzados con extrema prudencia) celebraron el arribo de los que, por todas partes, carteles y banderolas calificaban como "BENEFACTORES DEL REINO" y "SALVADORES DE LA PATRIA".

Rosa y Perico fueron conducidos hasta el nuevo Palacio Real Volante, que ocupaba los cuatrocientos metros cuadrados de papel de china de la mayor cometa que haya existido jamás.

–¿Qué os parece, mis entrañables súbditos? –preguntó don Cacho Quinto, que había salido a recibirlos a la escalinata de papier maché–. ¿No es éste un palacio digno de la dinastía Pulgar?

–Me parece que debe necesitar demasiado viento para mantenerse a flote –consideró Rosa.

–Y ha de proyectar una sombra enorme –estimó Perico.

Sus observaciones levantaron un rumor de inquietud entre los cortesanos. Por razones que sabrás más adelante, las palabras ‘viento’ y ‘sombra’ habían adquirido matices subversivos. El Canciller intentó disimular las críticas de  Rosa y Perico.

–Indudablemente el nuevo palacio real no tendría defectos si hubiera sido diseñado por vosotros, Exquisitos Arquitectos de su Alteza Real.

Perico iba a responder que ellos nunca hubiesen construido semejante disparate volante, pero Rosa se lo impidió con un oportuno pisotón, al tiempo que decía:

–Su Majestad nos mandó venir porque un gran peligro amenaza al País Reino Pueblo. Estamos ansiosos por saber de qué se trata.

A un gesto del rey, los cortesanos se retiraron. En la sala del trono sólo quedaron el Canciller, el Ministro de Defensa y el Consejero Real para la Industria y el Comercio. Don Cacho Quinto se sentó y los demás lo imitaron.

–Nuestros envidiosos vecinos del Gran Imperio Ote no soportan que el País Reino Pueblo crezca hacia arriba –comenzó a explicar el Canciller.

–Han declarado materiales estratégicos el papel de china, el hilo grueso y las cañas imprescindibles para la construcción de arquitecturas volantes –precisó el Consejero Real para la Industria y el Comercio–, y como el Tratado de Quitaypón nos prohibe...

–¡Preparan secretamente la guerra! –intervino, iracundo, el Ministro de Defensa.

El rey abrió los brazos y declaró con serenidad grave, algo nerviosa:

–El bienestar de mi pueblo está amenazado.

Rosa y Perico se consultaron con la mirada. Tras una pausa preguntaron qué era lo que se esperaba de ellos.

–Necesitamos un medio capaz de protegernos de los imperiotanos –explicó el Canciller.

–Un medio persuasivo –precisó el Consejero Real para la Industria y el Comercio

–¡Que los haga bajar la cabeza y renunciar de una vez a decidir lo que podemos hacer o no! –chilló el Ministro de Defensa.

 Rosa y Perico volvieron a mirarse, preocupados.

–¿Qué medio sería ese?

–Un arma.

–¡Un arma invencible!

–Os hemos llamado –declaró Cacho Quinto con los ojos brillantes como las piedras de su corona– para que construyáis una poderosa escuadra de cometas de combate.

 

 

Rosa y Perico pidieron veinticuatro horas para reflexionar. Una escolta regiamente uniformada los condujo hasta el alojamiento que el Canciller les había preparado.

–Aquí podrán descansar sin miedo a ser molestados –informó el jefe de la escolta–. Mis hombres y yo respondemos de ello.

El Pabellón de Visitantes Ilustres era una casa-cometa del más fino papel de China, con varetas de palisandro y paredes de papel pintado; las ventanas eran de papel de celofán y el suelo estaba cubierto por un espeso tapiz de papel crepé bordado con hilos de papel de plata.

–Esto es una jaula de oro, Perico.

–Lo mismo pienso, Rosa. Y temo, además, que nos estén ocultando cosas.

No tuvieron tiempo para más conjeturas: una chiringa mensajera acababa de colarse por el balcón con una graciosa pirueta. Estaba hecha con la portadilla de un libro en cuyo centro se podía leer:

VER EL BOSQUE Y NO VER LOS ÁRBOLES

–¡Es un mensaje en clave! –dedujo Rosa.

Una hora más tarde, otra chiringa se coló por una ventana. Estaba hecha con la portadilla de otro libro donde se leía:

PEDIR PERAS AL OLMO

–Hay alguien verdaderamente interesado en explicarnos lo que sucede en el País Reino Pueblo –concluyó Perico.

–¿Tienes alguna sospecha?

–Sí, y vamos a ir en busca de nuestro anónimo mensajero.

–¿Cómo podremos hacerlo? Ya has visto que estamos aislados en esta cometa de lujo.

–Mientras haya brisa y una cuerda vegetal, Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes tienen por donde escapar...

Caía la noche cuando lo tuvieron todo listo: el paracaídas improvisado con el tapiz de papel crepé debía proporcionarle a Rosa un apacible descenso, mientras la gruesa capa de cebo aplicada por Perico a su cinturón le permitiría deslizarse por la cuerda que ataba a tierra firme el Pabellón de Visitantes Ilustres.

Se despidieron en la cola de la cometa.

–Tengo miedo –confesó Rosa– ... por ti.

–Soy yo quien teme que pueda ocurrirte algo malo –contestó Perico.

–Entonces todo irá bien –aseguró la muchacha–. Si pensamos el uno en el otro, todo irá bien.

–Nos encontramos en el centro del pueblo.

Rosa planeó lentamente, poniendo toda su atención en evitar las cuerdas que ataban las numerosas cometas, papalotes, barriletes y volantines. Perico, por su parte, tenía que frenar a todo momento su descenso para evitar que el roce le calentara demasiado el cinturón. Fue un trayecto penoso, pero instructivo para ambos.

El Barrio Aéreo se componía de "calles" dispuestas en tres niveles. El nivel alto lo formaban las gigantescas cometas de lujo en las que reposaban el palacio real, las mansiones de los grandes funcionarios y las de los comerciantes ricos; todas con jardines, piscinas y garajes para las pequeñas cometas de transporte, último modelo.

El nivel intermedio lo formaban los amplios barriletes, papalotes y volantines en los que se hallaban los teatros, restaurantes y oficinas, así como las extrañas cometas y barriletes de apartamentos en que vivía la clase media.

En el tercer nivel sólo había pequeñas y anticuadas casitas voladoras, pues las mejores brisas las consumían las pretensiosas “arquitecturas volantes” de los niveles superiores. De todas formas, hasta allí llegaba tan poco sol que para nada habrían servido jardines y piscinas.

Cuando tocaron tierra, Rosa y Perico se hallaban en extremos opuestos del pequeño reino. Los dos se pusieron inmediatamente en camino hacia el lugar de la cita, descubriendo con sorpresa que no les resultaba fácil orientarse.

¡El País Reino Pueblo había cambiado tanto...! En lugar de las casitas apretujadas y multicolores que tan bien conocían, ahora no había más que almacenes de cacao y papel de china, depósitos de cordeles y cañas, fábricas de chocolates en miniatura y cometas gigantes...

Por todas partes reinaban la oscuridad y el moho. Pero lo más sorprendente fue que no se cruzaron con un solo ser vivo en todo el trayecto desde los límites del pueblo (que eran los del reino) hasta el centro, donde se alzaban sus únicos dos árboles. El olmo y el peral permanecían juntos como siempre; pero a pesar de no ser invierno, en sus copas sólo había unas pocas hojas amarillentas.

–¿Viste a alguien? –preguntó Rosa en cuanto se reunió con Perico.

–¡Ni siquiera gatos vagabundos, perros callejeros o gorriones! –respondió él–. Parece una ciudad abandonada.

–Es que es una ciudad abandonada –precisó una voz cavernosa. 


III. El arma secreta

 

El que había hablado se hallaba sentado entre el olmo y el peral. Su ropa, su piel y sus cabellos tenían el mismo color de polvo y hojas muertas que dominaba el pueblo. De no ser por el brillo de sus ojos, mal hubieran podido distinguirlo del montón de libros mohosos sobre los que se hallaba sentado.

–¡El filósofo del reino! –exclamaron Rosa y Perico.

–Ex filósofo del reino –corrigió el hombre–. Ahora simplemente soy el Sereno de la Nación. Sólo yo vivo aquí abajo. Los demás vienen únicamente durante el día, a trabajar en las fábricas y depósitos, y a las cinco de la tarde se produce la estampida hacia las alturas. En el País Reino Pueblo nadie más tiene los pies en la tierra; todos duermen con la cabeza en las nubes y sueñan con poseer un castillo en el aire.

–¿Fue usted quien nos mandó las dos chiringas mensajeras! –afirmó, más que preguntó, Rosa.

–¿Puede contarnos lo que verdaderamente está pasando! –suplicó, más que interrogó, Perico.

El ex filósofo del reino resumió lo acontecido desde que ellos abandonaran el pequeño país. Todo había ocurrido tan rápidamente que nadie se dio cuenta de hacia donde iban, y después les resultó imposible dar marcha atrás.

–Siempre nos había gustado vivir codo a codo y lo superfluo era mirado con indiferencia, pero de repente todos quisieron tener más espacio, todos quisieron ascender. Ganamos altura, pero perdimos el cielo. Basta dar una mirada en torno para ver lo que ha sido de nuestra tierra desde que las “obras de arquitectura volante” le quitan el sol.

–¡Esto no puede seguir así! –decidió Perico–. Pero antes tendremos que ocuparnos del conflicto con el Gran Imperio Ote.

–No sé de ningún peligro o amenaza que venga de afuera: nuestro enemigo somos nosotros mismos –apuntó filosóficamente el ex filósofo del reino–. Pero si hablas del motivo por el cual les han hecho venir, sólo se me ocurre pensar en el proyecto de Su Majestad de utilizar la fuerza aérea para recuperar la grandeza perdida de la dinastía Pulgar.

–Entonces ¿no es para proteger al País Reino Pueblo que nos han convocado? –se asombró Rosa–. ¿Las cometas de combate no se usarán como arma defensiva?

El ex filósofo  soltó su célebre risita sarcástica.

–Arma defensiva... arma ofensiva... ¡El mismo perro con distinto collar!

Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes estaban confundidos. Se sentían atrapados entre falsas mentiras y aparentes verdades. Necesitaban consejo, pero el único que podría darles uno se negaba tozudamente.

–Dar un consejo es lo mismo que tomar la decisión que corresponde a otro. Y decidir en nombre de los demás es la causa de todos los males del siglo.

–Pero ¿a qué le teme? –exclamó Rosa–. Usted es un sabio.

–¡Tonterías! Un filósofo no es un sabio. La filosofía sirve para explicar cómo le parece a uno que funciona el mundo y no para decir qué hay que hacer para que el mundo funcione bien.

Y con esas palabras les dio la espalda. Volvió a sentarse entre los libros apilados bajo los dos árboles del reino y arrancó una página para confeccionar una pajarita de papel. Parecía haberse olvidado completamente de sus visitantes y se puso a canturrear:

Al hombre de seso gordo

que ve el bosque sin ver los árboles,

peras tomadas de un olmo

tendremos que recetarle...

 

De regreso al Pabellón de Visitantes Ilustres, Rosa y Perico se pusieron a trabajar febrilmente. Le habían encontrado un sentido a la coplilla del filósofo y estaban dispuestos a cumplir con lo que creían su deber... al precio que fuera necesario.

Al día siguiente, los planos estaban listos y entregados al Ministro de Industria y Comercio y al Secretario de Defensa, encargados de su ejecución.

–Lo que estamos haciendo es muy peligroso –dijo Rosa, abrazando a Perico–. Creo que no me atrevería si no estuviéramos juntos.

–También el filósofo está con nosotros, aunque no haya querido decirlo claramente.

–Pedir lo imposible –murmuró Rosa–: es decir, que tú y yo nos convirtamos en traidores y que el enemigo disponga de un arma capaz de salvar al País Reino Pueblo.

–Nos esperan momentos difíciles –suspiró Perico–. Pero algún día se comprenderá que fuimos olmos dando fruta y no perales que parieron estériles hojas.

Con la rapidez y discreción que correspondía a la creación de un arma secreta, se realizaron modificaciones a la más rápida cometa de transporte existente, y en su cola prendieron cuatro enormes cuchillas, especialmente forjadas por el herrero del reino.

El rey Cacho Quinto y sus ministros habían invitado a los cortesanos importantes a presenciar el vuelo de prueba, pero como no había lugar para un polígono secreto, y como en el País Reino Pueblo todo acaba por saberse, muchos fueron los que se levantaron aquella madrugada para escudriñar por los visillos el histórico acontecimiento.

El rey dio personalmente la orden de empinar la cometa tripulada por Perico de los Palotes y Rosa de los Vientos. Hábilmente, los muchachos la colocaron sobre una brisa y evolucionaron con precisión y donaire, arrancando gritos de entusiasmo a la selecta concurrencia.

Cuando ya parecía que la experiencia iba a concluir, la cometa de combate hizo un giro inesperado y segó con las cuchillas de su cola la cuerda que sostenía el Pabellón de Visitantes Ilustres, la del Campo de Marte y la suya propia. Las dos gigantescas cometas oficiales se fueron a pique, mientras la que tripulaban Rosa y Perico, libre de toda sujeción, volaba hacia la frontera, ¡ay!, tan cercana.

El Secretario de Defensa fue el primero en comprender que no se trataba de un accidente, sino de una demostración de fuerza del arma terrible que Rosa de los Vientos y Perico de los Palotes estaban llevándose a territorio enemigo.

El rey no tardó en comprenderlo también y con aquellas “arquitecturas volantes” vio hundirse sus sueños de grandeza y la esperanza de tener su ansiado coto de caza en los bosques situados al otro lado de la frontera con el Gran Imperio Ote.

 *  *  *

 












27/2/22

JUICIO Y CONDENA POR CRÍMENES CONTRA EL ABURRIMIENTO Y LA FLOJA PROSA

"EL JUICIO FINAL" es una divertida e inteligente iniciativa del Centro Provincial del Libro y la Literatura de la provincia Villa Clara (centro de Cuba) en la cual se somete a pública crítica (literaria) un libro de autor o edición en la zona. El 25 de febrero, el libro juzgado fue mi AVENTURAS DE SHEILA JÓLMEZ, POR EL DOCTO JUANCHO, título que fuera publicado a inicios de 2019 por la editorial Capiro de Santa Clara.

(libro que cuenta con página propia en este blog)


HE AQUÍ UNA TRANSCRIPCIÓN DEL DEBATE A PARTIR DEL SITIO DEL


Centro Provincial del Libro y La Literatura. Villa Clara

Juicio Final Online
Causa # 2 de 2022 (febrero)
Acusado: Joel Franz Rosell, por Aventuras de Sheila Jólmez por el docto Juancho. (Narrativa para jóvenes). Ed. Capiro, 2018.
Juez: Ernesto Peña González
Abogado defensor: Lorenzo Lunar Cardedo
Fiscal: Carmen Sotolongo Valiño
Solo para agentes secretos

En la lista de LOS MÁS BUSCADOS del Departamento de Inteligencia del Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLLVC), y la Interpol del Arte Literario, se encuentra el agente Joel Franz Rosell (JFR), de larga trayectoria e innumerables alias; así como sus colaboradores Taita, Tito y Gatito Negro, que sospechamos sean la misma persona con triple identidad.
A JFR se le atribuye la participación activa en operaciones de carácter internacional realizadas en diversos países y ciudades:

(el sujeto es conocido por su habilidad para disfrazarse)


ESPAÑA
Operación Mago, o Los cuentos del mago y el mago del cuento (1994), con incidencia en Sao Paulo, Brasil.
Operación Superman o Vuela, Ertico, vuela (1997), que tuvo como objetivo modificar la conducta infantil, continuada en el proyecto secreto Javi y los leones (2003)
En el año 2001, recabó información sobre los fenómenos de magia y mercado negros en la Habana que luego vendió al gobierno barcelonés bajo el informe La tremenda bruja de La Habana Vieja (2001).
Años después (2010), entregó nuevos informes al servicio madrileño La bruja Pelandruja está malucha, para finalmente completar sus reportes con La Isla de las Alucinaciones (2017), por los cuales la inteligencia soriana le confirió el Premio Avelino Hernández. Más tarde refinó y afinó todo el proyecto con su Concierto n°7 para violín y brujas, decodificado por los servicios de inteligencia de México, Pinar del Río y Sao Paulo, entre 2013 y 2017.
Traspasó información sobre las inversiones extranjeras en Cuba al servicio zaragozano y francés bajo el archivo encriptado: Mi tesoro te espera en Cuba (2002/2008) que en su versión original en lengua de Molière se intentara disimular bajo el apelativo Cuba destination trésor (2000).
Se le considera creador del dispositivo tecnológico El pájaro libro (2002), que vendió al gobierno español (con ilustraciones explicativas de otro conocido agente internacional, Ajubel) y luego al francés. Posteriormente inventó el chip intracraneal Pájaros en la cabeza (2004), financiado por Portugal y Galicia, donde resultó condecorado por sus méritos. Sin embargo, negoció con una agencia colombiana el virus Espantapájaros para desactivar el chip mencionado. Véase Había una vez un espantapájaros (2014)

ARGENTINA
Desde Buenos Aires escribió algoritmos que terminaron en La Nube (2001), revendido solapadamente a Colombia varios años después.
Operación Rosa de los Vientos o Aventuras de Rosa de los Vientos y Juan Perico el de los Palotes (2004), que comenzó en Cuba y España y que culminó con la Distinción The White Ravens que confiere el servicio secreto de Alemania y recientemente a reactivado en Colombia disimulándolo bajo la denominación Los aventureros de la cometa.

FRANCIA
Se registran 10 solapadas intervenciones en este territorio. Entrenó en París al agente secreto Gatito Negro en el dominio del inglés, el francés, el japonés y el uso del dispositivo Libro-Álbum, como consta en el expediente Petit chat noir a peur du soir (2011)

ASIA (JAPÓN, CHINA, COREA)
Su colaborador, el agente secreto Gatito Negro, se ha infiltrado en países asiáticos usando el Libro-álbum donde, a manera de diario, consigna sus actividades: Gatito y el balón (2012) Gatito y la nieve (2012), Gatito y las vacaciones (2015).

ESTADOS UNIDOS
Dio cuenta al servicio norteamericano de sus actividades fuera de la Isla en Cuba per se (2009)

CUBA
En nuestro país JFR entrenó al agente Tito, como consignamos en informes de 2015 Tito y el amigo misterioso, y Tito, aprende a volar. Después de su vuelo, Tito contactó en México con Amicus.
El más antiguo de sus colaboradores, Taita Osongo, recorrió Europa y Latinoamérica, entre 2004 y 2017, creando a su paso La leyenda de Taita Osongo. Llegado a nuestro país publicó con Gente Nueva su manifiesto: Taita Osongo: el camino del monte (2016), con profusa infografía del propio JFR.
La operación Colmillo colgante, también conocida como El secreto del colmillo colgante (1983), tuvo continuidad actualizada en Colombia bajo el título El secreto del colmillo dorado (2013)

MÉXICO
Ha sido centro de múltiples planes y estrategias de JFR y sus colaboradores, como queda arriba expuesto; aunque cabe mencionar La lechuza me contó (2004), operación que tuvo antecedentes en Cuba (1987) y repercusiones en el País Vasco.

Los más recientes desplazamientos de JFR, Taita, Tito Y Gatito a nivel mundial, han sido recopilados por la Interpol del Arte Literario durante el 2020 en Los aventureros de la cometa y El plátano aventurero

Una de sus últimas operaciones encubiertas, Aventuras de Sheila Jólmez, por el docto Juancho, completamente documentada por la Editorial Capiro (Cuba) en 2018, pretendía infiltrar ideología de calaña humanista en grupos etarios entre 12 y 14 años, cuyos objetivos primordiales eran:
1. Incentivar la intervención de estos grupos en la resolución de casos policiales.
2. Motivar el pensamiento deductivo-inductivo en la observación y participación dentro de la realidad cotidiana problemática.
3. Establecer patrones de corrección y purificación lingüística para usos escriturales y del habla común, que puedan ser interpretados en formas sociales disímiles.

Por estas razones, y valorando que JFR aún se mantiene en activo en redes sociales y literarias, la Sala de Contrainteligencia de CPLLVC ofrece 20 millones de MLC a todo aquel que proporcione información fidedigna que posibilite la captura de tan peligroso sujeto.

Dada la delicadeza del asunto la Asociación Internacional de Escritores Policíacos (AIEP), se ha negado a ofrecer sus abogados. Nosotros, en cambio, y como garantía de imparcialidad, pondremos la defensa del acusado en manos del célebre autor noir Lorenzo Lunar Cardedo.

Acusación de la fiscal


Señor juez, señores lectores, es muy difícil acusar al autor de este libro, no solo por su amplia carrera de logros en el campo de la narrativa para niños y jóvenes, sino también por su inmensa astucia. Hay una sentencia latina que expresa: El que se acusa a sí mismo no puede ser acusado por los demás. Así es que si yo culpara al discurso narrativo de profusión de palabras rebuscadas, diálogos carentes de realismo y descripciones harto detalladas, no estaría más que repitiendo lo que el personaje narrador dice, con orgullo, de sí mismo. Llega, incluso, a poner su lenguaje altisonante en boca de otros personajes. ¡Qué se puede esperar de un muchacho cuya lectura preferida es el diccionario!
Su graciosa pedantería llega al extremo de plasmar observaciones lingüísticas acerca del habla de sus coterráneos, lo cual remite más al nivel autoral que al del narrador de 12 años. Pero donde realmente se le va la mano es en la p. 21, donde discurre: "la capa de polvo era tan espesa que en lugar de aspiradora convendría utilizar un buldózer". ¡Vaya con la aspiradora! Seguro la sacó también del diccionario, pues no es un artículo corriente en Cuba.
Si se me ocurre, por ejemplo, objetar lo poco cubano que suenan algunos nombres y apellidos (Gerson, Alder, Debrecht, Gelda Eranco) o el que una tienda santaclareña se denomine Morse & Hno, el docto Juancho afirma que tuvo que cambiar nombres de personas y locaciones, y ocultar algunos detalles de los casos que aún no pueden ser revelados.
Eso sí, el docto Juancho nos ofrece una narración en un registro lingüístico alto, sin concesiones a la chabacanería ni a la vulgaridad, lo cual es harto loable y necesario en un libro dirigido al sector preadolescente, y lo hace con entera naturalidad.

Discurso del abogado de la defensa:



Si acusar a este señor, y a su literatura, es una dura tarea como ha declarado el Ministerio Fiscal, no menos difícil resulta defenderlo. Sin embargo, hay algunas pruebas que podrían usarse en su contra y revertirse a su favor.
La alevosía es una de ellas. Joel Franz Rosell es, y así se ha demostrado públicamente en más de una ocasión, uno de los fundadores del policial cubano destinado a niños y jóvenes. (¿Habrá delito mayor que inculcar en las nuevas generaciones el gusto por ese género cuando deberían leer desde sus primeros años cosas más serias?) Así que este engendro de Sheila Jólmez no pasa de ser uno más de una cadena de crímenes. ¿Defenderlo para qué si todos sabemos las reglas del juego de un criminal en serie?
Puede que algunos se escandalicen de la dimensión del crimen cuando el personaje que se inventa en este caso es una niña. ¿Atentado contra la candidez de la niñez? Todos sabemos de lo que es capaz un niño, al menos en la literatura.
En este crimen en particular mi posible defendido ha hecho una réplica de Sherlock Holmes, y hasta de su ayudante Watson, paradigmas para aquellos que son víctimas del vicio de la lectura del subgénero. ¿Valdría la pena culparle por esto? ¿En estos tiempos en que todos sabemos que no hay nada nuevo bajo el sol, ni encima? Este delincuente literario bien sabe que el que inventó la ley inventó la trampa, que hasta los escritores más serios han sabido buscar refugio en la parodia y en la intertextualidad. Matar puede dejar de ser un delito cuando se hace bien; así se ha dicho en términos de literatura más de una vez. Pero, realmente en este caso no hay asesinato, sino resurrección.
No, señores del jurado, no defenderé lo indefendible. No me presto para esta farsa.

Preguntas de la fiscalía al acusado:


FISCAL: ¿Por qué elige como referente de su libro una historia tan repetida y versionada como las aventuras de Sherlock Holmes?
JFR: En una de sus aventuras, Sherlock Holmes dice a Watson "No hay nada nuevo bajo el sol".
Toda historia que se cree actualmente tendrá algún antecedente en historias que ya fueron contadas. Incluso historias que se basen en objetos o relaciones sociales de reciente aparición. Pero que un crimen sea desentrañado gracias al ADN (tecnología actual), a las huellas dactilares (tecnología del siglo XIX) o al polvo de las pelucas (práctica del siglo XVII) no cambia profundamente el hecho de que el criminal deja huellas, invisibles para la mayoría, que el detective sabrá ver e interpretar.
Solo uno de los cuentos de Aventuras de Sheila Jólmez... no se basa en uno de los más conocidos casos de Sherlock Holmes (el primero, escrito mucho antes de tener la idea del libro). Es un recurso que volveré a utilizar en el próximo libro de "la detective más joven del mundo"; pero no porque yo mismo no sea capaz de crear una intriga detectivesca (lo he hecho en varios de mis libros, desde el primero, El secreto del colmillo colgante, en 1983). ¿Qué interés tendría recrear la figura de Holmes a base de casos enteramente nuevos? Una novedad sobre otra, anula la novedad. Lo que me interesaba es actualizar, cubanizar y adecuar a las posibilidades de chicos de 12 años las historias que Conan Doyle escribió hace un siglo y pico, para personajes y lectores adultos de la Inglaterra victoriana-eduardiana. Ha sido muy divertido y no siempre fácil adecuar los nombres londinenses a cosas de Santa Clara, jugando a veces con el sonido o la escritura de las palabras, la similitud de situaciones, lugares y personajes. Los lectores podrían entretenerse buscando los referentes en Conan Doyle del collar de perlas de Esther Borgia, el coronel Vidal, el apartamento que alquila Escarlata Hudson en la calle Panadero 221B o la misión del padre de Juancho en Afganistán.
FISCAL: ¿Por qué escogió Ud. la edad de 12 años para los excepcionales protagonistas de su libro?
JFR: Desde el comienzo supe que Aventuras de Sheila Jólmez, por el docto Juancho sería un libro juvenil y narrado en primera persona. Por eso me pareció que lo mejor era que los protagonistas tuvieran la edad de base de sus lectores (que pueden tener entre 12 y 14 años). Es la edad en la que yo empecé a leer de manera sistemática y que empecé también a escribir. Un escritor suele basarse en sí mismo, y cuando se hace literatura infantil y juvenil, remontar a la propia infancia y adolescencia es una buena estrategia... aunque también hay que estar muy atento a los chicos de la época en que uno escribe y a los de la época en que sitúa la trama.
FISCAL: ¿Qué le hizo escoger el sexo femenino para su detective?
JFR: No sé exactamente por qué escogí un personaje femenino. No es algo que yo me haya preguntado cuando escribí -en realidad hace bastante tiempo, como 15 años- el primer cuento de lo que tardó en convertirse en un libro. Supongo que la similitud entre Sherlock y Sheila fue determinante (no se me ocurre ningún nombre masculino hispánico que se parezca a Sherlock... aunque en estos tiempos un cubano puede temer cualquier ensamblaje de letras por nombre). Los cuentos de Aventuras de Sheila Jólmez... se basan en las historias de Sherlock Holmes escritas por Conan Doyle. Hay muchas mujeres en esos cuentos y novelas, pero solo aparecen como víctimas o testigos (quizás la excepción es Mary Norton, que se revela una mujer de acción y acaba casándose con Watson). Hay cientos de adaptaciones y recreaciones del mundo holmesiano, pero la mayoría de los protagonistas son masculinos (incluso cuando se les trasviste como animales). Me pareció interesante crear una detective niña y explotar la relación (no amorosa) entre ella y una especie de doctor Watson (el docto Juancho).
FISCAL: Siendo las locaciones en Santa Clara, ¿por qué renunció al costumbrismo lingüístico, a los coloquialismos del habla común o a la jerga de los adolescentes?
JFR: Nunca me ha gustado el costumbrismo. Me parece una forma defectiva de realismo. El lenguaje costumbrista o la jerga juvenil de cierta época (que es en realidad lo que aquí corresponde discutir) suelen anclar la historia en un determinado momento histórico y lugar, restando universalidad y durabilidad a la obra. Algunos de mis libros, escritos hace 25 ó 30 años funcionarían muy mal si yo hubiera utilizado el lenguaje de la época (muchas expresiones coloquiales no solo han desaparecido sino que resultarían incomprensibles o hasta confusas para los chicos actuales). Toda obra literaria tiene una cierta historicidad que se expresa tanto en los contenidos sincomo en las formas. Las historias de Aventuras de Sheila Jólmez... están situadas en la época actual y algunas referencias culturales o materiales desaparecerán cuando sean leídas dentro de 25 ó 30 años; pero esas cosas envejecerán menos que el lenguaje y, en definitiva, pueden servir a explicar aspectos materiales o sociales de la época en que el libro fue escrito; cosa esta última que me parece menos segura en lo que se refiere al lenguaje.
Otro aspecto a tener en cuenta es que yo no vivo en Cuba hace 33 años y aunque voy a menudo, no tengo un contacto tan intenso con los adolescentes cubanos que me permita reproducir su lenguaje de manera convincente.



Sentencia

Teniendo en cuenta los hechos y las cuestiones, además de la rotunda defensa del abogado noir; vistas las pruebas, los testimonios (incluidos los del acusado); demostrado lo indemostrable y hecho posible lo imposible,
EXIJO al gobierno francés, por el poder que me confiere el CPLLVC, la inmediata extradición de Joel Franz Rosell y sus colaboradores Taita, Tito y Gatito. Sepan que les condenaremos a decodificar las opiniones contradictorias que aparecen en la web sobre los asuntos principales del Código de las Familias. Solo de esa manera JFR nos podrá demostrar su pericia como autor de grandes obras de literatura policial y su título de Gran Maestro de Literatura Infanto-Juvenil Universal.
He dicho... demasiado.


ANTE LA INIQUIDAD PATENTE DEL PROCESO, PERO EVITANDO AGRAVAR MI SITUACIÓN, DECLARO:

Cuando el ilustrísimo señor Peña González me notificó la convocatoria a Juicio Final, mi primera reacción fue negarme. El proceso que me intentaba el bien aceitado aparato judicial del CPLL de Villa Clara ¿no presentaba todas las características de una oscura celada?

Pensé defenderme alegando alejamiento del territorio; pero no tardé en darme cuenta de que era un argumento de doble filo. Un escritor está donde quiera que están sus libros. Alegar ausencia equivaldría a poner en manos de la fiscal –la íntegra, pero implacable licenciada Carmen Sotolongo– un argumento colosal en mi contra: un escritor ausente de sus libros es un mal escritor, un mercenario de la prosa, un lacayo de la palabra hueca, un advenedizo de sí mismo.

Así que renuncié a denunciar el juicio y confié en la competencia del abogado de la defensa, el conocido bolerista, escritor y editor Lorenzo Lunar.

Sin embargo, ¡ay!, confié demasiado…

Ya sea porque mi abogado ha sido él mismo condenado varias veces por crímenes similares al mío (autor de libros policíacos y para chicos… en su caso con el agravante de arrastrar a su esposa al delito) o porque daba mi causa por perdida (la fiscalía acumuló irrefutables pruebas de la extensión por más de tres décadas y un espacio multinacional, de mi reincidente carrera literaria), el caso es que el alegato de Maître Lunar fue extremadamente sucinto y poco pugnaz.

No me queda, pues, más remedio que aceptar mi condena y ponerme a disposición de la justicia. Sé que el Centro Provincial del Libro y la Literatura no tardará en enviarme el pasaje, en primera clase de Air France, para que vaya a cumplir mi condena en un centro de retención VIP (que sea con piscina, por favor).

Mientras tanto, prometo no reincidir en el crimen del relato detectivesco para chicos (de momento estoy ocupado con una historia de piratas).

Cordial y compungido,

Joel Franz Rosell, agente 0077

( también conocido como Taita, Tito y Gatito)




la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).