El autor en su obra: entre realidad y ficción
Salvo en literatura comercial, de
encargo, de vulgarización, de compromiso... el autor suele estar presente, de una u
otra manera, en su obra. No me refiero a la llevada y traída cuestión del
personaje-vocero del autor o al material autobiográfico que puede nutrir toda trama de ficción (hasta llegar al extremo de la "autoficción"; subgénero que me inspira un santo horror), sino a elementos que pueden manifestarse de manera más profunda, lejana,
sutil... sin que, las más de las veces, el susodicho tenga plena conciencia de ello.
Cuando escritor e ilustrador son la misma persona, como es el caso de algunos de mis libros a partir de 2006, puede ocurrir que se descubra más en una ilustración que en el texto a la persona que existe siempre detrás de todo autor (dejemos la cuestión de las IA generativas, de momento, aparte).
| Este autorretrato debió ocupar el lugar de mi foto en un libro que ilustré para la editorial venezolana La Rana y el Perro... que al fin me dejó con el trabajo hecho y ni publicó ni pagó nada. |
¿Referencias personales, sí o no?
| mis novelas de ambiente cubano explícito |
Se trate de novelas realistas o de cuentos fantásticos, mis tramas no parten de experiencias reales. No obstante, como todo autor, exploto situaciones vividas u observadas para introducir esos detalles, en apariencia insignificantes, que dan todo su sabor a la narración, los diálogos o los lugares y personajes presentados.
Sobre el tratamiento del espacio
En lo que se refiere a los escenarios, mis novelas suelen desarrollarse en ciudades o espacios rurales inventados o muy libremente reconstruidos con "piezas de recuperación": sitios reales que solo sus habitantes reconocerán... o creerán reconocer. El escenario principal de Mi tesoro te espera en Cuba se basa en Colón, la segunda ciudad de la provincia de Matanzas, (casi en el centro de la isla) mientras los pueblos Puerto Madre y La Chongolina, espacios principales de La Isla de las Alucinaciones, los imaginé en una zona de la costa oriental cubana que solo conozco por referencias. En cambio, la reserva natural de Exploradores en el lago es una idealización de la represa Hanabanilla, que conozco bien, y la ciudad de El secreto del colmillo... tiene de Cienfuegos, donde nací; de Santa Clara, donde más tiempo viví, y de Santiago de Cuba, donde dí los toques finales a la obra. Me consta que los diversos lectores ubicaron la historia en función de su conocimiento de una u otra de dichas ciudades... y era precisamente lo que yo buscaba: una especie de universalidad.
Particular es el caso de la Santa Clara de Aventuras de Sheila Jólmez, por el docto Juancho donde sí me propuse retratar a mi ciudad casi natal; aunque tomándome todas las libertades necesarias a mi fuente directa: algunas de las más famosas aventuras imaginadas por Arthur Conan Doyle para su immortal pareja de detectives ingleses Sherlock Holmes y el doctor Watson.
| Recurrí a una IA para transformar esta foto de promoción de Aventuras de Sheila Jólmez, por el docto Juancho (Editorial Capiro. Santa Clara, 2018) en grabado típico de la Inglaterra eduardiana. |
En torno a la creación de personajes
Si bien algunos de mis personajes (principales o secundarios) tienen nombres y rasgos físicos o espirituales de amigos, colegas o antiguos condiscípulos, que adecuo a las exigencias de la trama o en función de privet jokes, yo mismo me reconozco menos en mis criaturas literarias que en sus versiones dibujadas.Yo desenmascarado
Hasta ese momentto yo estaba convencido de que Las aventuras de Rosa de los Vientos y Perico el de los Palotes (título de la versión entonces disponible) tenía por referente a Dinamarca; donde viví entre 1991 y 1994 y escribí el que era entonces mi libro más ambicioso. Al verme tras los rasgos de mi protagonista, aquel perspicaz lector me reveló lo que yo no había podido (¿querido?) ver: que el País-Reino-Pueblo: con su falta de espacio para una pareja anticonformista, con su rey ambicioso, tramposo y mentiroso, y su conflicto con un Gran Imperiote, no podía ser otra cosa que una metáfora de mi Cuba natal.
El caso Leyenda de Taita Osongo
| Versiones de La leyenda de Taita Osongo |
La leyenda de Taita Osongo es mi libro con mas versiones editoriales: Ibis Rouge. Matoury, 2004; Fondo de Cultura Económica. México, 2006; Edições SM do Brasil. São Paulo, 2007; Capiro. Santa Clara, 2009; FCE Argentina. Buenos Aires, 2013; Ediciones Matanzas, 2015; Orphie. Saint-Denis, 2017). Se trata de la forma pública de la noveleta que escribí en 1983 para presentarme al Premio Heredia que convocaba la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Santiago de Cuba. Obtuve el premio y la editorial Oriente me propuso publicarla.
| Segunda versión de lo que acabaría siendo La leyenda de Taita Osongo |
Descarté aquella posibilidad de publicar porque sabía que mi manuscrito tenía un defecto fundamental... que demoré 18 años identificar y resolver. Vivía entonces a 7000 kilómetros de Santiago de Cuba y había publicado libros en España, Brasil y Francia, así que no procuré inmediatamente una edición cubana. La primera respuesta positiva la obtuve de una editorial de la Guayana Francesa; sin dudas porque el pasado esclavista de ese departamento francés de ultramar la hacía particularmente sensible a un relato que recrea, de manera imaginativa y poética, uno de los elementos fundacionales del Caribe: la esclavitud, el mestizaje, el racismo, la lucha por la libertad. No en balde yo había concebido esa historia cuando vivía en la parte más caribeña de Cuba y, además de ese capítulo de la historia nacional, pude interpretar un episodio decisivo de mi propia familia paterna: la compleja relación entre mi abuela mestiza de amerindio y africano, y mi abuelo blanco. Un drama amoroso que yo mismo viví en 1983 participó, si no en la trama, sí en la motivación y en ciertos sentimientos que determinan el tono a la obra.
| Heme aquí, incrustado gracias a la IA en la tapa de la versión 2017 de La leyenda de Taita Osongo |
Ya en la primera versión que ilustré (para la editorial Capiro de mi casi natal Santa Clara, en el centro de Cuba) la versión gráfica del brujo africano Taita Osongo y el joven esclavo criollo Leonel tienen algo de mí. El personaje aludido en el título volvería veinte años después en un cuento para niños: El camino del monte (Gente Nueva. La Habana, 2016) o, en su versión depurada Le chemin de la forêt (La Lucarne des écrivains. París, 2023) donde, pese a un concepto gráfico diferente, se combinan algunos de mis rasgos con los de los antepasados africanos que no conocí, pero pude adivinar en algunos miembros de mi familia.
| Mi primo Ramiro, comuniante |
| mi abuela, adolescente |
Lo cubano en La leyenda de Taita Osongo
La huella de Lam se perfila en estas ilustraciones de la versión 2017 y en la ilustración de tapa: mi modesto homenaje a su más famoso cuadro: La Jungla.

















