LIBROS CON PAGINA PROPIA

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es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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6/8/13

¿Qué hace un cubano que no baila en un festival de salsa? ¡Literatura, por supuesto!


 
Tempo Latino es quizás el más importante festival de músicas latinas (léase Salsa) de Francia. Vic Fezensac, pequeña ciudad de Gascuña (la patria de D’Artagnan) en el sudoeste francés, ve duplicada su población por la afluencia de aficionados a la salsa que llegan enteramente decididos a menear el esqueleto al ritmo de las músicas afrolatinas durante los cuatro intensos días del festival.

 
Yo nunca había estado en el sudoeste de Francia, donde los Pirineos y España están siempre en el horizonte: una región que se distingue por la ruda franqueza y las exageraciones del gascón, por su gastronomía intensa y peculiar (de allí viene el famoso foie-gras, el cassoulet y ese coñac volcánico y perfumado que es el Armagnac) y poseedor de una naturaleza y una arquitectura indiscutiblemente meridionales.

plaza del viejo Vic

almanaque del siglo (los gascones no hacen nada en pequeño)

el "carrelat" (callejón) Pudent
                                            
Para su vigésima edición, Tempo Latino escogió como estelar padrino al colombiano Yuri Buenaventura y su orquesta (compuesta a partes casi iguales de colombianos y franceses, todos virtuosos). Entre los grupos que repletaron cada noche el graderío y la pista de la plaza de toros de Vic, también destacaron el cubano Maraca y su orquesta, el angolano Ricardo Lemvo y su grupo, los colombianos La 33, los franceses No Jazz y otros muchos, que también animaron los diversos locales de música y baile situados en varios puntos de la ciudad.
 
Pero ¿qué hace en un festival de salsa un cubano que no baila? Los que me conocen saben que “tengo el pie cuadrado”, y aunque no tenga la oreja ídem… ¿por qué me pagarían el viaje desde Paris hasta ese pueblito gascón enloquecido por tumbadoras, trompetas y maracas? 

Pues para hacer literatura, ¿qué otra cosa iba a ser?











Es que Tempo Latino no es solo baile y concierto, también hay clases de baile, exposiciones, venta de artesanía, gastronomía y bebidas exóticas y, lo que nos interesa, literatura. El “invitado literario” es un momento al abrigo de los decibeles musicales durante el cual un autor originario de América Latina o experto en las literaturas de la región, comparte con un público tal vez menos numeroso que el de los conciertos, pero no menos apasionado.

Remonté hasta mi infancia, que coincide con los inicios de la literatura infantil "revolucionaria"
 
 
 
photo de Gabrielle Saplana

Para la vigésima edición (25 al 28 de julio pasados) tuve el honor de ser el elegido. En mi conferencia, que escribí y dicté en francés, así que tardaré un poco en publicarla en este u otro sitio, hablé de la literatura infantil cubana contemporánea, situándola en el contexto de la reforma educativa, cultural, social e ideológica emprendida por la revolución castrista tras tomar el poder en enero de 1959. Inicialmente nacionalista, agrarista y popular, el proyecto giró rápidamente hacia el socialismo. Lejos de abordar la cuestión con la distancia del estudioso, la enfoco como protagonista, puesto que mi carrera literaria (como lector primero y como escritor, después) está íntimamente vinculada a las aventuras de la literatura infantil cubana en los fundacionales años 60, los dogmáticos 70, los innovadores 80, los críticos 90…


Al final de la conferencia dediqué mis libros al interesado publico
(fotos de Gabrielle Saplana)
 
Mi intervención fue “ilustrada” por un grupo de jóvenes actores franceses que hicieron una lectura dramatizada y musicalizada de tres de mis textos traducidos al francés, y concluyó con la venta y firma de ejemplares de mis cinco libros disponibles en el mercado galo y parte de la veintena de títulos que actualmente tengo en catálogos españoles e hispanoamericanos.

 
Literatura y música han estado siempre íntimamente ligadas en Cuba, y en América Latina en general. De regreso de mi conferencia o a la vuelta de los conciertos, que cada noche se prolongaban hasta las 2 de la mañana, no pude dejar de detenerme a contemplar, con verdadero asombro, aquellos cientos de franceses que bailaban los más variados ritmos latinos con el mismo fervor (aunque no la misma técnica, claro) que en cualquier carnaval caribeño. La prueba en este corto video…
video
 
Sin dudas el Mojito ayuda a cubanizarse. El bar oficial de Havana Club lo vendía en botellas de plástico para que los bailarines pudieran llevarlo a la pista de baile y refrescarse (las temperaturas oscilaron entre ¡35 y 38°C!).
 

 
¿Más sobre Tempo Latino?                 
                                             www.tempo-latino.com

 

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la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).