Vuela, Ertico, vuela

Vuela, Ertico, vuela



Décimo-sexta edición (última por Ediciones SM, febrero de 2008)
Tras alcanzar los 96 000 ejemplares, el libro fue retirado del catálogo de
SM
Joel Franz Rosell
Ilustraciones de Ajubel.
Madrid, Ediciones SM, 1997-2010 (actualmente fuera de catálogo)


« Soy por encima de todo un lector (...) leer es la pasión de mi vida; esa alfombra voladora que me permite atravesar siglos y espacios. Yo no escribo todos los días, pero sí leo todos los días y nada podría hacerme renunciar a ello » 
                                                                                                                    Pascal Quinarg, une vie

                                                                 Josyane Savigneau. Le Monde des livres. 23 janvier 1998

No es casual que yo escogiera una alfombra voladora como Deus ex machina que salva al protagonista de este libro de su soledad y falta de confianza en sí mismo. La trama de Vuela, Ertico, vuela es una metáfora en torno al papel liberador de la palabra. Yo, como Quignard, soy más lector que escritor... por lo menos en cuanto al tiempo que en mi vida ocupan una y otra actividad, y a la preminencia de una sobre la otra. 


Vuela, Ertico, vuela


primera edición. Mayo de 1997
Joel Franz Rosell
Ilustraciones de Ajubel
SM, Col. El Barco de Vapor, nº 75
Madrid, 1997
El primer capítulo de esta pequeña novela podría hacer pensar que nos hallamos ante un libro más, que aborda con plano realismo el socorrido tema de la amistad. Sin embargo, desde ese mismo primer capítulo, la prosa precisa, ingeniosamente coloquial y no carente de ironía quiebra esa impresión de déjà vu y nos sugiere que algo novedoso contienen estas páginas.
Tampoco a primera vista la trama cuenta nada relevante: Ertico no tiene amigos y su abuela lo ayuda a conseguirlos tejiéndole objetos mágicos que lo convierten sucesivamente en gran cantante, futbolista de talento, primero de la clase, modelo de elegancia, etc. Fuera de un éxito transitorio, al final de cada uno de estos episodios, nuestro héroe se encuentra nuevamente sin los ansiados amigos.
La singularidad de la historia se revela cuando, en el capítulo 7, el chico devuelve a su abuela los objetos mágicos y ésta reteje la alfombra (mágica como sabremos en el capítulo siguiente) de la que había estado sacando el hilo. Las nuevas aventuras de Ertico le van a permitir aceptarse a sí mismo y empezar a tener los amigos que busca. El mensaje es sugerido con elegancia y no es un objetivo que pese sobre la trama y los recursos expresivos. Bien al contrario, el aspecto más singular de este libro está en el trabajo del lenguaje, en la creación de la atmósfera mágica de la casa de la abuela y en los personajes, enigmáticos y atractivos, de la abuela y la alfombra mágica.
La alfombra se llama Complexus y habla en “lenguaje alfombrio”: combinación de colores, olores y texturas que se “traduce” en el texto en palabras colocadas entre paréntesis. Al llegar a esta explicación, el lector perspicaz se da cuenta de que la alfombra ha estado ayudando al narrador a contar la historia desde el principio, y que incluso es ella quien dedica el libro a Edgar Morin.
Rosell ha declarado que fue la lectura de un artículo de este prestigioso pensador francés lo que le reveló la estructura del libro y le sugirió la personalidad de la alfombra. En ese artículo, Morin explica que la palabra latina “complexus” significa “que está tejido junto” y que la superioridad del pensamiento complejo frente a la tendencia a la fragmentación y a la especialización del pensamiento postmoderno significa un empobrecimiento en la comprensibilidad del mundo (lo que se refleja en ciertas situaciones de la historia, en que el autor ridiculiza ciertas actitudes, superficiales o burocráticas, de los adultos).
Evidentemente, los niños de 8 ó 10 años a quienes se destina Vuela, Ertico, vuela no van a enterarse de este juego de sutiles alusiones a la obra de Edgar Morin, pero tampoco les hace ninguna falta para comprender y disfrutar el libro, que seducirá al joven lector con su misterio, su humor, sus neologismos y sinestesias (olores y sonidos imposibles):
…ni siquiera podía preguntarle a la abuela. Ella estaba muy concentrada en su tejido y por nada del mundo debía perder ni una de las puntadas que, por cierto, contaba al revés:
-…nonentaytresmilseiscuantaspecientas… nonentaydosmilcerocincoytalquecientas… nonentayunmilcuatrocontrarequetecientas…
Ertico se sentía muy raro. A cada rato se quedaba como dormido y enseguida lo despertaba un coro de crujidos idéntico a una risotada de muebles viejos. Una o dos veces tuvo la impresión de que su reloj giraba hacia atrás; pero cada vez que lo miraba fijo, las manecillas, que llevaban guantecitos blancos, se veían quietecitas e inocentes.
Y entonces la abuela acababa una puntada y un versito, decía uno de aquellos números extrañilargos, y saltaban un chispazo y un olor a corto circuito. 
(p.35)
Además de sus elementos lúdicos, la obra fascina a los chicos por la relación entre Ertico y su abuela, y por el abordaje del problema que enfrenta todo niño al tener que definir su identidad individual al tiempo que procura la aceptación de su grupo.
Los recursos formales y la atmósfera están inmejorablemente servidos por las ilustraciones de Ajubel, de poético caricaturismo, atrevidas perspectivas y colores osados. Lamentablemente, estas excelentes ilustraciones, hechas con pasteles, sufren mucho con la reproducción sobre el papel reciclado en que se imprime la colección Barco de Vapor.
Este mismo artista ha ilustrado otros dos libros españoles del cubano Joel Franz Rosell: La tremenda bruja de la Habana Vieja (Edebé, 2001) y El pájaro libro(Ediciones SM, 2002).



Joel Franz Rosell entrega en esta novela corta el encanto de su Cuba plasmado en una mezcla de colores, perfumes, sonidos y texturas que forman el entorno de la vida de Ertico, el niño protagonista.
"Ertico era callado, feíllo y bajito. Se sentaba en medio del aula, permanecía tranquilo en un rincón durante el recreo, y al terminar las clases se iba a casa derechito y solo."
Pasaba desapercibido para todos. Pero en su interior, "Ertico soñaba con ser el primero de la clase, hacer las bromas más divertidas, estar en el centro de todo y marcharse a casa rodeado de amigos." Quería, por sobre todas las cosas, tener amigos.
Lo que sí tenía Ertico era una abuela; una abuela en apariencia corriente —"como las otras viejecitas, con su chal y su carro de la compra, quejándose de la calidad de las lechugas y de que la pensión no daba para nada"—, que a través de la magia de las prendas que tejerá a su nieto con los hilos de una alfombra encantada, le ayudará a encontrar la felicidad que busca. Una bufanda, un par de medias, unos guantes, un chaleco y un sombrerito saldrán, gracias a las manos tejedoras de la abuela, de las hebras de la alfombra destejida. Con cada una, el niño atraerá la atención de los demás pero (siempre hay un pero) la gloria será pasajera. El milagro se concretará cuando la abuela reteja la alfombra y ésta ofrezca la posibilidad de volar, como en Las mil y una noches.
Ertico por fin tendrá amigos y él mismo descubrirá que los ha conseguido por propio mérito y por la confianza en sí mismo que supo incentivarle su abuela.
Como bien señala la crítica Sandra Comino, en su comentario a la novela, "la escritura de Rosell es rica en imágenes y entabla todo el tiempo un juego de comparación con las emociones y los olores. Hay una exploración de la palabra en el texto, una escritura sutil que dice cosas más allá de lo escrito. Con guiños al lector en apelaciones continuas para involucrarlo, Rosell expone una lectura entre líneas y logra un mundo subjetivo y mágico con elementos de la realidad." (En "Bibliográficas", revista La Mancha N° 12, pag. 43; Buenos Aires, julio de 2000.)
Quedan por destacar las ilustraciones del también cubano Ajubel que, con fuerte estilo expresionista y predominio de los tonos fríos, retratan adecuadamente la atmósfera en que Ertico y los otros personajes se desenvuelven.
Recomendado a partir de los 8 años.
Roberto Sotelo
Imaginaria. N° 30 - Buenos Aires, 26 de julio de 2000



Ertico tiene una abuela “formidable y fuera de toda comparación” que está dispuesta a hacer cualquier cosa para que él pueda ser feliz. Es una abuela especial aunque “en el mercado era como las otras viejecitas, con su chal y su carro de la compra, quejándose de la calidad de las lechugas y de que la pensión no daba para nada”.
La abuela teje y desteje, casi como Penélope, pero por otros motivos. Las prendas tejidas son: una bufanda, un gorro, un par de medias…, y el hilo pertenece a una vieja alfombra. El secreto poder de estos objetos se revela cuando, al cabo de un tiempo, hay que retejer la alfombra que es, por supuesto, una mágica alfombra voladora, y se expresa con “…su olor, sus colores, el dibujo formado por su tejido y ciertos movimientos especiales”.
La escritura de Rosell es rica en imágenes y entabla todo el tiempo un juego de comparación con las emociones y los olores. Hay una exploración de la palabra en el texto, una escritura sutil que dice cosas más allá de lo escrito. Con guiños al lector en apelaciones continuas para involucrarlo, Rosell expone una lectura entre líneas y logra un mundo subjetivo y mágico con elementos de la realidad.

La Mancha nº 12. Buenos Aires, julio 2000
Sección “Bibliográficas”


http://www.ajubel.com/illustration.html
VUELA, ERTICO, VUELA, de Joel Franz Rosell

DATOS BIBLIOGRAFICOS

Título: "Vuela, Ertico, vuela"
editorial: SM. Colección El Barco de Vapor, serie azul n° 75
ediciones: 1ª: mayo 1997 / 7ª: enero 2001 
género: narrativa (novela corta)
estilo: realismo mágico urbano
tema: búsqueda de la autoaceptación
ilustraciones: color (pasteles). Ilustrador: Ajubel
páginas: 68
nivel de edad: a partir de 7 años

Autor: Joel Franz Rosell
nacionalidad: cubano (1954), vive actualmente en Argentina.
Otras obras: Los cuentos del mago y el mago del cuento. Madrid. Ediciones de la Torre, 1995 (cuentos para todas las edades), Las aventuras de Rosa de los Vientos y Perico el de los PalotesBarcelona. Grijalbo Mondadori, 1996 (novela infantil)Cuba, destination trésor. París, Hachette (sin edición en español). En preparación: "La tremenda bruja de la Habana Vieja" (Edebé, 2001).

SINTESIS ARGUMENTAL

Ertico es un niño acomplejado y que no tiene amigos. Su abuela intenta ayudarlo tejiéndole objetos mágicos que hacen de él un gran cantante, el mejor futbolista, el primero de la clase, el niño más elegante, el más fuerte... Todo eso lo hace popular por un tiempo, pero siempre vuelve a ser el mismo acomplejado y solitario. La magia entra decididamente en la historia cuando la abuela reteje la alfombra de la que había estado sacando el hilo para los objetos mágicos, devolviendo la vida a una alfombra voladora y hablante, que dirá a Ertico: "tú me haces volar porque eres como eres. Y los que verdaderamente quieran ser amigos tuyos, será porque te aprecian así como eres...". La relación con la alfombra da a Ertico confianza en sí mismo y lo ayuda a relacionarse con otros niños que, como él, entienden el enrevesado "idioma" de la alfombra.

VALORACION CRITICA

Tras su sencillez aparente, la obra encierra una reflexión sobre la la relación entre identidad individual y necesidad que tiene todo niño de ser aceptado por su colectivo. Hay un planteo filosófico: las partes son más que el todo porque poseen cualidades independientes; pero el todo supera a las partes, porque incluye la relación entre ellas. Es una aplicación de la teoría del pensamiento complejo del sociólogo francés Edgar Morin (a quien está dedicado el libro y de quien ha sido tomado el nombre de la alfombra: Complexus).

En lo formal hay que destacar los originales y divertidos neologismos, el lenguaje metafórico (sobre todo sinestesias), la estructura en forma de doble embudo, las imágenes muy fuertes y visuales, los personajes llenos de misterio que son la abuela y la alfombra, y el enfoque novedoso del tema de la autoaceptación.

Hay que destacar la calidad de las ilustraciones, de osado cromatismo, inhabituales perspectivas y estudiada composición.

PROPUESTAS DIDACTICAS

- invitar a los chicos a inventar palabras y metáforas siguiendo el modelo de los olores imposibles y los números "extrañilargos" utilizados por el autor, e incluso crear todo un idioma, como el "alfombrio" que habla Complexus.

- construir juntos alfombras con materiales diversos: papeles coloreados pegados, retazos cosidos, bloques de lego, plastilina... o aprendiendo a tejer.

- construir un artefacto mágico a partir de objetos de la vida cotidiana (reciclaje) e inventar su forma de lenguaje a partir de sus características, uso, sustancia(s) que lo compone(n) u otros objetos asociados.

- descubrir y compartir alfombras (literarias, cinematográficas, de la publicidad o verdaderas)

- dialogar sobre abuelas y abuelos a partir de las diversas situaciones explícitas o implícitas en el libro y de los mayores que los chicos frecuentan: los dulces de la abuela, su soledad, las cosas que calla y las cosas que sabe, su actitud ante los problemas de su nieto...

-juego de permutaciones según el modelo:

Ertico quiso ser el niño más inteligente /su abuela le tejió
                                          un sombrero
   "    "    "   "    "   "   elegante   /su abuela le tejió
                                          un chaleco
   "    "    "   "    "   "   rápido     /su abuela le tejió
                                          unas medias...

- imaginar variantes de la historia: ¿qué otros problemas y necesidades podría resolver la abuela de Ertico con el hilo de Complexus? ¿Qué poderes mágicos te gustaría que tuviera tu abuela o te gustaría tener tú mismo?

- profundizar en los elementos culturales evocados en el texto: historias de piratas, Las mil y una noches, Don Quijote, el Cid Campeador, el Ave María de Brahms, el Lazarillo de Tormes...

ficha elaborada por Félix Luis Viera
para
CD-ROM “LECTURAS PARA FECUNDAR EL FUTURO”. CUADERNOS DE PEDAGOGÍA (Epaña, 2001). Coordinación Kepa Osoro.


Actualmente fuera de catálogo, este libro volverá a las librerías. Para empezar en Cuba, en 2016, dentro de un volumen titulado "Tito y su misteriosa abuela" que reúne "Vuela, Ertico, vuela" con su nuevo título de "Tito, aprende a volar" y la todavía inédita novela "Tito y el amigo misterioso"
Tito es el nuevo nombre de Ertico. Rebauticé a mi héroe porque noté que muchos lectores no se lo comprendían bien (muchos pronunciaban "értico"), pero sobre todo porque quise volver a mi primer personaje de ficción, Tito, protagoniota de las novelas que escribí entre mis 12 y 19 años.

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Escritor cubano, escritor francés, escritor del mundo

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