LIBROS CON PAGINA PROPIA

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autorretrato inédito en libro

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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30/10/15

Mis libros cubanos: ocho que son siete.. o nueve


Tito y su misteriosa abuela es mi octavo libro cubano... séptimo si no disocio las dos ediciones de La leyenda de Taita Osongo, estrenado por Ediciones Capiro (Santa Clara, 2010) y reeditado por Ediciones Matanzas (2014-2015) que  tienen el mismo texto, pero se diferencian por el hecho de que la primera cuenta con mis propias ilustraciones, primeras que hice en blanco y negro y únicas que he publicado en Cuba.
Tito y su misteriosa abuela es también mi libro número 30, si no cuento las versiones que han mejorado y en algunos casos ampliado libros como Los cuentos del mago y el mago del cuento,  La lechuza me contó, La canción del castillo de arena o El secreto del colmillo dorado ni, por supuesto, las traducciones a una, dos, tres o hasta nueve lenguas de varios de mis títulos.

tapa y contratapa de la venidera edición Gente Nueva. la Habana, 2015
Tito y su misteriosa abuela fue presentado durante la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero 2016 y en la Feria Provincial del Libro en Santa Clara, un mes despuçes. Pertenece a la prestigiosa colección Veintinuno (como el siglo) con la que la editorial Gente Nueva se ha propuesto actualizar en obras de autores contemporáneos, cubanos y extranjeros, a los más jóvenes lectores de la Isla. 

tuve el honor de presentar mi libro bajo la efigie de Dora Alonso, la gran dama de la literatura infantil cubana, quien fuera amiga y consejera en los inicios de mi carrera profesional

Mi ilustrador, Valerio, interviene en la presentación durante la Feria Internacional del Libro

La colección Veintiuno se imprime en papel gaceta, lo que asegura mayor tiraje y mejor difusión al precio de ilustraciones menos  abundantes y sin color. Pero en mi caso he podido contar con el talento de Valerio (Yunier Serrano) quien ha sabido sacar el máximo partido del dibujo en plumilla para reflejar la poesía, el humor y la magia que caracterizan la historia. 
dos ilustraciones de Valerio para "Tito y su misteriosa abuela"



En realidad, el libro no contiene una, sino dos historias:  dos noveletas independientes unidas por un héroe común y un estilo bastante próximo.                                                              La primera de las noveletas es mi best-seller español (16 ediciones y 96 000 ejemplares) Vuela, Ertico, vuela, rebautizada "Tito, aprende a volar" y la segunda, "Tito y el amigo misterioso", en que reaparecen Tito y su abuela, principales protagonistas de la noveleta que escribí en 1996 y estrené un año después.                                                       "Tito y el amigo misterioso" es una de mis obras más recientes y cuenta con una temática más seria, puesto que reflexiona sobre la muerte de un ser querido, sobre el recuerdo y los fantasmas que tejemos en torno a un secreto de familia. Todo pasado por esa distancia estética que es la mayor marca de mi estilo: la fantasía comprometida con la realidad.                                                                                 Si la primera historia tiene sobre todo que ver con la vida de Tito en la escuela, esta es más "familiar" y, de hecho, se basa en un secreto de mi propia familia, un misterio que rodeó toda mi infancia y sobre la que nunca pude obtener una verdad definitiva.


La televisión cubana me entrevistó cuando fui invitado a inaugurar las actividades
de la Feria del Libro de Santa Clara en el Hospital Pediátrico Provincial

La aparición de Tito y su misteriosa abuela es muy importante para mí por varias razones: en primer lugar porque hacía 32 años que no publicaba en una editorial nacional, con buena difusión en todo el territorio cubano; en segundo lugar porque es mi primer  "estreno mundial" en Cuba desde que en 1987 publiqué mi segundo libro:De los primeros lejanos tiempos la lechuza me contó (Editorial Oriente, Santiago de Cuba) que en 2004 conocería su versión definitiva La lechuza me contó en la Editorial Progreso, de México. Mis últimos cinco libros cubanos habían aparecido en editoriales "territoriales" de Santa Clara, Matanzas y Pinar del Río, mientras que éste -y es la tercera cosa que lo hace singular- es que aparece en la editorial Gente Nueva, la misma en la que debuté en 1983 con mi novela detectivesca juvenil El secreto del colmillo colgante.

en la librería Delfin Sen Cedre de Santa Clara

durante la presentación del libro en el espacio Tesoro de Papel, entre la Casa de la Cultura y el Parque Vidal de Santa Clara, el 28 de marzo 2016
MIS OTROS LIBROS CUBANOS:

Editorial Gente Nueva. La Habana, 1993
Nueva versión (El secreto del colmillo dorado)
Hilmann/ Libros & Libros. Bogotá, 2013
Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 1987
Nueva versión (La lechuza me contó). Editorial Progreso. México, 2004
Traducido al vasco/euskera, con ilustraciones del autor. Bilbao, 2006
Ediciones Capiro. Santa Clara, 1996
Incluido en la selección The White Ravens
de la Biblioteca Internacional de la Juventud (Munich)
que reúne los mejores libros infantiles publicados en el mundo
Edición española (El Arca. Barcelona, 1996) y argentina (Alfaguara, 2004)
traducido al francés en 1998

Ediciones Capiro, 1999 (80 000 ejemplares)
Extracto de la novela La tremenda bruja de La Habana Vieja
(Edebé. Barcelona, 2001) que fuera traducida al francés en el mismo año
Ediciones Capiro. Santa Clara, 2010/ Ediciones Matanzas, 2014
Inaugurado en la traducción francesa de Ibis Rouge (Cayena, 2004)
y también publicado en México (Fondo de Cultura Económica, 2006),
Brasil (2007) y Argentina (2012)
Seleccionado por el Banco del Libro (Venezuela) como uno
de los mejores libros juveniles de América Latina en 2009

Editorial Cauce. Pinar del Río, 2014
Estrenado por Fondo de Cultura Económica
México, 2013

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la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).