LIBROS CON PAGINA PROPIA

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es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

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26/4/19

Mis mejores inicios… en busca de un mejor final


Mis mejores inicios… en busca de un 
mejor final


Recientemente leí una selección de los mejores principios de la novela universal. Hay muchas perlas en ese género; la de Cien años de soledad figurando casi siempre como la mejor de todas.
No creo ser un prodigio en materia de comienzos de libros, como tampoco mis títulos me parecen particularmente geniales. Me inclino a creer que mucho mejores son mis finales.
Pero a nadie se le ocurriría revelar los mejores finales de la literatura, porque eso mataría la ilusión de los lectores, y los privaría de un derecho que les es inalienable.
Por eso me limito a reunir aquí las primeras frases de algunos de mis libros… con la esperanza de incitar a proseguir la lectura… o, en el caso de los libros actualmente fuera de catálogo, motivar a nuevos editores a publicarlos nuevamente… para el disfrute de todos.




Había una vez un país pequeño, pero tan pequeño, que se veía en los mapas como una caquita de mosca. En todo el país no había más que un camino, que era la calle principal del único pueblo y que iba desde la frontera norte hasta la frontera sur. Tan pequeña era la distancia entre ambos puntos que los vigilaba un solo guardián, que también se ocupaba de regular el tránsito y tenía su garita en la única plaza.

Aventuras de Rosa de los Vientos y Juan Perico de los Palotes

El Arca. Barcelona, 1996
Editorial Capiro. Santa Clara (Cuba), 1996
Alfaguara. Buenos Aires, 2004
Traducido al francés como Les aventuriers du cerf-volant. Hachette. París, 1998
Nueva versión en curso (Panamericana. Bogotá) como “Los aventureros de la cometa”
        

           
 


Este era un chico llamado Robertico, Albertico o Humbertico... (Pero qué importa, puesto que vamos a decirle Ertico, como todo el mundo).
Ertico era callado, flacucho y feíllo. Se sentaba en medio del aula, se estaba tranquilo en un rincón durante el recreo, y al terminar las clases se iba derecho a casa.
Cualquiera a quien le preguntaran, diría que Ertico era así porque le gustaba.
¡Pues no señor, nada de eso!

Vuela, Ertico, vuela

Ediciones SM. Madrid, 1997. Actualmente fuera de catálogo editorial.
Incluido en Tito y su misteriosa abuela. Gente Nueva. La Habana, 2016.





Pues sí, ésta era una bruja que vivía en La Habana.
Habitualmente las brujas viven en comarcas brumosas, en una casucha perdida en lo intrincado de un bosque o en el sótano de un castillo en ruinas. Pero estos lugares son todos muy húmedos y la bruja de este cuento padecía reuma desde jovencita, así que tuvo que irse a vivir a un lugar con mucho sol y brisas marinas.

Como la naturaleza de una bruja hala mucho, la nuestra se fue al lugar más lúgubre que pudo encontrar en La Habana: un ruinoso caserón del siglo XVIII popularmente conocido como La Cochambre. Allí los rincones eran malolientes y las escaleras crujientes, todos los días le caía una teja en la cabeza a un vecino, y abundaban las cucarachas, las arañas y las ratas sarnosas.


La tremenda bruja de La Habana Vieja

Edebé. Barcelona, 2001. Actualmente fuera de catálogo editorial 



El auto apenas había dejado la carretera, cuando la madre se volvió hacia Paloma y le hizo la advertencia de siempre:
     ‑¡Nada de correr a encerrarte con tu tío bisabuelo! Empieza por felicitar a mamá por su cumpleaños y saludar a todos...
     Ya se había vuelto a sentar de frente al parabrisas cuando añadió:
     -Esta vez viene hasta la trotamundos.
     ‑¿Tu hermana Catalina?‑ comentó el padre, que conducía con los ojos fijos en los baches‑. ¿Y qué cuenta de Australia?
     ‑¡Ay, Agustín, si hace un año que Cata terminó su contrato en Sidney! Es en Cuba donde está ahora...



Mi tesoro te espera en Cuba

Sudamericana. Buenos Aires, 2002
Edelvives. Zaragoza, 2008
Estrenado en francés por Hachette. París, 2000



Había una vez un libro que vivía en la biblioteca municipal. Su dirección era Sala Juvenil, estante de cuentos, tercera tabla, al final.
Estaba allí desde hacía un montón de tiempo y ya había acumulado mucho polvo en el filo de las páginas. Sin embargo, vete a saber porqué, nadie lo sacaba a leer… que es como se saca a un libro a pasear.








El pájaro libro

Ediciones SM. Madrid, 2002. Actualmente fuera de catálogo editorial.
Ilustraciones de Ajubel que le merecieron el Premio Nacional de Ilustración de España.


Todas las mañanas, para ir al colegio, Javi pasaba por el parque.
Le gustaban los árboles altos, la fuente donde los pajaritos se lavaban y hasta el crujido que hacían sus zapatos en la arena de los senderos.
Pero lo que más le gustaba eran los leones: dos grandes leones de piedra que custodiaban la entrada del parque.
A decir verdad, solo le gustaba uno de los leones. El otro le daba miedo.








Javi y los leones
Edelvives. Madrid, 2003. Actualmente fuera de catálogo editorial.




El rey ya era muy viejo. Se notaba en que tenía la barba blanca y los ojos tan cansados que no veía un dragón a tres pasos.

Pero era un rey bueno, el mejor que había tenido aquel reino en toda su historia.

El reino era pequeño y no demasiado rico, así que sólo tenía tres ministros: el Ministro de Defensa, que era coronel; el Ministro de Economía, que era muy inteligente; y el Ministro de Todo lo Demás, que era muy emprendedor.   

Pájaros en la cabeza   

Kalandraka. Sevilla, 2004 (ediciones en gallego y castellano)
Kalandraka. Lisboa, 2007. Traducido al coreano en el mismo año.
Ilustraciones de Marta Torrão, Premio Nacional de Ilustración de Portugal.

    
     




-Nunca voy a entender a los negros- gruñó Severo Blanco al despertarse aquella mañana.
Estaba tendido en su hamaca, en el angosto camarote que le correspondía como contramaestre de goleta. El camarote ni siquiera tenía una claraboya a través de la cual echar un vistazo fuera. Pero junto con el olor a pescado podrido que dejaban pasar las rendijas de la puerta y los tablones del casco, se filtraba la desafinada algarabía de la vida portuaria: el crujir de los cordajes, los chillidos de las gaviotas, las risotadas de un marinero borracho que volvía a esa hora de la taberna, las órdenes que gritaba el capitán español del navío de guerra anclado a pocos metros...


La leyenda de Taita Osongo


Fondo de Cultura Económica. México, 2006

Versiones francesas: Ibis Rouge. Cayena, 2004 y Orphie. Saint-Denis-de la Réunion, 2017 (ilustraciones del autor)
Traducido al portugués por Ediçoes SM do Brasil. São Paulo, 2007

Ediciones cubanas: Capiro. Santa Clara (ilustraciones del autor), 2010 y Matanzas, 2015.
Edición especial de 16 700 ejemplares para el Ministerio de Educación de la Nación. Buenos Aires, 2013.

            


 



Estaban los dos en la orilla del mar, en la arena clara, húmeda, buena para hacer castillos. Y eso estaban haciendo: un castillo de arena.
-Más alto, papi, más alto. Hazle una torre cuadrada en el centro y un puente levadizo.
-Lo que tú quieras… si me ayudas.
El niño está de rodillas en la arena, volviéndose poco a poco más pequeño que su castillo.


La canción del castillo de arena

A fortiori. Bilbao, 2007 (ediciones en castellano y euskera)
Texto francés e ilustraciones del autor: Ibis Rouge. Cayena, 2007

    
          

  

Don Simón se jubiló y enseguida descubrió que no tenía ocupación.
Como no se había casado, no tenía nietos que cuidar ni hijos a quienes resolverles encargos. No tenía un gato que llevar al veterinario ni un perro que sacar a dejar la caca en la vía pública. Y como no bebía ni jugaba al dominó, tampoco podía pasar horas en el bar de la esquina.
Su primer intento por ocuparse concluyó en un sonado fracaso y una colección de jaulas vacías.
Había pensado criar pajaritos y para ellos compró un lote de jaulas de diverso tamaños: una para periquitos y otra para un papagayo, una para chorlitos y otra para guacamayos, una para dos mirlos, otra para canarios y así hasta completar la docena. Pero el día que fue a comprar los pájaros, tropezó con una manifestación ecologista y se le pasó la idea de encerrar animalitos.


Don Agapito el apenado

Kalandraka. Sevilla, 2008 (ediciones en castellano y gallego)




Linnet entró en la casa gritando:
--¡Ya está, Robin: te aceptan en el campamento de verano!
Su voz resonó escaleras arriba, sobresaltando al chico, que jugaba con su cotorra.
--Te aceptan, ¿oíste?
Robin sacudió la cabeza. Los cabellos, de un rojo intenso, le cayeron sobre los ojos, haciéndolos parecer más azules. Sin embargo, su hermana le notó la mirada opaca, casi gris.
--¿Qué pasa? ¿No te alegras?
Robin se encogió de hombros y metió a la cotorra en su jaula.
--¡Pobre Walkman! --protestó ésta enseguida.
--¿De qué quieres que me alegre? --dijo al fin el pelirrojo-‑. Tendré que pasarme diez días en un campamento de verano donde no conozco a nadie, y separado de Walkman.
En cuanto se oyó nombrar, el pájaro infló el plumaje y declaró:
--¡Linda cotorra!

Exploradores en el lago

Alfaguara. Madrid, 2009



Las brujas nunca se enferman.
Son tan malas que hasta los microbios les tienen miedo.
Pero en la vida de una bruja tan loca como Maluja Pelandruja todo puede suceder.
Maluja Pelandruja se había propuesto celebrar su cumpleaños con una sonada calamidad.
La calamidad que preparaba era tan tremenda que la puso a hervir en la mayor de sus marmitas. Una marmita tan alta, ancha y profunda que para revolver sus espantosos ingredientes, tuvo que usar su escoba mágica.


La bruja Pelandruja está malucha

Ediciones SM. Madrid, 2010. Actualmente fuera de catálogo editorial



En la sala más importante del Museo Metropolitano, un violín está encerrado en una vitrina de cristal blindado. Una alarma electrónica conecta la urna con la garita del guardia y con la
estación de policía más cercana.
Es triste la vida de un violín encerrado en una caja de vidrio tan espeso que no deja pasar el menor sonido. Ni siquiera de noche, en ausencia de testigos y aprovechando la magia de la luna nueva, puede hacer vibrar sus cuerdas y dejar escuchar las melodías alegres, tristes, sencillas o profundas para las que fue creado.



Concierto nº 7 para violín y brujas

Fondo de Cultura Económica. México D.F., 2013
Cauce. Pinar del Río, 2015 (edición solo para Cuba)
Traducido al portugués: SESI-SP. São Paulo, 2017.


                  



Robin estaba sentado en la rama más gruesa del árbol. Así podía sacudirlo mejor. Las frutas maduras caían al arroyo y la suave corriente las arrastraba hasta el vado, donde se iban amontonando.
—Ya tenemos bastantes, ¿no crees, Walkman?
Robin tiene la piel color canela, pero cubierta de pecas; sus ojos son azules, pero casi tan rasgados como los de un chino, y sus cabellos son rojos, pero muy rizados. Como si todo en él tuviese que ser original, estaba completamente desnudo, pero tenía las zapatillas puestas.
—Walkman, te he hecho una pregunta...
El árbol en que estaba sentado Robin era un guayabo, que no es un árbol frondoso. Sin embargo, por mucho que miró hacia arriba, el chico no consiguió ver a su camarada y se puso a saltar en la rama hasta que Walkman acabó por gritar con alarma.

El secreto del colmillo dorado

Hillmann-Libros&Libros. Bogotá, 2013
Nueva versión de mi primer libro publicado bajo el título de El secreto del colmillo colgante. Gente Nueva. La Habana, 1983.

      




El cielo de La Habana descendió bruscamente sobre Paloma. La azotea, el edificio, la ciudad entera, habían desparecido en la oscuridad. Las estrellas se multiplicaron de golpe y la chica se dijo que podría contar diez millones más que sobre su casa en Madrid.
El gobierno cubano recurría al apagón para ahorrar petróleo o cuando la producción de energía eléctrica no lograba satisfacer la demanda. En aquel caluroso comienzo de agosto, los ventiladores y climatizadores trabajaban a fondo, y los cortes de electricidad se hacían más frecuentes.
Paloma ya había conocido los apagones durante su primera estancia en Cuba, un año antes, pero aún le parecían exóticos y hasta románticos, pues le permitían darse aquel atracón de estrellas. “Esto es nada comparado con lo que vas a ver”, le había dicho su tía Cata, “El lugar donde Jorge y tú vais a pasar los próximos días queda entre montañas abruptas y un mar por donde no pasan barcos. Es el sitio ideal para esas aventuras que siempre estás soñando”.



La Isla de las Alucinaciones

Editorial Premium. Sevilla, 2017. 
Premio Avelino Hernández de Novela Juvenil, 2016



Las vacaciones acababan de empezar, pero Tito no estaba feliz.
Sus únicos amigos, amigos de verdad, se habían ido lejos a pasar el verano: Ana estaba en la playa con sus padres, Cleta con sus abuelos en la capital y Berto en Canadá, aprendiendo inglés.
Ni siquiera podía contar con Complexus. Después de un fin de curso muy agitado, se había ido a descansar con sus parientes del Museo de Tapices Colgantes de Babilonia.
Así que la única que le quedaba a mano era la abuela.
Cada día, después de almuerzo, la abuela daba un golpecito en el borde de la mesa y decía con una expresión entre pícara y misteriosa:
–¡Y ahora, la siesta!
Tito no veía interés alguno en dormir la siesta, pero su abuela ya le había demostrado que era capaz de convertir las cosas más corrientes en aventura.

Tito y el misterioso Amicus

Fondo de Cultura Económica. México D.F., 2017
Incluido en Tito y su misteriosa abuela. Gente Nueva. La Habana, 2015 (edición solo para Cuba)


El modesto volumen que el lector tiene en sus manos contiene los cuatro primeros casos de Sheila Jólmez… Aunque no se debe excluir la posibilidad de que mi singular amiga, quien une a sus extraordinarias dotes de observación y deducción una ejemplar modestia y una cierta predilección por el secreto, haya protagonizado antes hazañas que me son desconocidas.
Sheila es, hasta el momento, la detective más joven del mundo, pero no por ello es la menos brillante y experimentada. He tenido el honor de vivir junto a ella aventuras tan apasionantes como las aquí relatadas… sin ir más lejos
Mis lectores santaclareños reconocerán fácilmente algunos lugares, nombres y sucesos de su ciudad, mientras que otros les parecerán extranjeros o enteramente salidos de mi imaginación. Esto se debe a que la divulgación de algunos detalles de los casos brillantemente resueltos por Sheila Jólmez es de momento imposible sin poner en peligro la reputación o la seguridad de ciertas personas.

Aventuras de Sheila Jólmez, por el docto Juancho

Capiro. Santa Clara, 2017 (edición para el territorio cubano)
Ilustraciones del autor.



 BIBLIOGRAFÍA (SELECCIÓN)

El secreto del colmillo colgante. La Habana. Ed. Gente Nueva, 1983. Novela detectivesca (desde 10 años). Versión actual: El secreto del colmillo dorado. Bogotá. Libros & Libros, 2013. Ilustraciones: Luis Enrique Suárez. Novela detectivesca juvenil. ISBN 978-958-724-329-1

De los primeros lejanos tiempos la lechuza me contó. Santiago de Cuba. Editorial Oriente, 1987. Versión actual: La lechuza me contó. México. Editorial Progreso, 2004. Ilustraciones: Fabiola Graullera. ISBN: 970-641-510-6 (traducido al vasco con ilustraciones del autor). Cuentos ecológicos (desde 7 años).

Los cuentos del mago y el mago del cuento. Ediciones de la Torre. Madrid, 1994. Ilustraciones: Biblioteca de Lastanosa. ISBN: 84-7960-008-X (traducido al portugués en 1991). Cuentos (desde 10 años). Premio La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba).

Aventuras de Rosa de los Vientos y Juan Perico el de los Palotes. Santa Clara, Cuba. Ediciones Capiro, 1996 y Barcelona. El Arca. Grupo Grijalbo Mondadori, 1996 y Buenos Aires. Alfaguara, 2004. Traducido al francés en 1998. Novela fantástica (desde 10 años). Premio La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba). Distinción The White Ravens. Biblioteca Internacional de la Juventud, Alemania). Nueva versión en proceso editorial: Panamericana, Bogotá.

Vuela, Ertico, vuela. Ediciones SM. Madrid, 1997. Ilustraciones: Ajubel. Novela (desde 7 años). Premio La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba). FUERA DE CATALOGO.

La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas. Buenos Aires. Lugar Editorial, 2001. Ensayo. FUERA DE CATALOGO.

La Nube. Buenos Aires. Sudamericana, 2001 (EDICION AGOTADA). Premio La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba). ACTUAL EDICION: Editorial Libros & Libros (Plan Lector). Bogotá, 2018. Ilustraciones: María Fernanda Mantilla. ISBN: 978-958-724-545-5. Libro-álbum (desde 4 años)

La tremenda bruja de La Habana Vieja. Barcelona. Edebé, 2001. Traducido al francés en 2001). Novela fantástica (desde 10 años). FUERA DE CATALOGO.

Mi tesoro te espera en Cuba. Zaragoza. Edelvives, 2008. ISBN: 978-84-263-6843-0. Primera edición en francés: París. Hachette, 2000. Primera edición en castellano –agotada- Buenos Aires. Sudamericana, 2002. Novela juvenil.

El pájaro libro. Madrid. Ediciones SM, 2002. Premio Nacional de Ilustración de España por las ilustraciones de Ajubel (traducción al francés : París. Belin, 2009. Cuento (desde 6 años). Premio La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba). FUERA DE CATALOGO.

Pájaros en la cabeza. Sevilla. Kalandraka, 2004. Ilustraciones: Marta Torrão. Traducido al gallego, el coreano y el portugués. Selección The White Ravens. Biblioteca Internacional de la Juventud, Alemania. Cuento (desde 7 años). Premio La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba).

La leyenda de Taita Osongo. México. Fondo de Cultura Económica, 2006. Ilustraciones: Ajubel. ISBN: 968-16-7689-0. Primera versión en francés. Matoury, Ibis Rouge, 2004, segunda versión francesa: Saint-Denis de la Reunion. Orphie, 2017 con ilustraciones del autor. Traducido al portugués en 2007. Ediciones en Cuba (Editorial Capiro, 2010 y Matanzas, 2014) y Argentina (FCE, 2013).  Novela juvenil. Premios: Heredia (Santiago de Cuba y La Rosa Blanca (Unión de Escritores, Cuba).

Exploradores en el lago. Madrid. Alfaguara, 2009/Loqueleo. Santillana, 2017. Ilustraciones: Tesa González. ISBN: 978-84-204-7338-3/978-84-9122-199-9. Novela detectivesca ecológica (desde 10 años).

Petit chat noir a peur du soir. Paris. Bayard, 2011 Ilustraciones: Beppe Giaccobe. ISBN: 978 2747 034852 (texto francés del autor). Álbum (2-4 años). Traducido al inglés y al japonés, inédito en castellano.

Sopa de sol. Buenos Aires. Tinta Fresca, 2011. Ilustraciones: Carolina Farías. ISBN 978-987-1789-20-7. Cuentos (desde 9 años)

Gatito y el balón. Sevilla. Kalandraka , 2012. Ilustraciones Constanze von Kitting. Album (desde 4 años). ISBN 978-84-92608-58-4. Traducido al catalán, gallego, euskera, inglés, italiano, francés, coreano, chino y portugués.

Gatito y la nieve. Sevilla. Kalandraka, 2012. Ilustraciones Constanze von Kitting. Album (desde 4 años). ISBN 978-84-92608-67-6. Traducido al catalán, gallego, euskera, inglés, francés portugués, chino.

Concierto n°7 para violín y brujas. México. Fondo de Cultura Económica, 2013. Ilustraciones: Julián Cicero. Novela fantástica. ISBN 978-607-16-1631-9. Editorial Cauce. Pinar del Río, Cuba, 2014. Ilustraciones: Valerio. Traducción al portugués: SESI-SP, Sao Paulo, 2017.

Había una vez un espantapájaros. Bogotá. Libros & Libros, 2014. Ilustraciones del autor. Cuento ecológico para primeros lectores (incluye pictogramas).

Gatito y las vacaciones. Sevilla. Kalandraka, 2015. Ilustraciones: Constanze von Kitting. Álbum (desde 4 años). ISBN 978-84-92608-67-6. Traducido al catalán, gallego, euskera, francés, inglés portugués, chino.

María es pintora. México. Editorial 3 Abejas, 2015. Ilustraciones: David Nieto. ISBN: 978-60-783-0628-2. Álbum (desde 4 años).

Tito y su misteriosa abuela. La Habana. Gente Nueva, 2015. ISBN: 978-959-08-2073-1. Incluye las novelas: “Tito, aprende a volar” (antes “Vuela, Ertico, vuela”) y “Tito y el amigo misterioso”. Ilustraciones: Valerio. Novela (desde 10 años).

Taita Osongo: el camino del monte. La Habana. Gente Nueva, 2015. ISBN: 978-959-08-2206-3. Ilustraciones del autor. Cuento (desde 7 años)

Tito y el misterioso Amicus. México. Fondo de Cultura Económica, 2017. ISBN: 978-607-16-492-8. Ilustraciones: Luis Safa. Novela (desde 10 años).

La Isla de las Alucinaciones. Sevilla. Editorial Premium, 2017. ISBN: 978-84-947035-2-2; Novela (desde 12 años). Premio Avelino Hernández de novela juvenil, 2016.

Aventuras de Sheila Jólmez, por el docto Juancho. Santa Clara (Cuba). Editorial Capiro, 2018; ilustraciones del autor. ISBN: 978-959-265-398-6. Cuentos detectivescos (desde 11 años).



la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).