LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

20/4/15

Todos los días, son Dia del Libro

Mis agendas y cuadernos de notas están llenos de apuntes y reflexiones en torno al libro y la lectura. Desempolvo algunos con motivo del Día Internacional del Libro, que se celebra cada 23 de abril, en homenaje a Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega quienes murieron el mismo aciado 23 de abril de 1616.



Leer  no es caminar sobre los pasos del que escribe. El lector emprende a solas el mismo camino que el autor y alcanza inevitablemente el mismo punto de llegada. Pero no anda al mismo ritmo, no repara en similares detalles ni experimenta iguales percances. El lector no viaja con el mismo equipaje, ni lo hace en idénticos día y hora (a veces, autor y lector son personas extremadamente diferentes, enclavadas en épocas y bajo cielos distintos y distantes). Forzosamente, lector y autor cruzarán el camino de disímiles personas y no verán al mismo pájaro volar… o sí, pero en dirección opuesta (el lector jamás compartirá, al milímetro, la sensibilidad, convicciones e imposiciones estéticas del autor). Incluso las flores del camino parecerán otras aunque la especie no haya mutado un gen; la estación no será la misma, no soplará idéntica brisa y, lo que es más importante: incluso si una y otra se repitieran con atómica precisión, la nariz es la de otro.

El escritor hurta disimuladamente a la Historia y le roba descaradamente a Su Historia.

La literatura no es la más fiel de las mujeres. Pero es tan bella y tan invenciblemente joven, que uno acaba por perdonárselo todo.

Yo no escribo aforismos, sino afuerismos. Porque hablo desde el exterior de la realidad. Hablo –en silencio, por supuesto- para mí mismo y para mi hermano el lector que puede, pese al silencio, escucharme.



Toda novela es una biografía. En general narra una vida ajena que el escritor sueña, pero a veces lo que se cuenta es la vida propia soñada como si fuese ajena.




No es hacer filosofía el afirmar que no existe literatura hasta que existe el lector. Pero no digo lector en sí -puesto que todo escritor es un lector; de su propia obra en primer lugar- sino lector en tanto que publico determinado. Así, no hubo literatura infantil mientras los niños no fueron considerados como su público determinado… y determinante.  


La Historia demuestra que no basta con saber, hay que creer. Ocurre lo mismo en literatura, particularmente en literatura de infancia: no basta con que el niño sepa ciertas cosas (el manual escolar se contenta con esto); es imprescindible que esas cosas las crea, las sienta, las viva.




Es mentira que la lectura sea un acto solitario... a menos que leamos algo que existe en un solo ejemplar. Al leer un libro estamos haciendo lo mismo que otros hacen, han hecho o harán. Estamos compartiendo la misma experiencia que decenas, centenas, miles e incluso millones de personas tuvieron anteriormente. Sin hablar de que, al leer, estamos reviviendo, recreando o descubriendo lo que el autor sintió al escribir.

El no lector abre un libro y solo ve letras, palabras; frases en el mejor de los casos. El lector abre un libro y ve bosques inmensos, océanos, volcanes; reinas y brujas; la Luna y el Sol; el pasado, el presente y el futuro, la guerra y la muerte; la vida, el sueño y el amor.




El libro y la buena mesa no van juntos, pero la lectura alimenta y, en casos extremos, ayuda a olvidar el hambre.

Hay farsantes, descendientes directos de los pillos que embaucaron al Rey Desnudo contado por Andersen, que publican cuentos sin palabras, sin ideas, sin trama, sin personajes, sin imágenes, sin humor… en resumen, que se limitan a enviar a los editores páginas blancas advertidos de (y, eventualmente, advirtiéndoles) que los tontos no ven el texto. Esos pillos publican sus “libros” con la misma advertencia en la contratapa. Y allá van críticos, libreros, bibliotecarios, padres y abuelas a comprarlos y a ofrecerlos a los chicos. Solo algunos pequeños se atreven a gritar: “¡El libro está vacío!” como mismo aquel niño del cuento gritó: “¡El rey está desnudo!”. Pero contrariamente al cuento de Andersen, son pocos los que escuchan y se ríen de los embaucados.





Todo texto literario es una partitura. Las palabras están tendidas sobre un pentagrama invisible ; pero los lectores saben poner la melodía. Su melodía.






Nadie sabe lo que intenta trasmitir el autor. No lo sabe el autor literario mismo (el autor no literario, sí que lo sabe y lo hace bastante explícitamente). El texto es un mensaje; pero no para el escritor, para quien su obra es un canto lleno de placer, de pulsión, de resonancias íntimas y compartidas. El lector entrará en sintonía con unos u otros elementos de la obra. Su posición no es la del destinatario que espera o recibe un –inesperado, no deseado, imprevisto- mensaje, sino alguien que busca mensajes en los textos que recibe. Todo libro es un instrumento... musical, lleno de posibilidades que cada cual hará sonar según sus competencias, capacidad, experiencia, sentimientos, necesidades.

me gusta decir que mis libros mezclan literatura para adultos y literatura infantil, lo que es una tautología parcial puesto que todo libro infantil es en parte un libro para adultos, porque la literatura es una sola y todo adulto fue, inevitablemente, un niño. Lo digo no solamente porque hay siempre adultos que leen libros de niños, sino porque todo niño contiene trozos del adulto que será (junto a otros trozos que, lamentablemente se hundirán en su subconsciente y aún se perderán completamente).


Me asombra la candidez -o el desparpajo- con que algunos autores de libros para niños confiesan que la motivación de un libro, y hasta de toda una Obra fue la de satisfacer la petición de un hijo o un nieto (frecuentemente enfermito o majadero). ¿Cómo es posible pretender que de una contingencia tan accidental y unívoca pueda salir una obra trascendente y universal? Para mí hacer literatura infantil es una necesidad expresiva, una disciplina dominada tras años de entrenamiento, de lecturas y tanteos, de sueños frustrados y de tentaciones avizoradas. Es posible que Proust haya tenido más talento que yo, pero no por eso se dedicó él a escribir para adultos y yo para chicos... ¿Imagina Ud. al egregio novelista francés confesando que escribió En busca del tiempo perdido el día en que su madre, sexagenaria y eventualmente resfriada, le pidió una novela?

Algunas grandes obras han nacido, no obstante, de la relación entre el autor y un lector individual (o no) concreto y cercano. Quizá el caso más famoso sea el de Lewis Carroll y Alice Liddel, pero también se puede citar el de Stevenson y el hijo de cierta señora de su afección o el de Astrid Lindgren y su hija; de esas contingencias privilegiadas, nutridas empero de una necesidad pre existente, nacieron “Alicia en el País de las Maravillas”, “La Isla del Tesoro” y “Pippa Mediaslargas”. Pero son mucho más frecuentes los libros de corto alcance resultantes del hecho de que sus autores sólo pensaban en una persona en particular (a veces, ellos mismos) cuando los escribían.



Yo solo sé boxear con guantes de papel.


No hay que confundir los meritorios libros infantiles para adultos,
 con los pueriles libros para adultos infantiles.


Tengo libros viajeros: algunos que estaban conmigo ya en Cuba, y me siguieron a Brasil, Dinamarca, Argentina y France; pero también otros que me encontraron en el camino y no me han dejado después, o que solo encontré después y gracias a un largo viaje. Hay libros que viajan conmigo en el avión; ya sea en la maleta confinada en la bodega o en el equipaje de mano… a mano por ser demasiado preciosos. Pero incluso aquellos que me siguieron por barco, en el contenedor con la mudanza internacional, acaban por reunírseme y celebramos con champaña el re encuentro. Para terminar, hay libros que emprenden conmigo viajes cortos, e incluso algunos que paseo simplemente, que saco a tomar el aire, y llevo conmigo como talismanes.

con mi libro "Javi y los leones" en San Juan, Puerto Rico

17/4/15

CUBA Y COLOMBIA: mis novedades editoriales

Cuba y Colombia son las patrias de mis tres últimos libros.
Del primero soy autor e ilustrador, y es una versión enteramente nueva, ampliada y muy cambiada, de un viejo cuento. Los otros dos libros ya fueron estrenados en México, coincidentemente por el Fondo de Cultura Económica, la mayor editorial de América Latina. 

"Había una vez un espantapájaros". Libros y Libros-Hillman. Bogotá, 2014
"La leyenda de Taita Osongo". Ediciones Matanzas (Matanzas, Cuba, 2014). Es la segunda edición cubana (la primera fue la de Ediciones Capiro en 2010; con mis propias ilustraciones). La primera versión de ese libro la publicó la editorial francesa Ibis Rouge (Cayena, 2004) seguida por la primera edición en castellano, de Fondo de Cultura Económica (México, 2006) 


"Concierto n°7 para violín y brujas". Editorial Cauce. Pinar del Río, Cuba, 2014 (puesto en circulación en marzo 2015). Ilustraciones de Valerio. Primera edición cubana y segunda en castellano (la primera versión es la de Fondo de Cultura Económica. México, 2013)

También desucbrí durante mi reciente visita a Cuba dos antologías que incluyen, la primera, mi cuento "Dopey desaparece" y la segunda, una entrevista sobre mi oficio y concepción de la literatura infantil.

"Mi juguete preferido", compilación de cuentos de 49 autores cubanos

Selección de entrevistas de 94 autores cubanos para niños y adolescentes

16/3/15

¿Es posible traducir, exportar, la literatura cubana?



Conferencia pronunciada el 25 de febrero de 2015 en la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas, en Santa Clara 


De la misma manera que el paisaje, los modos de vida o la Historia; las expresiones estéticas no presentan el mismo aspecto ni revelan iguales esencias vistas desde el interior que en la distancia, sea esta espacial o temporal.

Observada desde España, Argentina, Colombia o México, donde he publicado la mayoría de mis libros, o desde Francia, donde vivo, leo y desarrollo lo esencial de mi actividad creadora, la literatura cubana revela peculiaridades que le confieren sabor y esencia propios, al tiempo que la distinguen de otras praxis, incluso próximas como las de Hispanoamérica. Lo paradójico de la soberanía estética cubana radica en que lo que la define y hace interesante reduce sus posibilidades de resultar comprensible o disfrutable fuera de las fronteras de la nación (el archipiélago cubano más las “islas” de emigrantes que hemos dispersado por el mundo).

Es un hecho que la literatura infantil es menos traducible que la literatura para adultos. Antes de argumentar esta idea, quiero aclarar que cuando digo “traducción”, las más de las veces estoy hablando en términos culturales y no estrictamente lingüísticos. La literatura cubana ha de traducirse al francés para ser leída en Francia o al portugués para ser leída en Brasil; pero también ha de ser traducida en el vasto interior de la lengua castellana, para ser plenamente asimilada por niños de España, Argentina, Colombia o México… que se enfrentarán a la utilización de otras palabras para trasmitir el mismo concepto, de otra sintaxis para interconectar vocablos que sin embargo son los mismos y, finalmente, de ciertos sobreentendidos (refranes, títulos o letras de canciones, referencias culturales, geográficas, históricas, gastronómicas, etc) que nos son exclusivos… sin que muchas veces nos demos por enterados.
Vuelvo pues al comienzo del  párrafo anterior para precisar que esta “traducción” en el interior de la lengua común que nos separa (como bromeó un escritor latinoamericano en tiempos del famoso boom) es prescindible cuando el receptor es un adulto, puesto que a partir de cierta edad y de cierto nivel de cultura no solo sabemos que el castellano es una lengua internacional que cubre realidades diversas, sino que estamos capacitados para saltar sobre un término desconocido o infrecuente; deduciendo su significado por el contexto, por otras experiencias lingüísticas y culturales o porque, de última, nos lo aclara el diccionario.

Pero los niños (y mientras más jóvenes e inexpertos, peor) se desconciertan, pierden el paso e incluso abandonan la lectura cuando los “sinsentidos” lingüísticos y culturales se acumulan… O por lo menos eso temen (pese a que Harry Potter, Narnia y otros best-sellers son leídos en edición española sin que ningún exotismo lexical parezca frenar su arrollador éxito) los editores, maestros y padres extranjeros, que son los primeros en tomar contacto con los libros de autor cubano y se dicen: “mis chicos no van a entender que “guagua” es “autobús” (o “camión”, si quien nos lee es mexicano), que “saya” es “falda” (o “pollera”, si quien nos lee es argentino), que “jeba” es “polola” (si quien nos lee es chileno), que “jaba” es “bolsa” (nos lea un español, un mexicano, un argentino, un chileno o casi cualquier otro hispanohablante). Eso sin hablar de las costumbres, ritos, historia, flora, fauna, etc.
En Cuba para todo sacamos a Martí; en Argentina ese papel correspondería a San Martín y Sarmiento, en Venezuela a Bolívar, en Uruguay supongo que a Artigas… Cuando un argentino escribe “había un olor a mate”, esa simple frase está cargada de sentidos que lejos del Río de la Plata nada significan. Cuando un cubano escribe, “el pitido de la olla anunciaba que pronto sería hora de servir los frijoles” cualquiera de nuestros compatriotas entiende tan bien que hasta se le hace la boca agua; pero un niño español ni siquiera sabe que frijoles y alubias son la misma cosa y uno mexicano no se enterará que se trata de chiles. Pero lo más importante es que saberlo no le evocaría al lector extranjero ese “pan nuestro” de cada día cubano, sino un plato más y “sin más”.
 Otras literaturas en lenguas internacionales como el inglés, el francés o el árabe conocen los mismos problemas que el castellano. Es una de las razones por las que, en materia de libros para niños, suelen ser más los títulos traducidos de otras lenguas, que los importados de otro país de igual idioma. Y lo mismo da que se trate de un libro de Québec en Francia, de uno de Portugal en Brasil o de uno de Nueva Zelanda en Estados Unidos.

Cuba: un caso aparte

Las peculiaridades de organización social y valores imperantes en Cuba levantan una barrera adicional entre el autor cubano y los lectores del mundo, incluidos nuestros vecinos hispanoamericanos.
A partir de 1959, nuestro país se apartó de la vía que, pese a sus respectivas particularidades, siguieron compartiendo nuestros hermanos de lengua a uno y otro lado del Atlántico. De todo Occidente, Cuba fue el único país socialista, la única sociedad que institucionalizó el igualitarismo, la única cultura que ha conocido la “libreta”, las guardias del comité, el apagón, el “todavía no ha venido el agua”, la atención médica gratuita, la inexistencia de desempleo y de huelgas, las “misiones internacionalistas”, la doble moneda, el “paquete” o -para centrarnos en el día a día de los infantes que tenemos algunos de los aquí reunidos por  destinatarios- la pañoleta, el matutino, la posibilidad de ir solo a la escuela o de jugar en la calle.
Un escritor se debe a su obra, como se debe a su destinatario. Los escritores creamos las pequeñas historias que completan, individualizan y dan vida, gracias a sus detalles nimios pero esenciales, a la Gran Historia. No tendría ningún sentido que un escritor cubano, ante la perspectiva de una eventual publicación en el extranjero, renuncie a las peculiaridades de su realidad (que podría así quedarse sin cronista, empobreciendo el patrimonio inmaterial de la humanidad). Por si no fuera poco, algún que otro título de autores cubanos para niños ha conseguido ingresar en catálogos españoles, mexicanos, colombianos… ya porque en aquellos lo “criollo” no determina la trama y los pequeños escollos restantes son salvados por el trabajo editorial, o porque quienes los publican asumen el riesgo de una lectura más difícil y la consecuente disminución en las ventas.
¿Por qué entonces un escritor residente en Cuba habría de renunciar a la substancia que lo hace no solo original sino indispensable a sus compatriotas?  Desde que surgió la literatura profesional, allá en la Grecia Antigua, los escritores hemos querido durar en el tiempo y llegar a ámbitos distantes. La mejor prueba de calidad (en literaria como en cualquier otro campo, incluidos la ciencia o el deporte) es la aprobación por el Otro (en el tiempo y en el espacio), y la aspiración a la universalidad es Estrella Polar de todo creador. Pero renunciar a lo local no es el precio inevitable a pagar por la universalidad. El talento es el catalizador que permite la transformación del carbón (precioso combustible y materia prima industrial) en diamante (la gema indestructible, rara y valiosa). Todo escritor cubano quiere ser universal… o por lo menos publicar en el extranjero. Por ambición estética o por necesidad de holgura económica.
El mercado cubano es pequeño y, además, ni siquiera parece un verdadero mercado. Un libro que vende 2 000 ejemplares no tiene más posibilidades de reedición que uno que ha vendido 20 000. En otros países, las tiradas iniciales son controladas, relativamente modestas; pero la reimpresión es automática si la primera edición se agota en un plazo satisfactorio. Algunos de mis libros han alcanzado la quinta o la décimo sexta reimpresión… aunque también he sufrido lo que ningún cubano: la retirada del mercado de un libro en solo dos años porque no se vendía con suficiente rapidez).
Por otra parte, los autores europeos o latinoamericanos tenemos numerosas ocasiones, en ferias del libros o visitas colegios (en el caso de la LIJ), de comprobar la aceptación o rechazo de nuestras obras y, a partir de ese “retorno”, adecuarnos mejor, en próximos títulos, a las expectativas y necesidades de nuestros lectores.
Un verdadero creador no debe ser esclavo del mercado, pero una sana relación con el público es muy conveniente a todo artista y escritor, y más en una literatura que tiene, entre sus más acertadas definiciones, la de “estar definida por su destinatario”.
En Cuba, desgraciadamente, los limitados recursos editoriales y financieros hacen que les obras raramente se reediten y las primeras ediciones, exitosas o no, suelen agotarse en pocas semanas; por las razones antes evocadas o por concepciones culturales, las visitas a colegios y otras formas de encuentro con los lectores reales es cosa rara. En tales condiciones, ¿cómo evaluar la adecuación entre las necesidades y expectativas del lector y las necesidades y ambiciones del creador, y para qué preocuparse demasiado por ello?
Lo cierto es que una parte importante de la literatura infantil cubana ha vivido en la autocomplacencia, más preocupada por la opinión de colegas y jurados que por las necesidades de los chicos. Y no es un fenómeno reciente, acentuado por la escasa influencia de la crítica y los aspectos negativos –que los tiene- la provincialización de la actividad editorial. Ya en los 70 era frecuente que poetas y otros autores para adultos incursionaran en la literatura infantil con el único propósito de ganar un premio (y los pesos que este procuraba) enriqueciendo su bibliografía con obras que todo el mundo elogiaba… excepto los niños y adolescentes a quienes estaban supuestamente destinadas. Al margen de la supervivencia del problema que acabo de evocar, hoy es frecuente notar que muchos autores utilizan el libro infantil para denunciar las impurezas de la realidad actual o para cauterizar sus propias frustraciones. Abunda una literatura amarga, desencantada, autorreferencial y a veces pedante que presume de la osadía con que estaría abordando los “temas tabúes”. El realismo crítico que ciertos autores metidos a pontífices han coronado desde finales de los 90 como parangón y Non Plus Ultra de la literatura infanto-juvenil no ser sino una entre las demás tendencias de la LIJ y, en cualquier caso, debería ser practicada sin olvidar que si el autor es un adulto que no puede enajenarse de sus problemas y sueños, trabaja para un niño o un adolescente que tampoco puede ser privado de sus derechos.

¿Es posible traducir la literatura cubana? 
Por haber pasado 25 años en seis países de América y Europa, y haber publicado en editoriales esos y/o otros países -que en buena medida difunden allende sus fronteras; he debido aprender a tomar la necesaria distancia para distinguir lo local substantivo de lo local adjetivo.
Es por eso que, cuando escribo sobre Cuba –que no siempre es el caso– puedo aspirar a preservar lo primero y prescindir de lo segundo, o tratar unos y otros rasgos de manera que resulten comprensibles, e incluso útiles, al joven lector extranjero. No siempre lo logro y a veces mis editores me proponen cambios, desisten de publicarme o incluso terminan, al cabo de algún tiempo, por retirar la obra de sus catálogos.
A veces me ha ocurrido que se me escape lo específico de un factor –instalado en la raíz misma de la trama o de la psicología de mis personajes– en historias que ni siquiera tienen un ambiente cubano y yo creía perfectamente universales.  
La edición es un oficio que hoy se realiza en condiciones financieras y económicas tensas, y los editores de cualquier país, atentos a la rentabilidad, raramente disponen del tiempo necesario para trabajar un manuscrito. Máxime cuando la producción nacional es variada y abundante y cuando las traducciones que vienen de mercados “probados”, avalados por altas ventas, críticas reconocidas o integrados en series… e incluso convoyadas con los títulos más codiciados. Hoy en Francia, España y muchos países latinoamericanos la oferta en títulos publicables es muy superior a la demanda en un espacio saturado y desestabilizado por la piratería y la competencia de otras formas de ocio (electrónicas, en su abrumadora mayoría).

El país que mejor conozco, Francia, es por razones históricas y filosóficas sumamente sensible a lo exótico, los viajes, las culturas tan diferentes y variadas del planeta. Los libros documentales, las compilaciones de cuentos populares, rondas leyendas y mitos, así como las obras narrativas de autores franceses inspiradas en otras realidades y culturas ocupan un lugar destacado en la edición francesa para niños y adolescentes, que –por otra parte- registra un satisfactorio porcentaje de traducciones. Sin embargo, la traducción de literatura escrita en América Latina es muy inferior a la de regiones con menos tradición y producción de literatura infantil como son África, el Medio Oriente o Asia, pero que tienen lazos históricos con Francia y le aportan numerosos inmigrantes. Tanto porque son un consumidor potencial de literatura que evoca sus orígenes como por el deseo de explicar a los “franceses de raíz” la cultura de sus nuevos compatriotas, la cultura francesa –literaria y no, para chicos y adultos- se abre a esta fuente que, por otro lado, renueva la creación gala en sus contenidos y formas.
Hay, sin embargo, otras explicaciones a la pérdida de interés por América Latina en Francia. En primer lugar, la idea que se hacen los editores galos de nuestra producción literaria y, en segundo, nuestra propia manera de crear y promover nuestras obras.
Me consta que los franceses conocen mal la literatura infantil iberoamericana. Pocos son los editores que en aquel país leen español y portugués, y no más numerosos los especialistas y traductores de literatura infantil que practican nuestras lenguas y se interesan en nuestro acontecer.
Pero no siempre el escritor expatriado se percata de lo específico de un objeto, suceso o costumbre, ni su trama y/o estructura soportan la digresión esclarecedora. Muchas veces el problema no es que el lector “no entienda” lo que le explicas sino que lo que le explicas le impedirá identificarse con tu personaje, vivir como propia la historia que cuentas, disfrutar de la referencia, de la alusión, del guiño cómplice.
Muchas veces lo que distingue una historia de otra no son sus rasgos centrales, el argumento, el conflicto, el plan general. Lo que da a la obra su sabor especial, su originalidad, su relieve es el estilo. Pensemos en narradores como Gumersindo Pacheco, Ivette Vian o Albertico Yáñez; en ellos no siempre nos encanta lo que nos cuentan sino su modo de hacerlo, un lenguaje personal que evoca una zona de Cuba, grupo socio-cultural o generación. Desde otra comarca del castellano y, más aún, desde otra lengua, ese sabor que nos deslumbra o evoca situaciones concretas se torna insípido y hasta desagradable, cuando no simplemente intraducible.
Con lo anterior no estoy diciendo que esos y otros muchos autores cubanos sean intraducibles o imposibles de “ajustar” a un lectorado extranjero. Si un buen traductor o un editor creativo se lo proponen, siempre encontrarán opciones que permitan, sin traicionar la esencia de la obra y el estilo del autor, llevarla hasta el destinatario más remoto. El problema es que ¿quién está dispuesto a invertir tanto tiempo, esfuerzo y… dinero, cuando por mucho menos se puede alimentar un exigente catálogo editorial?

El costo de la traducción
Por supuesto, traducir cuesta. Aunque no estoy demasiado actualizado sobre la “tabela de precios”, hay que contar con 30 ó 50 dólares por página de traducción literaria. La novela infantil promedio cubre de 100 a 200 cuartillas, y ello significa que un libro traducido le puede salir al editor de 1300 a 3000 dólares más caro que un libro de autor nacional. Es más de lo que suelen pagar en Francia como ese anticipo de derechos de autor (equivale a las ventas de una primera edición promedio) que muchas veces se convierte en lo único que reporta un libro a su autor, pues el 5 u 8% del precio de tapa que reporta la venta de cada ejemplar no lo cobran muchos autores. Téngase en cuenta que en Francia se publican más de 70 000 títulos nuevos cada año y que, con la “fraternal ayuda” de la crisis, si el número de títulos no ha bajado mucho, si ha bajado la cantidad de ejemplares vendidos. Un ejemplo concreto: la primera versión –francesa- de mi novela “Mi tesoro te espera en Cuba” no me reportó mucho más que el anticipo, de unos 2000 dólares, pese a tener una segunda edición, el premio de la Ville de Cherbourg y llegar a finalista del reputado Prix de Jeunes Lecteurs. 
En consecuencia, ¿Por qué van a complicarse con traducciones los editores franceses si en el país disponen de miles de escritores y que decenas de miles de manuscritos llegan cada año a las editoriales? ¿Quién va a arriesgar tanto por un escritor cubano desconocido, por mucho premio UNEAC, de la Crítica o hasta Nacional de Literatura que tenga? Mi experiencia francesa me dice que nadie.
Mis últimas palabras no parten de meras especulaciones, sino de experiencias vividas. Desde que me marché de Cuba en junio de 1989, he propuesto a mis editores, sobre todo de Francia y España, no solo manuscritos míos, sino obras ya publicadas por algunos autores bien conocidos de nuestro país (solo les revelaré los consensuados nombres de Dora Alonso y Onelio Jorge Cardoso; pero también “me moví” por varios de mis coetáneos y por algún representante de generaciones más recientes). Hasta ahora todas esas iniciativas han resultado estériles. Si bien lo más frecuente es que los editores se limiten a la consabida fórmula “a pesar del interés del proyecto, éste no se corresponde con nuestra actual línea de trabajo”... que a veces incorpora un placebo consolador tan cortés como aplanador: “Le invitamos a someternos en otra oportunidad alguna otra de sus obras”… alguna que otra vez me han precisado la razón del rechazo: “demasiado diferente” me dijeron en Dinamarca y en Francia, o “no veo qué hallas de extraordinario en ese libro”, me dijo una editora española que mucho me estima. 
Esta “excesiva diferencia” está presente no solo en los contenidos y lenguaje de muchos libros cubanos, sino en formas de organización narrativa y presentación editorial que nos son características. Si en Francia y en España se publica muy poca poesía, el cuento –tan abundante en nosotros- no se antóloga ni se reúne en volúmenes de cuatro a ocho piezas, sino que se presentan solos, ricamente ilustrados, en la perfectamente codificada forma del libro-álbum (género inexistente en Cuba todavía en la pasada década), la viñeta y el relato histórico-ideológico son otras tipologías inexistentes en Europa Occidental e incluso en América Latina. Esos libros no tienen ninguna posibilidad allende nuestras fronteras y, lo que es peor aún, perjudican a los títulos estrictamente literarios por la frecuencia con que los premiamos y encomiamos. Si un editor francés o español decidiera confiar en los premios La Rosa Blanca, Ismaelillo o de la Crítica para escoger qué traducir de Cuba, se encontraría con muchos títulos que lo dejarían totalmente anonadado y sin ganas de repetir nunca más la experiencia… aunque si navega con suerte sí encontraría las perlas de la mora.
…..
Si en América Latina más que en España y, sobre todo, que en Francia, las editoriales más poderosas viven sobre todo de las ventas directas a las escuelas (que abastecen en manuales de matemática, lengua, historia, geografía y demás), en casi todos los países occidentales, las visitas a colegios o la presencia en las ferias del libro garantizan cuando no disparan las ventas. Un escritor extranjero (un escritor ausente) vende menos. Es una de las razones, aunque no la única, de la inflación de títulos nuevos y del predominio de autores vivos en los catálogos de literatura infantil (si bien los clásicos compensan con su prestigio y su condición de “valor seguro”, su irremediable ausencia).         
Yo he fallado en el intento de publicar la mayoría de mis libros en Francia, pese al ya mencionado factor de mi probable presencia en escuelas y ferias del libro… y al hecho de que pueden confiar en que conozco las peculiaridades pedagógicas, la vida real y el consumo cultural de los chicos a los cuales mis obras serán propuestas. De mis 25 títulos publicados en castellano, solo 7 han sido editados en Francia; ya se trate de traducciones realizadas por otros, ya de textos que yo mismo he traducido e incluso, en un par de casos, de textos que escribí inicialmente  en francés y que siguen inéditos en dicha lengua pese a haber sido publicados ya en la versión castellana que acometí más tarde.
No se trata necesariamente de discrepancias en cuanto a la calidad ni de estricta falta de adecuación cultural, puesto que muchos de mis títulos inéditos en francés han sido publicados, elogiados y hasta abundantemente vendidos en un país como España, que comparte no pocos valores y referencias con su vecino transpirenaico.
En todo caso, tengo la pesada responsabilidad de ser el único escritor cubano para chicos traducido en Francia. También se ha traducido recientemente, en pequeña edición artesanal, “La Edad de Oro”. En algún momento se tradujo “Balada de los dos abuelos” de Guillén y estuvieron fugazmente en catálogo dos obras menores (y para menores) de Zoe Valdés. Es todo… y por supuesto extremadamente poco.
Si la literatura infantil brasileña, argentina o mexicana, por no hablar de la española, están un poco mejor representadas es porque han beneficiado de la excelente vitrina del Salón del Libro de París, que tuvo a los respectivos países como invitado de honor en uno u otro momento, pero incluso más aún porque esas naciones destinan fondos especiales a la promoción de su literatura que, al financiar la traducción, ponen al libro nacional en iguales condiciones económicas que un manuscrito francés.

Yo sigo siendo un autor cubano, pero… ¿soy SIEMPRE un autor cubano?
De mis 60 años recién cumplidos llevo 25 fuera de Cuba. O sea, la mitad de mi vida consciente y tres cuartas partes de mi existencia productiva. ¿Se pasa un tiempo tan largo y definitorio en el extranjero sin sufrir –aprovechar- las consecuencias? Aunque en broma, suelo decir a quien me lo pregunta allá en Francia que yo en realidad soy ahora un “francubano” (el orden de los factores responde a la comodidad fonética, por supuesto).
La cuestión es: ¿soy cubano cuando escribo de Cuba? ¿lo soy menos cuando el tema o ambiente de la obra no tiene que ver con mi tierra de origen? ¿Puedo no serlo nunca en ciertos libros?
Mis ábumes ilustrados Gatito y el balón y Gatito y la nieve se destinan a pequeñuelos de 4 ó 5 años quienes solo acceden a mi texto por el oído. Traducidos a siete lenguas, esos libros han llegado a niños de diversos países. La voz de un pariente, un maestro o un promotor de la lectura les han acercado esas historias simples, lineales y ubicadas en el universo simplificado del hogar o, cuando más, el barrio. Si mi texto está despojado de marcas culturales, las abundantes ilustraciones de la alemana Constanze von Kitzing, que llenan cada página no pueden evitar referirse a un mundo material que cualquier niño del norte industrializado confundirá con el propio.
Mientras tanto, si los niños de 7 u 8 años que leyeron las traducciones portuguesa o coreana de Pájaros en la cabeza ya pueden comprender que hay países extranjeros distintos del propio, no pueden llenar de contenido preciso la frase “el autor es cubano” que tal vez haya pronunciado su maestra. Pero eso carece de importancia puesto que nada en el texto –que habla de un rey, un castillo, unas decenas de pájaros, tres ministros y un murciélago- indica que la historia y ¿por ende? su autor pertenecen a un país determinado. Este cuento tiene esa estilización propia de los cuentos de hadas y su autor pudiera venir de cualquier sitio.
Bien diferente es el caso de los escolares franceses que descubrieron, primero que nadie, mi novela Mi tesoro te espera en Cuba, y no solo porque eran niños de por lo menos once años, sino porque desde el título, la obra se sitúa en nuestro país. Un lector extremadamente acucioso se daría cuenta, incluso sin detenerse en la mención “traducción de Mireille Meissel”, de que esa novela fue escrita por un cubano; si nada en la forma lo indica, estoy convencido de que en las ideas, la verosimilitud de los personajes y el enfoque, resulta claro que esta novela no fue escrita por un francés que se documentó o pasó una temporadita a la sombra de una yagruma. Incluso en francés, esta novela es substancialmente cubana… En cuanto al “sabor cubano” que habría de hallarse en el estilo, en el lenguaje, aparece aquí y allá, pese a que mis editores habrán procurado evitarlo siempre que pueda dificultar la comprensión.
Más de un crítico español, francés o argentino ha saludado mi cubanía incluso en libros que, para mí, nada tenían de criollos como Vuela, Ertico, vuela o El pájaro libro. Siempre que he podido editar alguno de mis textos en Cuba, he procurado, aunque no al precio de desfigurar mi estilo –que siempre se caracterizó por una estilización universalizadora- reflotar esas “impurezas” criollas que revelan el modo cubano de vivir y expresar.

Volviendo pues a la idea inicial de esta, digamos, digresión: un autor cubano no lo es siempre o por lo menos, no en la misma medida en todos sus textos. Esto es algo que se percibe incluso en autores que nunca han cruzado la frontera, en cuerpo o en página impresa. Martí dijo: “Así como cada hombre trae su fisonomía, cada inspiración trae su lenguaje” y yo pienso lo mismo de cada libro, cuya forma y lenguaje se alimenta y sostiene una determinada historia. Por otra parte, un cubano con maracas no lo es necesariamente más que un cubano con audífonos japoneses.
Muchas gracias.

Joel Franz Rosell




19/12/14

felices navidades y próspero año nuevo


Es subjetivo y hasta arbitrario, pero en mi caso, por lo general coseché mejores frutos en los años impares: 
1979 fue el año de mi primer premio nacional,
1983 el año de mi primer libro, 
1987 el año del segundo. 
1989 me marché de Cuba (lo que me evitó el suplicio del Período Especial), 
1989 (diciembre: primera visita a Francia e Italia)
1991 publiqué mi tercer libro (primero que se publicó en una lengua extranjera antes que en mi castellano natal)
1995, año del primero de mis muchos libros españoles. 
2001, publiqué cuatro libros: "La Nube" (mi primer álbum en tapa dura), "Un oficio de centauros y sirenas" (mi primer ensayo), La tremenda bruja de La Habana Vieja (primer libro publicado simultáneamene en Francés y Castellano),
2007, primera vez que soy traducido a una lengua asiática (Pájaros en la cabeza", en Corea del Sur)

No voy a seguir desgranando la lista, porque sería muy aburrido por reiterativo; así que salto a 2013 en que atravesé cuatro veces el Atlántico, para ir a Cuba, a Colombia (dos veces) y a Puerto Rico; siempre invitado (salvo en el caso cubano) a interesantes y satisfactorios eventos literarios, además de rescatar mi primer libro, en su nueva versión ("El secreto del colmillo dorado") y estrenar una de mis mejores novelas, "Concierto n°7 para violín y brujas" (Fondo de Cultura Económica). En todo caso, espero el 2015 como COSA BUENA.

25/11/14

Joel Franz Rosell: La vida en prosa

JOEL FRANZ ROSELL 

LA VIDA EN PROSA

 
Joel Franz Rosell (Cruces, Cuba, 1954)

Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas en 1979, trabajó como especialista literario, bibliotecario, profesor, escritor radial y periodista hasta dejar su país en 1989. Desde entonces ha residido en Brasil, Dinamarca, Argentina y Francia. Después de trabajar como profesor en la universidad francesa de Marne-la-Vallée, y como periodista en Radio Francia Internacional, se consagra a la escritura, la ilustración y las animaciones literarias.

Comenzó a publicar en 1974 y su primera novela (El secreto del colmillo colgante. La Habana, 1983) agotó sus 50 000 ejemplares en poco más de un año. Ha publicado una veintena de libros y cerca de 200 artículos y ensayos en diarios, revistas y publicaciones electrónicas de Alemania, Argentina, Brasil, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, México y Suecia. Ha participado en numerosos eventos internacionales, entre ellos cuatro congresos de la Organización Internacional del Libro Infantil (IBBY) y diversas ferias del libro de Europa y América Latina. Sus obras de ficción han sido adaptadas a la radio, la televisión el teatro, la historieta y la fotonovela. Ha sido traducido al francés, gallego, vasco, portugués, inglés, italiano y coreano, entre otras lenguas, y ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales.

Reside actualmente en París.

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LA LECHUZA ME CONTÓ
Progreso. México, 2004 Ilustraciones: Fabiola Graullera © J.F.Rosell exepto español y vasco.
(DE LOS PRIMEROS LEJANOS TIEMPOS LA LECHUZA ME CONTO. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 1987)
Traducido al vasco con ilustraciones del autor: Desclée. Bilbao, 2006.
Cuentos, 53 p. [Desde 7 años]   La ecología en fábula  

Historias que cuentan con poesía, humor y mucha imaginación  un tiempo maravilloso en que animales, plantas, astros y fenómenos atmosféricos se pusieron de acuerdo sobre la mejor convivencia posible. Un libro ecológico diferente.

Las historias tienen ese algo que no necesita de ecuaciones ni de reglas para ser creído, eso que nace de la combinación del talento con la imaginación y la fantasía, completado con un toque de originalidad (Asela Suárez. Cartelera, La Habana, 1988). 




LOS CUENTOS DEL MAGO Y EL MAGO DEL CUENTO
Ediciones de la Torre. Madrid, 1995. © J.F.Rosell excepto lengua española
Ilustraciones: Francisco Meléndez y Justo Núñez
Cuentos, 94 p. [Para todas las edades] La realidad y la fantasía se dan la mano        

Son relatos escritos desde un sentido poético del lenguaje y en los que hay presencia de la tradición oral junto a otros elementos narrativos de gran modernidad: Es posible rastrear la huella de la estructura del cuento maravilloso de Propp en “Había una vez un mago”, la fantasía de lo extraordinario de Rodari en “¡Socorro, se hunde la casa!” o la fantasía de lo cotidiano de Cortázar en “Historia musical”. Cuentos para leer y releer (Diego Gutiérrez del Valle: Peonza. Santander, 1996).

Traducido al portugués por Laura Sandroni: Era uma vez um jovem mago. São Paulo. Editora Moderna, 1991. Ilustraciones: Rui de Oliveira.
PREMIO LA ROSA BLANCA. UNIÓN DE ESCRITORES DE CUBA


 

 AVENTURAS DE ROSA DE LOS VIENTOS Y JUAN PERICO DE LOS PALOTES

Santa Clara, Cuba. Capiro, 1996; El Arca. Barcelona, 1996; Alfaguara. Buenos Aires, 2004 Descatalogado.
© J.F.Rosell
Novela, 115 p. [Desde 8 años] Viaje maravilloso por un mundo no tan imaginario como parece        

        Rosa de los Vientos y Juan Perico de los Palotes unen sus aptitudes mágicas para construir su hogar en una cometa y resolver         los diferentes problemas que surgen  en un viaje por lugares fantásticos y desopilantes como la Montaña Extraña, la Isla                     Rectangular, el Gran Imperio Ote y hasta una nueva versión de su propio país de origen.

       Rosell asume en este libro unos planteamientos arriesgados, ajeno a las fáciles concesiones tan presentes en cierta literatura           para  niños. El juego de lenguaje y por tanto el humor, recorre todo el curso de los acontecimientos (El Diario Montañés, 1996).          Este muy imaginativo relato continúa la tradición de los “voyages imaginaires” y aporta nutrientes al pensamiento. Como en Los         viajes de Gulliver, los países visitados son reflejos satíricos del propio mundo de los protagonistas. Desde una perspectiva                   externa podemos distinguir una crítica de los poderosos y de la sociedad humana en su conjunto (Catálogo del premio The                White Ravens. Munich, 1997).

      Traducido al francés por Mireille Meissel: Les aventuriers du cerf-volant. París. Hachette, 1998, ilustraciones: Gabriel Lefebvre  

      PREMIO LA ROSA BLANCA, CUBA. DISTINCIÓN THE WHITE RAVENS. BIBLIOTECA INTERNACIONAL  DE LA JUVENTUD.                           ALEMANIA


VUELA, ERTICO, VUELA
Ediciones SM. Madrid,1997. Descatalogado. © J.F.Rosell
Ilustraciones: Ajubel
Novela, 61 p. [Desde 7 años] La magia está en saber quién eres 

Es un cuento con niño solitario, sombrío desván y abuela de largos brazos protectores, capaz, con sus agujas de punto, de tejer los mayores prodigios imaginables, como que su nieto vuele sobre una alfombra o que encuentre el reconfortante calor de la amistad (Equipo Peonza. El diario montañés. Santander, 1998).

La escritura de Rosell es rica en imágenes y entabla todo el tiempo un juego de comparación entre las emociones y los olores. Hay una exploración de la palabra en el texto, una escritura sutil que dice cosas más allá de lo escrito. Con guiños al lector en apelaciones continuas para involucrarlo, Rosell expone una lectura entre líneas y logra un mundo subjetivo y mágico con elementos de la realidad (Sandra Comino. La Mancha. Buenos Aires, 2000).

16 EDICIONES: 96 000 EJEMPLARES VENDIDOS. PREMIO LA ROSA BLANCA. UNIÓN DE ESCRITORES, CUBA.





UN OFICIO DE CENTAUROS Y SIRENAS
Lugar Editorial.Buenos Aires, 2001. Descatalogado. © J.F.Rosell
Ensayo, 156 p. [Adultos] Una poética de la literatura infantil

Catorce ensayos en torno a la definición y funciones de la literatura infantil, la posición del creador respecto a su obra, y sobre temas concretos como la narrativa detectivesca, la fantasía, los medios masivos de comunicación o el libro para chicos en América Latina.

Rosell es punzante en muchas ocasiones, crítico y con una mirada nada complaciente, lo que convierte sus escritos en estimulantes reflexiones que nos llevarán a afirmar o disentir de sus opiniones, pero nunca nos dejarán indiferentes porque incluso él ahonda a veces en sus propias contradicciones sin querer dejarlas cerradas. Un conjunto de lecturas muy recomendables que conforman, como el propio autor lo indica, una “poética de la literatura infantil” eso sí, para nuestra suerte, escrita con mucha amenidad (Ana Garralón. Educación y Biblioteca, 2002).


  
LA NUBE
©Sudamericana. Buenos Aires, 2001
Ilustraciones: Juan Deleau
Cuento, 32 p. [Desde 4 años] Una nube busca su destino  

Del mar a la montaña, del campo a la ciudad, las andanzas de una nubecita blanca y redonda como un sueño. Distintos escenarios para una bella metáfora que conjuga profundidad y sencillez.

Uno agradece al autor y al ilustrador por enseñarnos a mirar y remirar el mundo cotidiano que tanto interesa y conviene a los pequeños. La historia me ha invitado a poner los ojos en la cara del cielo y redescubrir junto a los niños que, detrás de una aparente mota de algodón celestial, existen otros matices. El contrapunto armónico que establecen el texto y las ilustraciones resulta aquí un juego particularmente divertido y seductor para los prelectores al aparecer dibujos entre las palabras del cuidado texto. El diccionario de imágenes incluye más de una definición y, detalle multicultural, regionalismos de las diferentes comarcas de la lengua castellana. (Sandra Avendaño. Chiapas. México).

PREMIO LA ROSA BLANCA. UNIÓN DE ESCRITORES DE CUBA.



MI TESORO TE ESPERA EN CUBA
Edelvives. Madrid, 2008. © J.F.Rosell excepto lengua española
Sudamericana. Buenos Aires, 2002 (edición agotada)
Ilustraciones: Pier Brito
Novela, 173 p. [Desde 10 años] El mayor tesoro es la amistad                

Paloma viaja a Cuba con la misión de encontrar el tesoro que su tío-bisabuelo dejó al huir de la Revolución en 1959. Las cosas han cambiado mucho en medio siglo y la chica descubre un país lleno de contrastes y un secreto de familia.

... el autor consigue hábilmente sacar a la luz los problemas del subdesarrollo, los sentimientos que animan a los cubanos a propósito de extranjeros a quienes presumen ricos. Los amigos de Paloma son personajes variados, con los que ella establece relaciones auténticas. La historia del tesoro mantiene el interés hasta el final, sirviendo de pretexto a un descubrimiento más importante: las realidades de un país que conocemos mal. Una excelente novela, viva, interesante y bien escrita (Livres Jeunes d’aujourd’hui. París, 2001) / Tanto los aficionados a la aventura como los que prefieren las novelas de amistad y sentimientos fuertes quedarán encantados. El fondo político de la historia no dificulta en nada su comprensión, y constituye una hermosa lección de humanidad y tolerancia (Brigitte Lhiver Página web del Festival del Libro de Cherburgo. Francia, 2001).

Traducido al francés por Mireille Meissel: Cuba, destination trésor. París. Hachette, 2000.

PREMIO DE LA  VILLE DE CHERBOURG. FRANCIA



LA TREMENDA BRUJA DE LA HABANA VIEJA
Edebé. Barcelona, 2001. Descatalogado. © J.F.Rosell
Ilustraciones: Ajubel
Novela, 158 p. [Desde 10 años] La peor de las brujas contra la mejor de las niñas    
      
La bruja de La Habana Vieja vivía consagrada a sus hechizos y a su amistad con otras brujas tan feas y malvadas como ella. Hasta que descubre que tiene una sobrina-tataranieta linda y buena. Temiendo por su reputación, intenta arrastrarla por el camino del mal, pero la niña posee poderes capaces de cambiar muchas cosas. (Boletín Red de Bibliotecas de Andalucía, 2002).

¡Otra historia de brujas, dirán algunos! Parecería que desde la aparición de Harry Potter los autores infantiles carecen de imaginación. Pues no: estamos ante una historia ingeniosa, que realmente merece la lectura. La galería de personajes (sobre todo las brujas) estalla de humor y originalidad, y la trama da muestras de buenos sentimientos (Comité X. Página web de Hachette. París, 2003).

Traducido al francés: Hachette. Paris, 2001



 

 EL PÁJARO LIBRO
© Ediciones SM. Madrid, 2003. Traducido al francés: Belin. París, 2009
Ilustraciones: Ajubel
Cuento, 64 p. [Desde 6 años] Un libro parte en busca de sus lectores    

En la biblioteca municipal, un libro se cansa de que nadie lo saque a pasear (es decir, a leer). Está dispuesto a todo: a volar, a hablar y hasta a mudarse al parque vecino, con tal de compartir lo que encierran sus páginas.

Rosell desarrolla la metáfora del libro como pájaro. El vuelo, el canto, la libertad, atributos esenciales del ave, son traspuestos al objeto de papel para compartir con los lectores un mensaje diáfano y expresado de forma atractiva: no importa cuán valioso pueda ser un libro, únicamente si llega a manos de los lectores (vuele) y comparte con ellos las palabras que lleva impresas en sus páginas (cante) su existencia tendrá sentido. El cuento es una celebración del libro como objeto vivo, capaz de insertarse en espacios múltiples y de transformar la vida de las gentes, pero, también, un canto a la voluntad y una invitación a descubrir las maravillas que pueden esconderse entre las tapas de un tomo cualquiera de la biblioteca, por más olvidado, amarillento y lleno de polvo que esté (Javier Gómez. Cuatrogatos. Miami, 2003).

PREMIO LA ROSA BLANCA. UNION DE ESCRITORES DE CUBA. PREMIO NACIONAL DE ILUSTRACION, ESPAÑA


JAVI Y LOS LEONES
© Edelvives. Zaragoza, 2003
Ilustraciones: María Rojas.
Cuento, 39 p. [Desde 5 años] La imaginación vence al miedo

Javi es amigo de uno de los leones de piedra del parque. Al león “sonriente” le cuenta sus cosas, pero al león “feroz” le tiene miedo. Hasta que un día lo amenazan en el colegio y Javi tiene que escoger entre sus dos temores.

El miedo a lo desconocido, la fantasía, la capacidad de superación, el sentirse respaldado, son temas que asoman en esta historia. Un cuento delicioso, que no esconde su mensaje, pero lo enmascara con un buen guión, aparentemente sencillo, pero que aborda distintos aspectos relativos a la infancia y, además, refleja muy bien su mundo, hecho de realidad y fantasía a partes iguales. Las imágenes de María Rojas, a base de collage, exageradas, caricaturescas, con juegos distorsionantes, nada realistas, convierten en una esas dos coordenadas –la real y la imaginaria- en la que se mueve Javi (CLIJ. Barcelona, 2004).


PREMIO LA ROSA BLANCA. UNION DE ESCRITORES DE CUBA




PÁJAROS EN LA CABEZA
© Kalandraka. Sevilla, 2004, excepto francés
Ilustraciones: Marta Torrão (PREMIO NACIONAL DE ILUSTRACION, PORTUGAL, 2006)
Cuento, 48 p. [Desde 7 años] Si la ambición te quita el sueño, escucha a los pájaros                  

En un reino pequeño y no precisamente rico, el ministro de Todo lo Demás, el ministro de Defensa y el ministro de Economía piensan que sólo una guerra puede satisfacer sus deseos de grandeza. Pero su rey, siempre rodeado de pájaros, no tiene sino ideas lindas y pacíficas. Los ministros deciden sacarle esas ideas y, sobre todo, esos pájaros de encima. Con astucia lo consiguen... En fin, casi.

Un rey singular, un tanto miope y quijotesco se ocupa de la buena marcha de su país; un cachito de patria, no menos imperfecto u olvidado de las complicaciones que da el vivir. En una interacción un tanto juguetona, cada personaje asume el papel que le corresponde con marcada fidelidad a su esencia. Estamos ante una historia que permite una pausa sobre la convulsa actualidad, una pausa indudablemente aleccionadora tanto para los chicos como para los adultos (Sanda Avendaño. Chiapas. México).

Traducido al gallego, el portugués y el coreano. 

PREMIO LA ROSA BLANCA, CUBA. 
DISTINCION THE WHITE RAVENS. BIBLIOTECA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD, ALEMANIA.





LA LEYENDA DE TAITA OSONGO
© Fondo de Cultura Económica. México, 2005.
Ilustraciones: Ajubel
Novela, 80 p. [Desde 11 años] El amor y la magia contra la esclavitud y el racismo  

El traficante de esclavos Severo Blanco se convierte en rico hacendado tras vender hombres del mítico país africano Sóngoro Consongo. Sin embargo, su victoria sobre el rey y mago Taita Osongo es efímero. La hija de S. Blanco se enamora de un joven esclavo y juntos huyen a la montaña. Entonces tiene lugar el duelo final entre los dos irreconciliables enemigos.

“No abunda el realismo mágico en la narrativa infantil cubana (...) Después de abordar la realidad de la isla con el realismo y la aventura de Mi tesoro te espera en Cuba y con la fantasía y el humor de La tremenda bruja de La Habana Vieja, al fin me decidí a contar desde el realismo mágico una historia de amor en el contexto del tráfico de esclavos y el racismo que de manera tan intensa han marcado a mi país... y a mi propia familia. Pero no me propuse solamente mezclar historia y fantasía, sino también tradiciones afrocubanas y elementos del cuento tradicional europeo. Por eso este libro es leyenda, historia y cuento de hadas” (Joel Franz Rosell en una entrevista radial. Cuba, mayo de 2004).

Traduccido al francés (Cayena. Ibis Rouge, 2004) y al portugués (Edições SM do Brasil. Sao Paulo, 2007

PREMIO HEREDIA. CUBA



LA CANCION DEL CASTILLO DE ARENA
A Fortiori (castellano y vasco). Bilbao, 2007. © J. F. Rosell
Ilustraciones del autor
Cuento, 32 p. |Desde 5 años] Un niño y su padre construyen castillos de arena y una relación ejemplar         

Un niño y su padre construyen en la playa castillos de arena que, cada noche, desaparecen. El pequeño termina por entender que es necesario para que todos puedan aprender a levantar su propio castillo de arena. Más difícil le resulta aceptar la desaparición de la princesa que ha imaginado en cada castillo.

¿La princesa del castillo de arena, es el tercer personaje de una historia donde la madre nunca es mencionada? ¿Se trata de una familia monoparental? Rosell nos presenta unos personajes de piel oscura y un paisaje caribeño que el texto no especifica (…) su intención era contrariar la tendencia del álbum ilustrado europeo a confinar a los africanos, indios y otros pueblos “del Sur” en temáticas “propias” de su condición; ya se trate de estereotipos críticos como la pobreza, la discriminación y la destrucción del medio ambiente, o positivos como el vasto tejido familiar, la vivacidad del carácter y las tradiciones orales. (L. García Nemo: Otro Lunes. Berlín, 2007)

 Versión francesa del autor: Ibis Rouge. Cayena 2007.




DON AGAPITO EL APENADO
Kalandraka. Pontevedra, 2008. Descatalogado. © J.F. Rosell
 Ilustraciones: Federico Fernández
Cuento, 48 p. [Desde 7 ans] Un jubilado encuentra un nuevo trabajo: ocuparse de las penas ajenas     
               
"Don Agapito el apenado" aborda con mucha imaginación y bastante picardía un tema de mucha actualidad: qué hacer con todas esas cuestiones particularmente importantes para las que nunca tenemos tiempo: prejuicios, culpas, miedos, abandonos, compromisos y obligaciones morales. Para despertar nuestras conciencias dormidas, el autor ha escogido como héroe precisamente a un jubilado, una "persona de la tercera edad", uno de esos viejos que la sociedad de consumo considera inútiles porque improductivos desde el punto de vista del mercado (“Ele”. Blog Pizca de Papel)

La historia de Don Agapito tiene la cualidad del buen humor: se trata de un texto dinámico, contado con un lenguaje actual y con el que cualquier lector se puede sentir identificado. Por otra parte, es una obra no exenta de crítica social, que mueve a la reflexión ante los problemas de los demás y que llama la atención sobre la necesidad de llevar un ritmo de vida más reflexivo (Kalandraka).

Traducido al gallego




EXPLORADORES EN EL LAGO
Alfaguara. Madrid, 2009. © J.F.Rosell excepto lengua española
Novela, 159 p.  [Desde 10 años]  Pájaros en peligro: una aventura ecológica

Robin es tímido y no tiene amigos en su nueva escuela. Cuando parten once días a una reserva ecológica, se lleva a escondidas a su cotorra. El comportamiento misterioso de Robin llama la atención de los cuatro chicos que se convertirán en sus primeros amigos. Cuando desaparece la cotorra, investigan juntos y acaban por desenmascarar a los traficantes de especies protegidas que operan en la reserva.

Quizás lo mejor de la novela son las relaciones entre los personajes: chicos y adultos son tratados con realismo y humor, dando una divertida imagen de la vida escolar. La trama detectivesca está muy bien tejida, con sus indispensables datos ocultos, falsos sospechosos y momentos en que parece que los “malos” van a salirse con la suya. Pero al mismo tiempo hay una reflexión seria sobre las amenazas que pesan en nuestros días sobre el medio ambiente. Bien integrada a la trama detectivesca y al desarrollo del conflicto entre personajes, la información llega de manera amena a los lectores, quienes cerrarán el libro con la satisfacción de haber pasado un buen momento con amigos muy queridos y aprender muchas cosas (Pero Juárez. Esliteratura.com)

   
  
BESTE BAT NAHI DUT! (¡QUIERO OTRO!)
A Fortiori. Bilbao, 2008. Edición en euskera. © J.F.Rosell
Ilustraciones del autor
Cuento, 48 p. [Desde 4 años] ¿Qué hacer con un niño caprichoso?

Otto protesta por todo: No le gusta el pantalón que el que le pone su mamá, no le agrada el colegio al que su papá lo acompaña, rechaza el helado que su abuelo le ha comprado. Y la misma suerte corren el  cuento que le cuenta la abuela, sus juguetes, su mascota… 

Los niños necesitan que les pongamos límites a sus caprichos. Así les demostramos un amor… sin límites.




LA BRUJA PELANDRUJA ESTÁ MALUCHA
© Ediciones SM. Madrid, 2010.
Ilustraciones Irma Gruenholz
Cuento, 52 p. [Desde 7 años] El que que la hace (aunque sea bruja), la paga

Pelandruja es una bruja un poco chapucera y su último encantamiento le crea tremendos problemas. Para resolverlo tendrá que cambiar  muchas cosas en su vida y en la de sus desgraciados vecinos. Pero ¿será ella capaz? Una historia con mucho humor y sorpresas en la que nadie es lo que parece... ¿Ni si quiera el lector?

La bruja Pelandruja está dándole los últimos toques a una de sus pociones más malignas de todos los tiempos. Pero algo sale mal y el hechizo se vuelve contra ella. ¿A que no se imagina a quién tendrá que recurrir para recuperarse? Una divertida historia que muestra la necesidad de unirse (incluso a sus propias víctimas) para solucionar los problemas (www.librerialamancha.es).



 

PETIT CHAT NOIR A PEUR DU SOIR (inédito en español)
© Bayard. París, 2011
Ilustraciones: Beppe Giacobbe
Cuento, 22 p. [Desde 3 años] Gatito vence su miedo cuando ayuda a los demás

Gatito Negro es tan negro que teme perderse en la oscuridad. Por eso no sale a pasear por la noche, como sus hermanos. Pero una noche de luna llena al fin se decide. De pronto las nubes cubren la luna y en la oscuridad total un conejo, más asustado que él, le pide ayuda.

… Este texto abarca muchas más cosas : habla del miedo, de la noche, de la ternura del encuentro entre dos animalitos, de la toma de consciencia de una capacidad ignorada y del placer que sentimos al usarla... Una estructura narrativa simple para adaptarse a la percepción de los más pequeños, pero una historia de gran riqueza y un verdadero talento en la escritura (bauchette.canalblog.com).




















SOPA DE SOL
Tinta Fresca. Buenos Aires, 2011 © J.F.Rosell excepto lengua española
Ilustraciones: Carolina Farías
Cuentos, 62 p. [desde 9 años] Fantasía comprometida con la realidad

¿Puede una abuela prepararsopa con los rayos del sol; una cucharita llorar a fideo tendido; o un viejito convertirse en el abuelo de todos los niños de País Leído? ¿Es posible que un espantapájaros y una espantapájaras se enamoren; que una niña haga música con su pelo; o que un conejo habite y empuje la luna?

Los cuentos de Joel Franz Rosell son criaturas extrañas que hacen posible lo imposible a través de la pluma de la imaginación. Los catorce cuentos de Sopa de sol querían hacer nido (hacer libro) juntos, y aquí están en su casita de papel, construida con palabras. (Nota de contratapa)
  
 



EL PARAGUAS AMARILLO
Kalandraka. Pontevedra, 2012. Descatalogado: © J.F. Rosell excepto italiano
Ilustraciones Giulia Frances
Album, 48 p. [Desde 6 años] El problema de ser diferente. ¿Aceptarse o ser útil a los demás?

Cuando apareció aquel paraguas color de sol, nadie supo qué hacer con él: ni el dueño de la fábrica, ni el gerente de la tienda… Hasta que un día apareció un hombrecillo narizón que tenía un hermoso proyecto para aquel paraguas diferente. Pero… ¿y el sueño del paraguas? 

Joel Franz Rosell  nos cuenta la historia del paraguas con un lenguaje muy cuidado y lírico, nos invita a reflexionar sobre el valor para innovar, cambiar las cosas. Un libro sobre los anhelos personales, sobre el sentido del deber, sobre las frustraciones que cada uno tiene en la vida y sobre el miedo a las diferencias: estos son los sentimientos de un paraguas pero también son los desafíos que todos debemos afrontar cada día para ser felices. (Revista Peonza, junio 2012)

Traducido al gallego y al italiano



GATITO Y EL BALON
© Kalandraka. Pontevedra, 2012.
Ilustraciones Constanze Kitzing
Album, 32 p. [Desde 3 años] Gatito busca al dueño del balón… y encuentra cuatro amigos

Gatito se encuentra un balón en la calle pero no sabe si tendrá dueño, ¿qué hacer entonces? Antes de ponerse a jugar con él inicia una búsqueda que le traerá muchas sorpresas, y lo mejor es que en el camino conocerá a otros animalitos con los que sin duda se lo pasará muy bien. Una historia acumulativa que refleja muy bien la infancia, los sentimientos de los niños y la importancia de los amigos. Las ilustraciones casan muy bien con la narración, son expresivas, personales y con detalles para descubrir en sucesivas lecturas. (Canal Lector)

Traducciones: gallego, catalán, vasco, italiano, portugués e inglés


GATITO Y LA NIEVE

© Kalandraka. Pontevedra, 2012.
Ilustraciones Constanze Kitzing
Album32 p. [Desde 3 años] Soy negro, eres blanca y somos blanquinegros

Gatito y Conejita son buenos amigos. Como ese día ha nevado, juegan al escondite en la calle pero, Gatito no logra encontrar a Conejita blanca. Por eso deciden bajar al sótano oscuro y sucio, allí Conejita no descubre a Gatito negro. A partir de un juego cotidiano, se trata el tema de la diversidad, la amistad, el autoconocimiento; con humor. El final inesperado sorprende e invita a la reflexión. (Canal Lector)


Traducciones: gallego, catalán, vasco, portugués e inglés




EL SECRETO DEL COLMILLO DORADO.
Libros & Libros. Bogotá, 2013 © J.F. Rosell excepto Hispanoamérica.
Novela detectivesca, 191 p. [Desde 12 años] Un robo disimula un robo que disimula un robo

Robin se pasa la vida soñando con tesoros y piratas, pero la aventura en la que se mete por culpa del colmillo dorado es algo completamente diferente. ¿Quién iba a imaginar la tremenda conspiración y los millones de dólares que giran en torno a esa joya barata y en apariencia inocente? Sus enemigos no llevan un garfio en el brazo ni un parche en el ojo, pero son igual de astutos y peligrosos.
Por suerte, Robin no está solo: él y su genial cotorra pertenecen a la pandilla de Los Exploradores Incógnitos. Es verdad que cometen algunas imprudencias, pero reciben la muy oportuna ayuda de dos de los mejores policías del país. (Nota de contratapa)

La versión original, El secreto del colmillo colgante. La Habana. Gente Nueva, 1983 fue la tercera novela detectivesca juvenil cubana y agotó sus 50 000 ejemplares en poco más de un año.



CONCIERTO N°7 PARA VIOLIN Y BRUJAS
© Fondo de Cultura Económica, excepto francés y portugués © J.F. Rosell
México, 2013
Novela fantástica, 71 p. [Desde 11 años] La magia de un violín recorre cuatro siglos y dos continentes

El peligroso violín Stravagantius lleva años encerrado en una vitrina de cristal blindado, lejos de su arco. Muchos rumores existen sobre su ppoder, capaz de desencadenar los peores trastornos. Su destino está ligado al de los príncipes D'Antagno, dueños del inquietante instrumento, y al de las brujas, quienes por más de tres generaciones han deplegado todas sus mañas para vengarse de la principesca familia. (Nota de contratapa)  

El misterioso poder que se le atribuye al violín es el vehículo perfecto para que Joel Franz Rosell desarrolle una trama en la que imperan el suspenso, los enigmas y la expectativa. Una prosa amena y cautivadora en la que se fusionan brujas, genios musicales y arcos rebeldes impide la interrupción de la lectura una vez comenzada... Es una historia ilustrativa, imaginativa y cautivadora para jóvenes lectores, y también para mayores (Zeida Frade. Cuatrogatos.org) 


















HABIA UNA VEZ UN ESPANTAPAJAROS
Libros & Libros. Bogotá, 2014 © J.F. Rosell excepto Hispanoamérica
Ilustraciones del autor
Album (incluye pictogramas), 48 p. [Desde 4 años] Cuando los espantapájaros protegen a los
pájaros.

El granjero coloca un espantapájaros en su campo de maíz. Los pájaros se van, pero no las pájaras, y granjero coloca también una espantapájaras. Pronto hubo romance y cuando apareció el espantapajritos, el granjero se sintió feliz, pues ni pájaros, ni pájaras ni pichones le comerían la cosecha. El problema es que los originales espantapájaros pronto se hacen amigos de los volátiles…

Así comienza una aventura ecológica que llevará al espantapajaritos a fundar un partido ecológico y presentar al congreso una ley para proteger a los pájaros.


Joel Franz Rosell logra tramas originales y vivaces donde, tras un fascinante arsenal mágico puede leerse una visión penetrante de la realidad. Ha alcanzado un estilo muy personal en el cual la literatura infantil cubana ve satisfecha su vieja aspiración a la belleza del lenguaje, sin renunciar por ello a la más plena comunicación con el joven lector, puesto que en él las palabras tienen la singular capacidad de constituir por sí mismas situaciones, ambientes y personajes creativos y estimulantes.

                                                                                                                                                                  (Félix Luis Viera. El Búho. México, 1998)



Joel Franz Rosell está en Facebook y en Tweeter.

Sites:

http://elpajarolibro.blogspot.com
http://cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com
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la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.

Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

(Tengo músculos de payaso)






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).