LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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18/4/16

Estreno en francés mi serie Gatito, ya conocida en nueve lenguas



Al fin ha comenzado a publicarse en francés mi serie Gatito, estrenada por la excelente editorial española Kalandraka en 2012.

Si Francia se ha retrasado en la adquisición de los derechos de estos álbumes para niños de 3-5 años, ya traducida en hasta nueve lenguas, se lanza al ruedo con tal vigor que tras "Gatito y el balón", en marzo, saldrá "Gatito y las vacaciones" en junio y "Gatito y la nieve" en noviembre. 

                  

Y la acogida crítica tampoco ha sido lenta o fría. Entre las notas aparecidas en la prensa electrónica dedicada al libro francés, escojo y traduzco una que me parece mejor que todo cuanto he visto  en castellano:

Petit Chat et le ballon es un álbum preciso y sobre todo pertinente en sus acertados criterios. Desde la tapa me enterneció la expresiva carita de Gatito, sosteniendo inocentemente y con aire algo perdido un balón. El álbum nos relata el nacimiento, frágil al principio pero cada vez más sólido, de la camaradería en torno a un objeto común. Aprecié particularmente la reacción positiva de la madre de Gatito, que sensibiliza a su hijo en la cuestión del respeto de la propiedad ajena. Al incitarlo a buscar al propietario del balón, la madre propicia el encuentro con otras personas y estimula al pequeño a tomar iniciativas y a abrirse a los demás gracias al elemento federativo que es jugar con balón y hacer amigos. 

Me ha gustado particularmente la forma en que el texto subraya la función materna ya que corresponde exactamente con mi propio concepto  de una educación positiva y constructiva. 



El resto de la historia transcurre fácilmente : la compañía de Pata da a Gatito la confianza para visitar el edificio. Siempre en una atmósfera afable y respetuosa, se va formando una pandilla (algo que solemos ver  en álbumes que abordan el tema de la amistad donde el héroe reúne un grupo de amigos), y así se valoriza la idea de compartir, de constituir una comunidad, de construir lazos de amistad a través de un juego colectivo.

Yo misma crecí en un edificio y allí, jugando con el hijo de la señora que me cuidaba (la cual vivía en otra ala del edificio), llamábamos a la puerta de un amigo y del amigo de un amigo hasta reunirnos todos en el patio, donde jugábamos a la pelota, andábamos en bicicleta o jugábamos al escondite. Crecimos juntos  y, ya adolescentes, continuamos reuniéndonos (aunque con menos frecuencia) a conversar y reírnos. En resumen, los temas y la manera de contar la histoire me hablan y reaniman recuerdos de infancia. Es un álbum pertinente y realista cuyo otro punto positivo son las ilustraciones con un trazo redondo y naif, delicadamente coloreado, con un grafismo tierno y expresivo, actitudes cautivantes y conmovedoras. Del conjunto se desprende una serenidad que sin dudas genera confianza en el joven lector. El mensaje es universal : el conocimiento de sí mismo pasa por el descubrimiento de los demás,  la emancipación individual pasa por la atención a los otros: amigos o parientes que se encuentran en torno a un objeto, actividad o afición que comparten con gusto.

Firmado: Léa
Fuente: 

http://souslefeuillage.blogspot.fr/2016/03/petit-chat-et-le-ballon.html 

La publicación de un libro en otra lengua (otro país) no da solo a otras personas la posibilidad de conocer lo que uno ha escrito en una tierra y/o cultura quizás lejana. También nos da a los autores la posibilidad de redescubrir nuestra obra, puesto que cada colectividad interpreta o descubre en la obra aristas que pueden haber escapado a quien se supone que mejor la conoce: su propio autor.

En la mayoría de las notas que he leído sobre la reciente edición francesa de mi libro "Gatito y el balón" he descubierto el interés que genera el respeto de la madre de Gatito por la propiedad ajena. Yo consideraba esto como un simple detalle en la breve historia, pero aparentemente el problema del respeto a la propieda es tan importante en este país que llama particularmente la atención de los críticos.

De modo que las lecturas ajenas sobre un libro propio pueden también ayudar al autor a conocer mejor el país en que su obra se publica. Incluso si, como en este caso, es el país donde vivo.







La serie Gatito ya ha sido publicada en por lo menos cinco lenguas (nueve en el caso del primero de la serie): castellano, catalán, gallego, vasco, inglés, italiano, portugués, coreano, chino y ahora francés.


Durante la reciente Feria Internacional del Libro de Bolonia, mi editor YEH Chun-Liang presenta la flamante edición francesa a su ilustradora, Constanze Von Kitzing.

catálogo de primavera de HongFei, editorial francesa inicialmente centrada
en la cultura china y actualmente abierta a la diversidad cultural de nuestro mundo


6/4/16

Mi libro número 30: un estreno mundial en Cuba

                                                

 TITO SE ASOMA A VEINTIUNO

(Palabras de Enrique Pérez Díaz, responsable de la colección Veintiuno, de la Editorial Gente Nueva para la presentación de “Tito y su misteriosa abuela” en la Feria del Libro de La Habana, el 14 de febrero de 2016.)

La colección Veintiuno llega en esta XXV Feria Internacional del Libro de La Habana a su centenar de títulos publicados. Quizás algún día nuestro relevo pueda decir que llegue a su centenario de vida, algo que difícilmente consigamos ver, pero al menos debemos sentirnos felices de que el proyecto surgido en la Editorial Gente Nueva hace apenas algo menos de una década, haya conseguido su continuidad en el tiempo y, sobre todo, el innegable y muy necesario apoyo de las decenas de autores que desde cualquier rincón del mundo han apostado por él.
Surgida en el 2007 para motivar a los jóvenes hacia una lectura diferente, que abordara temas difíciles otrora considerados tabú, la colección de narrativa, sin embargo, ha significado algo más: numerosos pedagogos, escritores, bibliotecarios y promotores se han sentido muy estimulados por sus temas, sobre todo porque les permiten capitanear proyectos interactivos (no solo literarios, sino de cualquier índole) con niños, adolescentes, jóvenes y colectivos deficitarios de una orientación psicológica, literaria o social especializada. Así, resulta paradójico ver como en algunas librerías languidecen las blancas cubiertas de sus libros, mientras en numerosas provincias se les busca y los autores y lectores claman porque la editorial les mande más y más títulos, que ya no se encuentran y que enriquecen el universo espiritual de todos. Más que una colección de narrativa juvenil, Veintiuno se ha convertido en una colección sin edad.



presentación oficial en la Feria Internacional del Libro de La Habana, el 14 de febrero 2016, en compañía de mi ilustrador, Valerio, y de Flor , promotora de la editorial Gente Nueva. Enrique Pérez Díaz, enfermo, no pudo venir.
Como coordinador del proyecto, para mí fue muy estimulante la primera vez que el autor que hoy presentamos, Joel Franz Rosell, alguien con una copiosa obra publicada en todos los idiomas y geografías, un vasto conocedor de la LIJ, pero sobre todo un lector apasionado, vehemente, inquieto y siempre insatisfecho, me dijo que le llamaba mucho la atención Veintiuno y que, salvo algunos títulos que en su concepto, merecían menos estar en el catálogo, había otros que resultaban verdaderos hallazgos literarios.
Por eso, cuando en nuestras conversaciones por reivindicar su ausencia por tres décadas de Gente Nueva, editorial que en sus comienzos autorales le maltrató un poco –diría que como a muchos: ¡que levante la mano quién no ha sido maltratado por Gente Nueva alguna vez!- me dio varios títulos posibles, enseguida me decidí por Tito y su misteriosa abuela, que reúne en un volumen dos historias con el mismo personaje, dos historias independientes y que para nada conforman una saga, sino más bien definen una personalidad.
Si al margen de todo lo explicado, hubiera vacilado en incluir a Joel en Veintiuno, Tito-personaje reivindicó por completo a su autor, porque en ese niño que se incomunica, que tiene su propio mundo de fantasía e imagina amigos que nadie ve, que fabula a su antojo sobre los hechos cotidianos, y que hace del vencimiento de sus constantes y varios miedos el accionar de una bien hilvanada trama que nos va cautivando a la vez que nos motiva por su misterio, se da uno de los caracteres humanos mejor trazados para esta colección, que por demás nos ha presentado a niñas que sufren por el secuestro de sus padres, otros que son testigos de su muerte, otros que en un medio hostil cambian de sexo para sobrevivir y los que peligran solo por el hecho de existir.
Aunque Tito viva en una familia común, no sufra por una guerra, no expenda drogas, ni sea víctima de los talibanes o de un padrastro abusador, su modo de asomarse al mundo representa todo un reto para él y es que esa es precisamente la esencia a veces poco entendida de la infancia. Los adultos pensamos que para los niños todo es fácil y olvidamos frecuentemente que para nada es así, el niño vive rodeado de inseguridades más que de certezas, de misterios y apariencias, más que de realidades, de promesas más que de certidumbres.
No me perdonaría traicionando a Tito y a Joel dándoles más elementos de esta peculiar historia que someteremos a ustedes. Solo me resta decir que su obra número treinta, como él mismo la ha anunciado, nos revela a un autor maduro, dueño de su estilo, abierto a más de un camino expresivo (incluso ilustra sus libros y los traduce en ocasiones), un autor que experimenta en cada nueva obra, que se arriesga, que sueña como la primera vez con su próximo libro y no ha perdido esa frescura de los principiantes pese a haber ganado la madurez de los expertos.

Recordemos, casi en la despedida, que Joel Franz Rosell (Cienfuegos, 1954) es un andarín aventurero y trotamundos que vivió en Santa Clara, Santiago de Cuba y La Habana antes de mudarse a Río de Janeiro, a Copenhague, a Buenos Aires y finalmente a París. Ha publicado treinta libros en una docena de países y ha sido traducido a diez lenguas. Entre sus títulos aparecidos en Cuba se destacan: El secreto del colmillo colgante, La leyenda de Taita Osongo, Concierto n°7 para violín y brujas, y Las aventuras de Rosa de los Vientos y Juan de los Palotes. Su obra ha obtenido seis veces el premio cubano La Rosa Blanca, y reconocimientos internacionales como el premio de la Ville de Cherbourg (Francia), el premio nacional de ilustración (España) y la distinción «Mirlos Blancos» que concede la Biblioteca Internacional de la Juventud de Alemania a los mejores libros publicados en el mundo.

Espero que Tito y su misteriosa abuela solo se trate del primer Veintiuno que publique Joel, quien aun teniendo las grandes ediciones que hacen las editoriales más famosas del orbe que le publican, sé que hoy se siente muy feliz por aparecer en este bello volumen en papel gaceta y rústica flexiback, que tuvo la edición de Elsa Natalia Obregón, fue ilustrado por el talentoso y creativo Valerio y que a ambos hoy nos alegra mucho presentarles, juntos, a todos ustedes.


Un mes más tarde presenté "Tito y su misteriosa abuela" en la Feria del libro de Santa Clara.  Fue la primera vez que vi el libro adquirido con entusiasmopor sus destinatarios.
 No fue el primer contacto de ese título con un grupo de niños, pues unos días antes había leído algunos fragmentos en el hospital pediátrico de la ciudad... 



... y a estudiantes secundarios en la biblioteca provincial
con alumnos de séptimo grado en la biblioteca provincial de Santa Clara





 Mis libros más recientes: "Concierto número 7 para violín y brujas" (Editorial Cauce. Pinar del Río), "La leyenda de Taita Osongo" (Ediciones Matanzas), Gatito y las vacaciones" (Kalandraka, Pontevedra), "María es una pintora" (3 Abejas. México). Los dos primeros fueron publicados a fines de 2014 y los restantes a lo largo de 2015.







el Telecentro Cubanacán y el canal Educativo de la televisión cubana recogieron la presentación en el hospital pediátrico de Santa Clara y me entrevistaron en torno a diversos tópicos de mi trabajo y de la literatura infantil en general



presentación de "Tito y su misteriosa abuela" en el espacio infantil Tesoro de Papel en la Feria del Libro de Santa Clara

Los niños me "asaltaron" a la hora de la firma de ejemplares

mi segundo encuentro con mi libro fue en la mayor librería efímera de Cuba, en el Pabellón Cuba 

2/2/16

Cuba y Francia: dos libros en mis dos patrias

con mi primer libro francés y mi tercer libro cubano ante el ayutamiento de París en febrero 2016

edición cubana: Capiro. Santa Clara, 1996
edición francesa: Hachetís, París, 1998

primera edición española: El Arca. Barcelona, 1996
edición argentina: Alfaguara. Buenos Aires, 2004







dos ediciones cubanas y una francesa frente al ayuntamiento de París adornado con banderas de Cuba y Francia
primera edición francesa (la segunda está en curso): Ibis Rouge. Cayena, 2004

primera edición mexicana. México, 2006



primera edición argentina (2013)





 
primera edición cubana: Capiro. Santa Clara, 2010

segunda edición cubana: Ediciones Matanzas, 2014



primera edición brasileña: Ediçoes SM do Brasil, 2007



"Libertad, Igualdad, Fraternidad"
entre cubanos y franceses

11/12/15

la agitada vida de una serie inconclusa

Cuando publiqué mi primer libro, "El secreto del colmillo colgante" (La Habana, 1983) yo planeaba desarrollar toda una serie de novelas de aventuras detectivescas protagonisadas por la misma pandilla de niños cubanos que, un poco más tarde bauticé Los Exploradores Incógnitos. La segunda novela de la serie no fue ninguna de las que yo había estado imaginando desde fines de los años 70 (reproduzco una página arrancada de un viejo cuaderno de notas con la lista e incluso los dibujos de tapa que yo pensaba realizar o sugerir)... 



La que finalmente escribí entre 1982 y 1983 fue "El enigma de Cuatroplagas", que obtuvo una mención en el premio La Edad de Oro (el premio de narrativa ese año fue declarado desierto) y mandé a la misma editorial que había publicado mi primer título. Pero el manuscrito fue rechazado con argumentos que, aunque en algún caso fuera acertados, me parecieron una respuesta indirecta a las críticas que yo venía haciendo de esa editorial. Ni siquiera mi ingreso en su Consejo Editorial en 1984 y la aceptación de muchas de mis objeciones a las concepciones editoriales de la época, me incitaron a insistir y fue la Editorial Oriente, que tenía en proceso el que sería mi segundo libro ("De los primeros lejanos tiempos la lechuza me contó", 1987) la que incluyó en su plan editorial la novela que, con mejor gusto, rebauticé "Campamento en Costa Rara". 

Sin embargo, cuando me marché de Cuba, en junio de 1989, todavía yo no había terminado la revisión a fondo que había emprendido dos años antes y que se reflejan en la versión radiofónica (64 capítulos) que concluí poco antes de partir a Brasil y que Radio Progreso transmitió entre fines de ese año y principios del 90. Fue desde Río de Janeiro que envié el manuscrito, dactilografiado en las hojas de papel pautado que usaban por entonces las editoriales cubanas y que yo había traído en mi maleta. Pero eso habrá sido a fines de 1989 y unos meses después, comenzaba oficialmente en Cuba el Período Especial, con su crisis económica y editorial y se dejaron de publicar novelas durante varios años. En realidad, nunca supe si el manuscrito llegó a la Editorial Oriente ni si llegó a continuarse el proceso editorial (me habían pagado el anticipo, consistente por entonces en 60% del precio correspondiente a cierta cantidad por folio).

Lo más sorprendente es que en aquel mismo 1989 apareció una versión en fotonovela, basada en la que yo había propuesto varios años antes a la revista Pionero y que fue a parar, nunca he sabido cómo, a la editorial Capitán San Luis.  En la portadilla se precisa: "Adaptación de Manolo Pérez sobre una idea original de Joel Franz Rosell" y respeta la trama, pero no la sensibilidad, de mi proyecto inicial. La misma editorial volvería a las andadas tres años después al publicar, con el mismo título de "El enigma" una era torpe simplificación para niños de menos de 10 años firmada esta vez por Olga Marta Pérez. 




Ambas ediciones se hicieron a mis espaldas y solo las descubrí por casualidad: la primera gracias a un primo que compró un ejemplar (en mi pueblo natal, Cruces) y lo hizo llegar a mis padres, quienes me lo guardaron en Santa Clara hasta mi primer regreso a Cuba en 1993. La segunda versión la descubrí en la librería de viejo "Cervantes" de la calle Reina (un ejemplar con algún garabato del niño o niña que fuera su primer propietario); no recuerdo si en el 93 o en mi segundo regreso tres años después. 


Lo que interesaba a la editorial Capitán San Luis (del Ministerio del Interior) era el valor ideológico de aquella primera versión que concluía con un discurso de Fidel Castro, el 26 julio de 1981, en que acusa abiertamente a varias instituciones estadounidenses de atacar a Cuba con armas bacteriológicas. Creo que se trataba del dengue, la fiebre porcina, el moho azul del tabaco y un parásito de la caña. Por eso la palabra Cuatroplagas aparece en el título de la versión original de mi novela, situada en una zona costera imaginaria llamada así por la hostilidad de su flora y fauna. Aquella versión terminaba cuando el más pequeño de mis protagonistas reconocía una palabra que escuchó sin comprender cuando se halló en manos de unos infiltrados en la citada zona costera: "Fort Detrick" aloja el laboratorio de guerra bacteriológica de la CIA al que se vinculó en aquella época con las enfermedades sufridas por plantas, animales y personas en Cuba.  Yo estaba muy satisfecho de ser el primero en incluir al lider cubano en una ficción para chicos, pero esa fue una de las primeras cosas que me reprochó el evaluador de la editorial Gente Nueva. La versión en fotonovela halló una solución salomónica: sustituyó el discurso e imagen televisivos de Fidel por un simple noticiero de TV. 
De todas formas, como mi novela tardaría no menos de seis años en aparecer, en aras a la intemporalidad literaria y en nombre de mi pérdida de confianza en los pronunciamientos políticos oficiales, ya en la versión radiofónica de 1989, yo había recentrado la trama, substituyedo la introducción de armas bacteriológicas por un simple caso de contrabando.

HE AQUI UNO DE LOS LIBRETOS (escogido al azar) DE LA RADIONOVELA "CAMPAMENTO EN COSTA RARA" (tienen 26 años y el papel ha amarilleado bastante).

            


El final de toda esta historia es que "El secreto del colmillo colgante" no fue el comienzo de esa serie que tanto hubiera agradecido la literatura infantil cubana de los 80 (incluso en la actualidad no hay nada verdaderamente comparable).

Cuando en 2009 la editorial Alfaguara publicó en España "Exploradores en el Lago", lo que hice fue publicar la primera aventura de los Exploradores Incógnicos. Una aventura ecológica en una reserva natural imaginada en el centro de Cuba. 



Cuatro años después, la editorial colombiana Hillmann publicó la versión ¿definitiva? de mi primera novela, con el título de "El secreto del colmillo dorado".


Pero ¿quién sabe cuándo escribiré y dónde y cuándo publicaré las dos novelas que imagino deberían separar "Exploradores en el Lago" de "El secreto del colmillo dorado"?
Debo reconocer que soy un escritor lento y desorganizado.
P

la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).