LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Estos libros tienen página propia. Haz click en el título que te inerese en la barra encima de esta imagen de conjunto

Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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21/10/15

Ratón de bibliotecas... de dos continentes


 


Biblioteca  Provincial "Martí" de Santa Clara, Cuba

En esta biblioteca comencé mi vida de lector... y de escritor, a fines de los años 1960. Pero entonces, no se hallaba en este edificio, sino frente por frente, atravesando el Parque Vidal, en el edifico más o menos neoclásico que se ve en medio de esta otra foto.


Fue allí que descubrí las atractivas ediciones españolas de autores como Enid Blyton, Malcolm Saville, Hergé, Ake Holmberg, Edith Unnerstand y otros que me inculcaron el "sano vicio" de leer. Una pasión tan intensa que cuando me vi privado de ella (porque mi escuela me quedaba demasiado lejos de la biblioteca y porque luego me "deportaron" a la sala de adultos) comencé a escribirme yo mismo libros como aquellos que tanto me gustaban todavía. Llegué a escribir, en siete años, 54 novelas de aventuras, de ambiente cubano, europeo, latinoamericano, africano... y hasta extraterrestre -la Luna y Marte- todas básicamente inspiradas o alentadas por aquellas lecturas infantiles.



En esta vieja máquina Underwood, de la sala juvenil de la Biblioteca "Martí" mecanografié el que se convertiría en mi primer libro: "El secreto del colmillo colgante" (La Habana, 1983) en una época en que, antes de terminar mis estudios en la Facultad de Letras de la Universidad Central, trabajaba voluntario como animador del taller literario infantil.

Todavía en los años 90, el boletín de la Sala Juvenil de la Biblioteca Martí
utilizaba la tipografía y el dibujo que diseñé en 1976



1993
Con los miembros del taller literario de la Sala Juvenil de la Biblioteca "Martí". En la foto también figurn mi colega y amigo Luis Cabrera Delgado y la directora de entonces, Maritza Jaime



1993
Con la directora de la Sala Juvenil de la Biblioteca "Martí', mi antigua condiscípula Maritza Jaime. . Tengo en la mano el manuscrito (donado a la misma biblioteca) titulado"Los Colmillos Colgantes", primera versión de "El secreto del colmillo colgante", mi primer libro publicado.

Nunca he dejado de visitar la Biblioteca "Martí" cuando viajo a Santa Clara. Fue así entre 1981 y 1984, cuando me mudé a Santiago de Cuba, y entre 1985 y 1989, cuando residía en La Habana. Desde entonces, he viajado desde Dinamarca, Francia y Argentina a Cuba, más o menos frecuentemente... y siempre visito mi querida biblioteca.

1999
presentanto mi libro "La bruja de La Habana Vieja"
 en la biblioteca de la escuela Chiqui Gómez Lubián de Santa Clara
En 2004 con bibliotecarias de varias épocas 


1996
Encuentro con estudiantes de secundaria en la sala de actos de la biblioteca de Santa Clara. Presento mi novela "Aventuras de Rosa de los Vientos y Juan de los Palotes" (Ediciones Capiro, Santa Clara, 1996).




 2011
El habitual encuentro con los chicos de la Sala Juvenil


En la Sala Juvenil, 2015




Estos libros de mi autoría están en la sección de la Sala Juvenil que conserva los libros de préstamo controlado

Desde hace algunos años, la Biblioteca Diocesana de Santa Clara se ha convertido en la biblioteca más atractiva de la ciudad. Este año doné por primera vez ejemplares de mis libros




 También fui un visitante frecuente de la Biblioteca Nacional José Martí, de La Habana
en cuya sala cubana se encuentra una de las mayores colecciones de libros y publicaciones de mi autoría. 


 Plafón de vidrio decorado en alusión a las artes. Zaguán de la Biblioteca Nacional 


Junto al busto de José Martí, obra de Manuel Lescay que adorna la sala de lectura de Biblioteca Nacional de Cuba (2013)

MI CUENTO BIBLIOTECARIO

El pájaro libro (Ediciones SM. Madrid, 2002) es la historia de un libro que se escapa de la biblioteca porque no tiene bastantes lectores. No por eso mi cuento da una imagen poco entusiasta de las bibliotecas. Es simplemente la historia de "alguien" (un libro) que hace como muchos bibliotecarios de hoy: salir en busca de sus lectores.

una de las cuatro ediciones españolas de la obra.
Por las sobresalientes ilustraciones de Ajubel,
este libro obtuvo el Premio a la Mejor Labor de Ilustración
(
premio nacional de ilustración) de España en 2003

cualquiera que conozca la Biblioteca Martí de Santa Claran, se dará cuenta que Ajubel la ha estilizado en sus preciosas ilustraciones





edición francesa (Belin. París, 2009) con ilustraciones
de Vanessa Hïé





OTRAS BIBLIOTECAS DEL MUNDO
RECLAMAN EL CONCURSO DE MIS MODESTOS ESFUERZOS


1991-1994
En la época en que viví en Copenhague frecuenté el edificio blanco a la izquierda,
que entonces albergaba la biblioteca municipal (o "principal"
como oficialmente la llamaban). Disponía de una buena colección de libros en castellano, francés, portugués
e italiano, que eran las lenguas, junto al inglés, que yo podía leer. Fuy por allí muy a menudo, a veces cada semana.  



La casa más antigua de Dinamarca (en Koege) alberga la sala juvenil de una biblioteca municipal (la visité en 1992 ó 1993)
1992 ó 1993
Frente a la biblioteca de la famosa universidad de Upsala, Suecia

2001
con el póster de un coloquio sobre José Martí
en la biblioteca universitaria
de Zaragoza


              
2005
en la biblioteca del liceo francés de Munich, Alemania


2002
El escritor que dio nombre a esta pequeña biblioteca de El Mollar, Tucumán, Argentina, era un gran admirador de Nicolás Guillén. Al saberme también escritor cubano, me pidieron les mandara un libro de Guillén, pues ninguno tenían. Debo confesar, que más de 12 años después, aún no he cumplido la promesa que les hice de mandarles un libro del poeta que, por cierto, me prestó parte del título de mi libro (publicado en Argentina el año pasado) "La leyenda de Taita Osongo".


2005
Fui becado de la Biblioteca Internacional de la Juventud (Schloss Blutenburg, Munich)
entre enero y abril de 2005. Con especialistas y becarios de la BIJ


La Biblioteca Nacional de Brasil lleva el nombre de un político y no de uno de los numerosos y magníficos escritores del país. Tomé esta foto en 2010, poco antes de dictar una conferencia en el prestigioso edificio; obra de Oscar Niemeyer como los otros que se aprecian al fondo el Museo Nacional, la Catedral y uno de los minsisterios del Sector Monumental de Brasilia.

Biblioteca pública de Taguatinga (ciudad satélite de Brasilia) donde
hice un taller con niños de una escuela pública.


Taller con niños de la favela Manguinhos (Río de Janeiro) durante mi visita a la  magnífica biblioteca del lugar, en 2010.


 Biblioteca intercomunal de Cormelles-le-Royal (Calvados, norte de Francia) durante la presentación de mis libros en la primavera de 2013.


la mediateca de Aubenas, en el sur de Francia (jornada dedicada a Rumania)


En la mediateca de Montelimar (Francia) hallé mi libro "L'Oiseau-lire" (traducción de "El pájaro libro", mi cuento de ambiente bibliotecario)


2014
No pude visitar la famosa biblioteca de Estrasburgo (la segunda más imprtante de Francia) pues estaba en obras

2015
ante la biblioteca Arthur Rimbaud en el centro de París



Una de las más bellas bibliotecas de París es la biblioteca
especializada en artes decorativas y arquitectura

Otra maravilla de París es la Biblioteca Histórica de la ciudad

biblioteca Octavio Paz del Instituto Cervantes en París




detalles del estético falso-techo de la biblioteca Octavio Paz, en París

biblioteca de Pinar del Río, Cuba

biblioteca de Nemours (Francia), a orillas de un bucólico río


la biblioteca de Trinidad (Cuba) está en una hermosa casona colonial



1 comentario:

nemo dijo...

En 1961, de visita en Berlín Occidental, Kennedy dijo "Yo soy un berlinés". Me gustaría que todos pudiésemos decir "Yo también soy un ratón de biblioteca". Podemos sin dudas.
Yo, en todo caso, son un lector infatigable. Muchos de los mejores momentos de mi vida los he pasado en compañía de algún libro. Y muchos de esos libros, los saqué en préstamo de una biblioteca.
Nemo

la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).