LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
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22/9/15

En el Diccionario de Autores de la Literatura Infantil Cubana estoy

Diccionario de Autores de la Literatura Infantil Cubana,
 de los doctores Ramón Luis Herrera y Mirta Estupiñán González
Ediciones Unión. La Habana, 2015

Aún no he recibido mi ejemplar del diccionario. 
Esta es la ficha que me corresponde (versión recibida para corrección hará dos años):


Rosell, Joel Franz (Cruces, 1954).

Narrador, ilustrador, crítico, investigador y teórico.


Varios de sus libros se han publicado en traducciones al francés, portugués, gallego, vasco y coreano. Sus textos han sido antologazos en varios países o  han sido adaptados a narración oral, historieta, fotonovela, teatro, radio y televisión. Autor de numerosos trabajos de crítica, investigación y teoría de la literatura infanto-juvenil, aparecidos en publicaciones diversas, tanto nacionales como extranjeras.


Síntesis de la crítica.

“Al igual que el título de este (…) libro, alguno de los cuentos que contiene representan una estructura circular, simétrica, de ida y vuelta. Son relatos escritos desde un sentido poético del lenguaje y en los que hay presencia de la tradición oral junto a otros elementos narrativos de gran modernidad: es posible rastrear la huella del cuento maravilloso de Propp,  en “Había una vez un mago”, la fantasía de lo extraordinario de Rodari en “¡Socorro, se hunde la casa!” o la fantasía de lo cotidiano de Cortázar en “Historia musical”. Cuentos para leer y releer”. (Diego Gutiérrez del Valle. “Los cuentos del mago y el mago del cuento”. Peonza. Revista Trimestral de Literatura Infantil, Cantabria, Santander, España, no. 35, diciembre de 1995, p. 39).

El autor es profesor de literatura en París y ejerce la crítica de la literatura infantil. A la fuerza sus creaciones tienen que salir teñidas por los colores de esa reflexión, que alcanza el proceso de elaboración de la propia obra. En segundo lugar, como hispanoamericano, vive el ambiente fantástico-realista que le es natural a esta literatura. La ingenuidad y la espontaneidad en el pensar y en el decir se reflejan sin esfuerzo, con fluidez, gracia y humanidad”. (Juan Cervera. “La magia del arte de contar”. Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil, no. 6 julio-diciembre de 1997, p. 48).

“En este cuento (“El pájaro libro”), el autor cubano Joel Franz Rosell desarrolla la metáfora del libro como pájaro. El vuelo, el canto, la libertad, atributos esenciales del ave, son traspuestos al objeto de papel para compartir con los lectores un mensaje diáfano y expresado en forma atractiva: no importa cuán valioso pueda ser un libro, únicamente si llega a manos de los lectores (vuele) y comparte con ellos las palabras que lleva impresas en sus páginas (cante) su existencia tendrá sentido. (…) El cuento es una celebración del libro como objeto vivo, capaz de insertarse en espacios múltiples y de transformar la vida de las gentes, pero, también, un canto a la voluntad y una invitación a descubrir las maravillas que pueden esconderse entre las tapas de un tomo cualquiera de la biblioteca, por más olvidado, amarillento y lleno de polvo que esté”. (Javier Gómez: “El pájaro libro, de Joel Franz Rosell”. A través del espejo: libros, lectura y escritura literaria en los libros infantiles y juveniles. II época, no. 1,  A.L.I.J.A., Buenos Aires, 2004, pp. 60-61).

El discurso, inteligente y expuesto con una prosa amena y elegante, revela a un creador de ficciones que sustenta su labor creativa en una rica reflexión teórica. El autor no teme rectificar algunas de sus apreciaciones, como en la fe de errata que culmina el texto "Cómo cazar un cuento silvestre", en la que se acusa de incurrir en un pecado que antes ha fustigado: la idealización de la infancia. Libro oportuno, valioso, que nos hace desear larga y fructífera vida a la colección que lo pone en circulación (Antonio Orlando Rodríguez. Cuatrogatos, n° 6, abril-junio 2001).

Los que conocen los libros publicados en la década de 1990 por el cubano Joel Franz Rosell se sorprenderán ante esta novela. Su ambientación en la Cuba actual, su estilo realista, su trama de aventura detectivesca y su lenguaje directo nada tienen que ver con la rodariana fantasía de lo extraordinario que caracteriza Los cuentos del mago y el mago del cuento (Ediciones de la Torre. Madrid, 1995), con lo maravilloso crítico de Las aventuras de Rosa de los Vientos y Juan Perico de los Palotes (Ediciones Capiro, Santa Clara, Cuba, 1996 /Alfaguara. Buenos Aires, 2004), ni con el realismo mágico urbano de Vuela, Ertico, vuela (Ediciones SM, Madrid, 1997). (L. García Nemo: “Regreso a Cuba”. Revista Latinoamericana de literatura infantil y juvenil. Edición Electrónica. Colombia, 2003.

Bibliografía activa.

El secreto del colmillo colgante. Editorial Gente Nueva, La Habana, 1983.

De los primeros lejanos tiempos la lechuza me contó. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1987. (Versión ampliada y corregida: La lechuza me contó. Progreso, México, 2004).

Juegos de la imaginación: Tres cuentos para niños. Dirección de Educación y Cultura de Guayas, Guayaquil, 1987.

Los cuentos del mago y el mago del cuento. Ediciones de la Torre, Madrid, 1995. (Había sido publicado, en traducción al portugués de Laura Sandroni, por la Editora Moderna, de Sao Paulo, en 1991. Premio “La Rosa Blanca”).

Las aventuras de Rosa de los Vientos y Juan de los Palotes. Ediciones Capiro, Santa Clara, 1996. (Premio “La Rosa Blanca”). Publicada ese mismo año, en Madrid, por Grijalbo-Mondadori, con el título de Las aventuras de Rosa de los Vientos y Perico el de los Palotes, y con el título Aventuras de Rosa de los Vientos y Juan Perico de los Palotes por Alfaguara, Buenos Aires, 2004. Incluida en la selección The White Ravens, de la Biblioteca Internacional de la Juventud, de Munich, Alemania.

Vuela, Ertico, vuela. Ediciones SM, Colección El barco de vapor, Madrid, 1997. (Premio “La Rosa Blanca”).

La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas. Lugar Editorial,  Buenos Aires, 2001.

La bruja de La Habana ViejaPara que se enteren de lo traviesa que es Porfiria Xenobia Marieka, la bruja de La Habana Vieja. Editorial Capiro, Santa Clara, 1999. 

La nube. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2001. (Premio “La Rosa Blanca”).

Mi tesoro te espera en Cuba. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2002 (Había sido publicada en traducción al francés de Mireille Meissel, por Hachette, París, 2000. Premio de la Ville de Cherbourg).

La tremenda bruja de La Habana Vieja, Edebé, Barcelona, 2001.

El pájaro libro. Ediciones SM, Colección El Barco de Vapor, Madrid, 2002. (Premio “La Rosa Blanca” y Premio Nacional de Ilustración de España por las ilustraciones de Ajubel).

Javi y los leones. Edelvives, Zaragoza, 2003. (Premio “La Rosa Blanca”).

Pájaros en la cabeza. Kalandraka, Pontevedra, 2004. (Premio “La Rosa Blanca” e incluido en la selección The White Ravens, de la Biblioteca Internacional de la Juventud, de Munich, Alemania).

La leyenda de taita Osongo. Fondo de Cultura Económica, México, 2006.

La canción del castillo de arena. A Fortiori editorial, Bilbao, 2007. Ilustraciones del autor.

Don Agapito apenado. Kalandraka, Pontevedra, 2008.

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LA EDICION DEL DICCIONARIO FUE CERRADA EN 2009


TITULOS PUBLICADOS A PARTIR DE 2009:


Exploradores en el lago. Madrid. Alfaguara, 2009. 

La bruja Pelandruja está malucha. Madrid. Ediciones SM, 2010.

Petit chat noir a peur du soir. Paris. Bayard, 2011. 

Sopa de sol. Buenos Aires. Tinta Fresca, 2011. 

El paraguas amarillo. Pontevedra.

Gatito y el balón. Pontevedra. Kalandraka , 2012.

Gatito y la nieve. Pontevedra. Kalandraka, 2012. 

El secreto del colmillo dorado. Bogotá. Libros & Libros, 2013.

Concierto n°7 para violín y brujas. México. Fondo de Cultura Económica, 2013/ Editorial Cauce. Pinar del Río, 2014. 

Había una vez un espantapájaros. Bogotá. Libros & Libros, 2014. Ilustraciones del autor. 

Gatito y las vacaciones. Pontevedra. Kalandraka, 2015. 








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la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).