LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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22/7/13

Brasil: más libros y menos iglesias

Durante mi estancia de un mes, hace tres años, en Brasil, estuve en la favela Manguinhos, que visitará el Papa Francisco durante su primera visita apostólica al mayor país católico del mundo. La estancia papal ocurrirá durante las Jornada Mundial de la Juventude católica, que acoge Río de Janeiro del 23 al 28 de julio.

No fui a ni a la pequeña iglesia que visitará Su Santidad ni a ninguna otra. El objeto de mi visita fue la magnífica biblioteca levantada por el gobierno del estado de Río dentro del marco del proyecto Biblioteca-parque, que cuenta con la cooperación de los servicios culturales de la Embajada de Francia.


Las muy motivadas bibliotecarias de Manguinhos me contaron la función pacificadora que cumple la institución, situada en lo que antes se conocía como “la banda de Gaza” porque, al ser la frontera entre las zonas de influencia de dos pandillas de narcotraficantes, servía de terreno para enfrentamientos. Las abandonadas instalaciones de un antiguo cuartel fueron remodeladas y consagradas a diversas funciones sociales, entre ellas la amplia, luminosa y muy bien dotada biblioteca, que recibe niños y adultos en sus salas de lectura y informática, y que incluso acoge reuniones de concertación de los vecinos.


 Taller con niños de la favela Manguinhos
Con todo el respeto que requiere la religión, en tanto que construcción espiritual de cada individuo, la proyección de ciertas instituciones religiosas no deja de plantearse dudas en cuanto a su sinceridad y honestidad. En Brasil, los que se declaran católicos siguen siendo mayoría, pero el crecimiento de la membresía de las iglesias evangelistas, de estilo ruidoso y seductor, es exponencial, sobre todo entre las clases populares.



La pequeña capilla diseñada por Oscar Niemeyer (a pedido de la esposa del presidente Kubitschek) para el “bloque modelo” en el ala Sur de Brasilia. Fue la primera iglesia de la capital federal y uno de sus monumentos históricos, junto a la famosa catedral, obra del mismo genial arquitecto. Niemeyer era comunista y consecuentemente ateo, pero comprendía la función social y la necesidad de sitios de culto en una ciudad brasileña. El “bloque modelo” incluía casas y edificios de apartamentos, comercios, escuelas, biblioteca, cine y otros diversos lugares de esparcimiento, entre jardines y demás equipamiento urbano.


vista frontal de la famosa catedral de Brasilia, una de las más logradas obras
de Oscar Niemeyer

Uno de los objetivos de la visita del Papa es, precisamente, tratar de recuperar esos fieles que dejaron la iglesia católica para probar suerte en los diversos cultos evangélicos.


Capilla privada, a la sombra de añosos bambúes, en el hotel-hacienda Sao Bento

 

Las iglesias evangelistas ofrecen « cultos de milagros » y « cultos de liberación”. La manipulación de las palabras no tiene límites.


« Participe y sea bendecido », entre otros lemas de inspiración claramente comercial
Por todas partes se encuentra la publicidad religiosa, sin que a veces se perciba gran diferencia entre el anuncio de un show musical y un culto evangelista. A menudo, en la misma cuadra se alinean varios templos.



Muchas veces, el templo es la edificación más vistosa, y la única que se puede calificar de “lujosa” en poblaciones muy modestas.


Cuando uno circula por las carreteras y pueblos de Brasil prácticamente no hay poste eléctrico, árbol o pared en la que no haya un cartel con mensaje evangelista. Una auténtica estrategia de “ocupación del espacio”




Si hubiera un Papa de la Lectura y una Jornada Mundial de la Juventud Lectora, harían bien en visitar Brasil. Es a través de la cultura –y el gobierno, la sociedad civil y los intelectuales brasileños lo saben- que se salva pueblos de la miseria y el desencanto. Los programas de lectura, de bibliotecas populares, de dotación de libros para las escuelas, las ferias del libro y otras iniciativas son numerosas y exitosas en los ocho millones y medio de kilómetros del país de Machado de Assis, Jorge Amado, Drummond d’Andrade, Monteiro Lobato, Cecilia Meireles…

Programa Maleta de Libros: minibibliotecas públicas en el metro de Brasilia
 

Biblioteca pública de Taguatinga (ciudad satélite de Brasilia). Lleno casi total a las 9 de la mañana

 
Participé en el I Salón del libro infantil y juvenil de San Bernardo do Campo (Sao Paulo), popular iniciativa de la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil (FNLIJ) con el apoyo del gobierno local. Miles de niños vinieron cada día a las actividades y encuentros con escritores e ilustradores.

 

El día que Fidel Castro me escondió la Luna




El 21 de julio de 1969, hace 44 años, el Hombre pisó por primera vez el suelo lunar. Colosal victoria de la ciencia que, es cierto, fue motivada por la carrera armamentista entre Estados Unidos y la URSS, que se esforzaban, en plena Guerra Fría, por mostrar quién era el más fuerte en materia de balística estratégica. Era este aspecto el que contaba para las autoridades de mi país. Cuba nunca había sido más dependiente de la Unión Soviética que entonces. Si el más insignificante éxito de la ciencia espacial rusa era celebrado por todo lo alto, con mayor entusiasmo aún de festejaba cada percance de la conquista norteamericana del espacio (abundantes en un terreno complejo y nuevo; aunque los americanos no podían ocultar sus fracasos tan bien como la Dictadura del Proletariado). 

Así que, como la mayoría de los cubanos, no tuve derecho a ver los pasos de Armstrong en la Luna. La televisión cubana ocultó el hecho, y si la prensa escrita lo mencionó –con la mayor circunspección posible- yo ni me enteré. Y eso que yo era ya –con apenas 14 años- un apasionado de todo cuanto concernía al espacio.  Debí esperar 30 años para descubrir las apasionantes imágenes de la primera visita al satélite natural de La Tierra: fue en julio de 1989, cuando yo llevaba exactamente un mes viviendo en Brasil.

Si seguí el viaje de Apolo 11 desde el despegue mismo, fue gracias a La Voz de las Américas, emisora anticomunista prohibida por el gobierno castrista, pero que la vieja radio de onda corta familiar conseguía captar, gracias a una antena colgada en las ramas de una mata de mango, en la discreción de la cocina.  En mi casa nadie escuchaba las “informaciones” políticas  de la radio enemiga, pero esa “ventana al mundo” nos permitía descubrir las nuevas canciones de los Beatles, entre otros temas tan interesantes como, precisamente, el proyecto Apolo.


dibujo de Hergé publicado en ocasión de la hazaña de la Apolo 11

Yo  ya “había estado” en la Luna en compañía de Tintín, gracias a los ejemplares del doble álbum de Hergé “Objetivo Luna“ que se encontraban en la biblioteca provincial (jamás se vendieron en librería ni llegaron a otras bibliotecas; e incluso pronto se les haría desaparecer discretamente de la sección de préstamo).
Antes incluso de la hazaña del Apolo 11,  yo consagré una de las novelitas de aventuras que había comenzado a escribir dos años antes, titulada « Buscando la Luna »  a una aventura fuertemente inspirada de la de Tintín. Posteriormente, mandé al mismo personaje, un francesito llamado Javier, a Marte (esta vez, inspirado por las “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury). Mis héroes partieron de un centro espacial que situé en los Pirineos franceses. Lejos estaba de imaginar que un día Francia y otros países europeos desarrollarían el ambicioso programa Ariane y que el centro de lanzamiento espacial europeo estaría en la Guayana Francesa; tanto como que el único cubano que haya visitado el espacio, el teniente coronel Arnaldo Tamayo, lo haría en una Soyuz soviética. Cosas de la vida, una de las investigaciones científicas propuestas por Cuba, el proyecto Cortex, sobre el funcionamiento del cerebro en condiciones de ingravidez, tenía entre sus creadores al esposo de Dora Alonso, la gran escritora cubana que diera tan sabios consejos en 1977, cuando presenté por primera vez una novela a una editorial.

la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).