LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
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26/3/11

En el Gran Diccionario de autores latinoamericanos de literatura infantil figuran las siguientes consideraciones sobre mi trabajo

Los cuentos del mago y el mago del cuento. Madrid: Ediciones de la Torre, 1995 (traducción al portugués de Laura Sandroni. Sao Paulo: Editora Moderna, 1991).

Libro integrado por los cuentos: “¡Socorro, se hunde la casa!” “Había una vez un joven mago”, “La familia espantapájaros”, “Sueños”, “Castillos van, castillos vienen”, “Historia musical”, “Así comenzaron las aventuras de Rosa de los Vientos y Perico el de los Palotes”, “La fotógrafa”, “Calabaza, calabaza”, “El paraguas amarillo” y “Colorín, colorado, este cuento...”. El conjunto marca una ruptura respecto de sus libros anteriores, mediante la presencia, común al conjunto, de temáticas de universal humanismo, comunicadas a través de una prosa de depurada elaboración, poseedora de ostensible riqueza simbólica, que logra momentos de intenso y, a la vez, sobrio lirismo. El primero de los cuentos sobresale por su agudo humor, rasgo que se repite, en clave poética, en el antológico “La familia espantapájaros”. Otras historias, como “La fotógrafa” y “El paraguas amarillo”, también destacan por su poesía, al tiempo que narran argumentos de sólida estructura.

Las aventuras de Rosa de los Vientos y Juan de los Palotes. Santa Clara (Cuba): Capiro, 1996 (2ª ed., Las aventuras de Rosa de los Vientos y Perico el de los Palotes. Madrid: Grijalbo-Mondadori, 1996; 3ª ed., Aventuras de Rosa de los Vientos y Juan Perico de los Palotes. Buenos Aires: Alfaguara, 2004).

Rosa y Juan viven en el diminuto País Reino Pueblo, que ha perdido valiosos territorios ante la voracidad de su poderoso vecino el Gran Imperio Ote. La joven pareja emprende un viaje en su casa-papalote durante el cual vivirán disímiles aventuras, entre las que sobresale la solución a los misteriosos fenómenos que trastornaban la vida en el gigantesco imperio enemigo. El sorprendente y bien resuelto final, que juega con la multiplicidad del tiempo, abre nuevas posibilidades a la acción y estimula la imaginación del lector. Esta novela breve se destaca por su dimensión simbólica, que la conecta de modo implícito con serios conflictos de la contemporaneidad; por su frecuente humor y por la ingeniosidad verbal.

Vuela, Ertico, vuela. Madrid: SM, 1997

Ertico es un niño común y corriente, que no se destaca en la escuela ni tiene amigos. Como sufre por su soledad acude a su abuela, que vive en un modesto apartamento del centro de la ciudad y posee dones extraordinarios. Gracias a ella Ertico goza de sucesivos períodos de popular aceptación como cantante, futbolista y primer alumno de la clase, aunque pronto todo vuelve a ser como al principio. Entonces la abuela reteje la alfombra que había utilizado en los otros objetos mágicos y ocurren cosas que cambian definitivamente la vida del pequeño. Las sintéticas y muy imaginativas descripciones, la movida acción, los expresivos diálogos, la universalidad de las situaciones y de los mensajes, hacen de ésta una de las más logradas obras del autor.

El pájaro libro. Madrid: SM, 2002.

Cuento publicado en forma de libro-álbum en el que se narran las aventuras de un libro que escapa de la soledad y el abandono de la biblioteca y termina posado en un árbol de la ciudad donde cuenta sus historias a un auditorio ávido de todo lo imaginativo y lo hermoso que trasmiten las palabras. Es una celebración de la lectura y de la comunicación entre los seres humanos, mediante una prosa ágil, colorida y expresiva.

Pájaros en la cabeza: Sevilla: Kalandraka, 2004.

Un rey singular por su amor a lo natural y sencillo, metaforizado en su amistad con los pájaros, llega casi al punto de tomar, inducido por las intrigas de sus tres ministros, decisiones ambiciosas y agresivas. Enterado por sí mismo de la maquinación de sus servidores, logra que los pájaros les llenen también a ellos tres la cabeza de trinos y aleteos, y olviden sus malas intenciones. El mensaje ecológico y pacifista en torno a la belleza como la mejor medicina para el espíritu, se transparenta desde el atractivo mismo de la trama de este cuento, representativo de la línea creativa de más felices resultado en la obra del autor.

Comentario crítico (general)

Joel Franz Rosell realiza aportes sustanciales a la literatura infantil y juvenil en dos vertientes: como teórico, investigador y crítico, y como narrador. En la primera de ellas sobresale por un conocimiento enciclopédico de procesos creativos, autores y obras; por un pensamiento transgresor y coherente en torno a cuestiones clave como la naturaleza y funciones de la escritura para niños y adolescentes, sus relaciones con la institución escolar, entre otros aspectos polémicos; por su enjuiciamiento certero de méritos y desaciertos en obras concretas (ver La literatura infantil. Un oficio de centauros y sirenas. Buenos Aires: Lugar Editorial, 2001). En la segunda vertiente se aprecia un notorio crecimiento de la capacidad fabuladora y de los recursos del estilo, ostensible a partir de las obras del decenio de los noventa.
El tratamiento de asuntos de dimensión universal y validez externa, contextualizados en la realidad contemporánea, con un espacio cada vez mayor para el símbolo y la metáfora como elementos estructuradores de la narración; la riqueza de matices semánticos y de tonos; la ecuménica perspectiva humanista; la depuración y funcionalidad de una prosa que transmite, sin localismo, la riqueza vital de seres y objetos, hacen de sus libros uno de los conjuntos más trascendentes de la literatura cubana para niños en las últimas décadas.

Notas elaboradas por el doctor Ramón Luis Herrera (crítico y poeta cubano)


Gran Diccionario de autores de literatura infantil latinoamericana. Varios autores, bajo la coordinación de Jaime García Padrino. Madrid: Fundación SM, 2010; páginas 792-794.

la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).